Para robarle, a un jubilado lo golpearon tanto que terminó en terapia intensiva

Medina, de 83 años, se arrastró malherido.

22 Julio 2012
Eran casi las 7, cuando un vecino de la calle Pedro León Gallo al 900 caminaba rumbo a su trabajo. De pronto, en medio del silencio de las primeras horas de la mañana, escuchó quejidos que provenían del jardín de una vivienda ubicada exactamente en el número 953 de esa cuadra. Se detuvo, miró con atención y pudo oír con mayor nitidez que eran quejidos de una persona que pedía ayuda con apenas un hilo de voz.

En el jardín, yacía un hombre ensangrentado con evidentes heridas en la cabeza y en otras partes del cuerpo. El vecino que descubrió la escena no dudó un segundo, saltó una verja y comenzó a auxiliar al herido. Era Alberto Medina, un jubilado de 83 años, que había sido golpeado sin piedad por delincuentes que entraron a su casa buscando dinero.

En unos minutos, aparecieron otros vecinos que llamaron a una ambulancia. Uno de ellos también se comunicó con Roque Medina, hijo del jubilado que había sido asaltado. En cuestión de minutos estaban una ambulancia, varios policías de la Seccional 3ª, algunos vecinos y el hijo de la víctima. Rápidamente se ordenó el traslado al hospital Padilla.

Le pegaron con tanta brutalidad que el paciente presentaba una fractura en la frente, otra en el maxilar, y un severo daño en un oído. La Policía pudo constatar que a don Medina le pegaron con un palo y, aparentemente se arrastró por el garage hasta llegar al jardín para pedir ayuda. Las manchas de sangre quedaron en todo ese recorrido dentro de la vivienda.

Don Medina fue atendido en el Padilla, donde le hicieron los primeros estudios y las curaciones, pero después fue derivado a un sanatorio privado, de Monteagudo primera cuadra. Se esperaba una junta médica para determinar si es posible una cirugía compleja para el paciente que permanece en terapia intensiva. Para colmo de males, la víctima no está en condiciones de prestar declaración sobre cómo fueron las circunstancias del ataque sufrido en su propia casa en horas de la madrugada.

"Un capricho"

Ayer Roque Medina, hijo de la víctima, estaba desesperado. Las horas de espera por los informes médicos le parecían más largas, y recordaba las veces que le pidió a su padre que dejara esa casa para ir a vivir con él. "Estaba encaprichado en seguir en esa casa de siempre y ahora mirá cómo terminamos", se lamentaba, ayer al relatar el episodio.

Roque pedía respuestas; sabe que la Policía sigue investigando, pero le preocupa que la feroz agresión a su padre pueda quedar impune. Dijo que el miércoles pasado, su padre hizo los trámites de renovación de un plazo fijo y sospechaba que los delincuentes pudieran haber pensado que retiró dinero del banco.

Los policías apuntaron la investigación a la zona del barrio "Tuquito", donde se sospecha que podrían residir los agresores de Don Medina. Mientras tanto, el jubilado pelea por su vida; está sedado y hasta ayer el pronóstico era reservado. En la vivienda había un palo ensangrentado que usaron los ladrones para golpearlo con saña. Es la única prueba y fue llevado para el análisis de los peritos.

Tamaño texto
Comentarios
Comentarios