Las vidas de miles de personas estuvieron a la gracia de UTA. Con boleto en mano o siquiera tener programado un viaje, todos estuvieron afectados y debieron cambiar sus planes desde el miércoles en la noche -algunos abandonaron amigos y a sus vasos llenos para cumplir con el trabajo-. La información que surgía desde la terminal de ómnibus de la capital provincial y desde la negociación entre el gremio y los empresarios, en Buenos Aires, obligó a replantear una y otra vez la preponderancia del tema. Sin embargo, las casi 18 horas de huelga, las quejas de los pasajeros, las historias personales, la incertidumbre y la lenta reprogramación de los servicios -esperan que se normalicen hoy- dominaron la decisión de los jefes de la redacción y el conflicto del transporte se mantuvo como tema principal de tapa. Así, se demostró la fuerza de un gremio central, en una actividad sensible de la sociedad.







