Nadie se resiste a esta cumbita con aire teatral

Un grupo multifacético de artistas sale por los barrios a bailar con los vecinos y a unir preferencias y sectores sociales.

DE FIESTA CON LOS VECINOS. Las calles de los barrios son los escenarios preferidos por La banda del río Salí.
DE FIESTA CON LOS VECINOS. Las calles de los barrios son los escenarios preferidos por La banda del río Salí.
07 Julio 2012
Podrían haberse encontrado a la vera de cualquier río: el Salado, el río Cuarto... pero les tocó el Salí. Por eso se vieron obligados a formar La banda del río Salí, un grupo de personajes llegados de diferentes latitudes unidos por el sabor y el deseo de buscar, encontrar y convidar. Sus encuentros con el público han dado qué hablar y qué bailar. Después de dos años de música siguen festejando con bailes a la vieja usanza, en donde se tocan cumbias de aquellas y se baila agarraditos de la mano o a puro salto. Tampoco falta algún merengue, una rumba y, por qué no, algún lento para besar.

Así se presenta La banda del río Salí, con papel impreso en mano, y es casi imposible encontrar una descripción mejor. A esta introducción le siguen los nombres y las funciones de los 10 músicos/personajes llegados de las orillas más diversas y que conforman esta ¿compañía? musico-teatral-humorística que gusta de presentarse en los barrios, en los sitios baldíos, en las terrazas o donde llegue al menos un haz de luna que los inspire. "Es que necesitamos espacio y aire. Somos muchos y además siempre montamos algo, una escena, como cuando armamos un dragón de papel, cuando tocamos en las yungas y pusimos animalitos o cuando limpiamos el basural vecino de uno de los chicos y colgamos todas las botellas que encontramos en los árboles. Quedó genial y se prendió todo el barrio", cuenta Mario Ramírez.

Algunos rastros de esas tocadas todavía se conservan en las paredes del cuarto donde ensayan todos los martes, perdido en el fondo de un PH cercano al Puente de los suspiros. Los vecinos los conocen, son los mismos que el año pasado estrenaron en el conventillo la obra "Amor de músico", del grupo Teatro al manubrio, colectivo al que pertenecen varios integrantes de la banda. Es fácil entender de dónde viene el nombre: de los ocho personajes que recibieron a LA GACETA, al menos cinco dejaron la bicicleta estacionada en el pasillo. Un saludo para Víctor "Gajito" Rama, que nos prestó para la foto-sin saber- su Rambler Ambassador estacionado a la puerta. (Está en venta).

Rejunte descomunal
La historia de La banda del río Salí empezó hace dos años, un 10 de septiembre. Aquel día fue elprimer recital abierto, aunque hacía unos meses atrás ya habían arrancado con los ensayos. "En realidad, la primera vez que salimos al escenario fue en un sanatorio psiquiátrico que queda en la Banda. Yo trabajaba ahí, hacía musicoterapia y se me ocurrió llevar la banda. Ahí quedó el nombre", relata Augusto Salado, bajista, cantante y responsable del descomunal rejunte. Dentro del grupo hay un arquitecto, un biólogo, un artista plástico, un clarinetista que viene de la música clásica, un historiador y teatristas. "Todos lo conocíamos a Augusto de diferentes lugares y él es quien nos empezó a convocar -explica Mario-; desde entonces cada uno empezó a aportar lo que podía ".

Un ensayo de La banda... puede ser, según la necesidad, un repaso por las canciones que van a tocar el fin de semana, un entrenamiento corporal coordinado por los que saben de teatro, el rodaje de un video corto a modo de invitación al show, o bien una reunión para armar la escenografía. Los diez, en mayor o menor medida, son músicos, productores, actores, presentadores, plomos, directores de arte, camarógrafos y diseñadores gráficos y luthiers. Al fondo del Ph suenan unas cumbias. Algunas, la mayoría, han sido compuestas por ellos, como "La cumbia de la cama", "Qué le pasa a mi camión", "Sahara" o "La reina de la peatonal". Otros son covers "intervenidos", como "Como me voy a olvidar" de Los ángeles azules, cuyo estribillo se funde con "Despeinada", de Palito Ortega.

No falta el bolero
El gen clásico de Javier Seco se coló con una versión tropical de "Bolero", de Maurice Ravel. El repertorio con el que pueden tocar durante más de dos horas combina en la misma medida hits bailanteros con ritmos centroamericanos. La banda cautiva con su desprolijo sabol tropical y sus presentaciones cruzan tantas preferencias musicales como sectores sociales; nadie puede resistirse al baile cuando asoman sus melodías intercambiables.

En el ensayo, entre canción y canción, algunos músicos responden las preguntas del cronista. Sus compañeros se impacientan y apuran la charla con unos golpes de tambor o con un estirón de fuelle para que comience de nuevo el sabor. "Sí, nos gustaría entrar al circuito de la cumbia en serio, como el Camperazo y festivales por el estilo. El tema es que ahí, si a los piernas no les gusta lo que hacés, te tiran el porrón en la cabeza", asegura Augusto.

La casa materna de La banda del río Salí es La Sodería, la sala de teatro en Villa 9 de Julio, donde hicieron la mayoría de las tocadas. "Los vecinos se copan. Nos contaron que hay una señora que cuando tocamos en La Sodería saca una mesita y se instala en el garaje de su casa a escucharnos. La invitaron cuando fue la Noche de San Juan, pero ella prefirió quedarse", cuenta Mario. Esa reunión fue una de las tantas en las que les resulta casi imposible bajarse del escenario. "No nos dejan ir, siempre pasa lo mismo", dicen. Y no exageran.

La banda por la banda
Leandro Macchi
tuc tucu tuc tucu tuc y calabacita lacachín                      
Benjamín Guardia    
parches, cueros y pique repique po
Martín Chebaia
luz de gurú con palitos 
Alejandro Nicolau
oruga cantora y dibujos 
Maxi Salado
guitarra, saxo y corazón 
Facundo Nanni
management y fuego en 6 cuerdas
Javier Seco
cornetas, clarinetes, saxos y cornetine
Augusto Salado
bajo, imán y vo
Mario Ramírez
flauta y griterío 
Roberto López            
güiro, poesía y saboooor 

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