28 Agosto 2003 Seguir en 
Hace dos años, uno de los títulos más esperados de la temporada fue "Lara Croft: Tomb Raider", filme que llevaba a la pantalla grande a la heroína de los videojuegos. En aquella oportunidad quedó claro que Angelina Jolie había nacido para personificar a la aventurera británica, y una segunda película era casi un deber.
La secuela, "Tomb Raider: la cuna de la vida", llega hoy a las salas tucumanas, en coindidencia con el resto de las provincias argentinas. La actriz vulve a ponerse en la piel de la arqueóloga aventurera, aunque ha habido algunos cambios importantes. Un ejemplo es que el "fantasma" del padre de Lara -interpretado por el progenitor en la vida real de la Jolie, Jon Voight- quedó en el pasado.
Otra novedad es que cambió el director. En lugar de Simon West -cuyo trabajo en el primer filme fue bastante maltratado por la crítica- aparece en la silla de realizador Jan De Bont, un especialista en aventuras, responsable de "Máxima velocidad (1 y 2) y "Tornado". En esta nueva película, la bella y aristocrática aventurera deberá recuperar la mítica caja de Pandora, que un sindicato criminal quiere usar para poner al mundo a sus pies. La película es en sí una cacería que cubre los cinco continentes, desde Siberia hasta el Trópico.
Las críticas estadounidenses parecieron acordar en dos puntos cruciales: que esta continuación es mejor que el primer filme de la serie y que lo más atractivo de la película es la actuación de Angelina Jolie, que parece haber nacido para interpretar al personaje. La película es un título fuerte en un año que parece marcado por las secuelas, una competencia que ha sido feroz hasta ahora. Lara Croft reaparece como lo hicieron ya los "X-Men", los héroes de "Matrix" y "Terminator", y, las bellas agentes de "Los ángeles de Charlie". La nueva Tomb Raider recibió una enorme cobertura de prensa centrada en su estrella, que tuvo varias entrevistas televisivas donde habló de su conflictivo divorcio.
Dos mujeres que buscan su destino
Una mujer mayor (Norma Aleandro), con su marido (Héctor Alterio) desempleado y amigo del vino tinto, busca la forma de acercar un dinero a casa, para poder sobrevivir. Ellos están solos, sus hijos están viviendo en el exterior, y por eso ella debe arreglárselas como puede: limpiando, cosiendo para afuera, etc. Un día decide probar suerte como actriz de televisión, apoyándose en su pasado artístico, ya que su padre fue director de teatro en el pueblo donde ella nació. Al enfrentarse a la cámara, los nervios son más fuertes y nada sale de su boca. Es más, comienza a llorar. En el baño, conoce casualmente a una actriz de telenovela (Natalia Oreiro), que también tiene lo suyo a cuestas.
Empujada por su productor y pareja la chica está a punto de firmar un contrato para trabajar en Miami, cosa que poco le interesa. Siente que todo lo conseguido fue para satisfacer los deseos de su pareja, cuando lo único que ella buscaba era el amor. La chica se conmueve al ver a la señora y le dice que si necesita algo de ella, la busque.
No pasa demasiado tiempo hasta que la señora aparece en la puerta del canal y la chica la recoge y se la lleva a su casa. Allí comienza el cultivo de una amistad que terminará siendo una especie de relación madre-hija.
Ambas dejan sus obligaciones de lado y agarran la panamericana con rumbo desconocido. A partir de aquí comienza la "road movie". Primero un accidente, luego conocen a un gaucho apuesto que coquetea con la joven, y así otras tantas situaciones que enredan el destino de ambas mujeres. El director es Eduardo Mignona, el mismo de "La fuga" y de "Evita, quien quiera oir que oiga".
Fábula tierna con la magia del Japón
Chihiro es una niña caprichosa y testaruda de diez años que cree que el universo entero debe someterse a sus deseos. Cuando sus padres le dicen que tienen que cambiar de casa se pone furiosa y no hace nada para ocultar sus sentimientos. Rumbo a su nueva casa, la familia parece equivocarse de camino y de repente se encuentran al final de un misterioso callejón sin salida.
Allí se yergue un enorme edificio rojo con un interminable túnel en el centro que parece una boca gigantesca. El túnel conduce a un pueblo fantasmal donde les espera un magnífico banquete. Akio y Yugo se lanzan sobre la comida. Chihiro mira a sus padres, que siguen devorando plato tras plato, cuando de repente son transformados en cerdos. Sin querer han entrado en un mundo habitado por dioses antiguos y seres mágicos, dominado por Yubaba, una hechicera. Los que consiguen escapar de este trágico destino son condenados a morir una vez que se demuestra su inutilidad. Para postergar su terrible destino y para sobrevivir en este peligroso mundo debe hacerse útil, debe trabajar. Chihiro sale de su pereza habitual pero a la vez debe renunciar a su humanidad.
Lujo y terror en un viejo transatlántico
Construido en 1954, el majestuoso trasatlántico Antonia Graza era el orgullo de la naviera italiana. El barco, una imagen de moderna y elegante sofisticación, era una auténtica obra de arte.
Los servicios que proporcionaba a sus pasajeros aseguraban que disfrutasen de un lujo incomparable durante su estancia en el mar; cuando los huéspedes no estaban relajándose en sus espaciosos camarotes, podían hacer vida social en uno de los elegantes salones, disfrutar de los deportes y relajarse en las amplias cubiertas del transatlántico, o darse un refrescante chapuzón en la majestuosa piscina. El centro del Antonia Graza era su lujoso y espléndido salón de baile, en el que las parejas danzaban durante toda la noche los románticos compases de una orquesta en directo.
Los chefs trabajaban día y noche en la cocina preparando magníficos platos de cocina italiana que se servían en el elegante comedor del barco, y los atentos miembros de la tripulación estaban siempre disponibles, dispuestos a proporcionar a sus huéspedes cualquier cosa que desearan.
Era realmente el viaje de una vida. Pero cuando el Antonia Graza zarpó para Norteamérica en la primavera de 1962, sus pasajeros no eran conscientes de la terrible desgracia que pronto les sucedería, sellando sus destinos y asegurando que este viaje fuera el último que hicieran en sus vidas.
Dirigida por Steve Beck, la película de orígen australiano está interpretada por Julianna Margulies, Ron Eldard, Isaiah Washington, Desmond Harrington, Gabriel Byrne (en el rol del capitán Sean Murphy), Alex Dimitriades, Karl Urban, Emily Browning y Francesca Rettondini, entre otros.







