Una viñeta de Mafalda decía que cuando fuera grande le gustaría a ser intérprete en las Naciones Unidas para contribuir a mejorar las relaciones entre las naciones y así, cuando un representante dijera "su país es un asco", ella traduciría "su país es un encanto". El chiste muestra, en el fondo, la de sapos que deben tragarse los diplomáticos cuando hay asuntos que están más allá de los buenos modales. Como ocurrió con Cristina y Cameron en México, a propósito del tema Malvinas. ¿Fue ingenuo el premier inglés al salirse de la agenda y acercarse a la Presidenta? ¿Quién ganó en este encuentro? Para nosotros, fue positivo porque ayuda a tener el tema en el tapete y porque indica que a los ingleses les inquieta. Aunque también mostró la gran distancia que falta recorrer hasta un acuerdo, o hasta que se advierta que el único camino posible es el que permita que las partes, aunque piensen que el país del otro es un asco, puedan decirse que les parece un encanto. Lo que implica tragar sapos.







