Loable campaña para combatir la muerte vial

19 Junio 2012
La muerte suele ser una compañera indeseable para cualquier ser humano que ame la vida. Sin embargo, en Tucumán, muchos de los comprovincianos que conducen vehículos la invocan a diario cuando salen a las calles o a las rutas, a juzgar por la cantidad de víctimas mortales que engrosan las estadísticas nacionales. A diario, fallecen por accidentes viales en el país entre 24 y 30 personas.

Con el noble objetivo de generar conciencia, la Fundación Laura Cristina Ambrosio Battistel y la Asociación Argentina Familiares y Amigos Víctimas de Tránsito vienen trabajando bajo el lema "Sé prudente, no sumes una estrella más al cielo", en la campaña "Estrellas amarillas". Se busca generar conciencia vial en peatones y conductores, para reducir el número de muertos. En la última década se registraron 75.063 decesos en las rutas y calles argentinas, de acuerdo con el relevamiento de la asociación civil Luchemos por la Vida.

Desde que el 13 de abril pasado, cuando se lanzó oficialmente la campaña, Tucumán ha contribuido hasta la fecha con cinco estrellas (hoy se pintará la sexta en avenida del Líbano e Italia). La primera se pintó el 27 de abril, en la esquina de Salta y Mendoza, donde hace seis años un colectivo de la línea 11 atropelló y mató a Florencia Ortiz.

Este fin de semana se agregaron la cuarta y la quinta a las calles y rutas provinciales. Una de ellas quedó impresa en el km 5 de la ruta N° 137 que conduce a la Ramada de Abajo, departamento Burruyacu, para recordar el accidente donde perdió la vida Walter Acuña, un hombre de 33 años y fue atropellado y abandonado por un automovilista cuando regresaba a su casa en motocicleta. La otra estrella se estampó en homenaje a Roberto Leone, muerto el 16 de junio de 2010 en avenida América y Marcos Paz. El joven de 32 años que circulaba en una motocicleta, fue atropellado por una camioneta.

Uno de los impulsores de "Estrellas amarillas" es el cordobés Julio Ambrosio, quien perdió dos hijas en accidentes de tránsito. Sus inquietudes promueven también la educación vial en escuelas y se pinta el símbolo en el lugar donde hubo una muerte para generar conciencia en la sociedad. A través del decreto 698/1, la Provincia se adhirió a la iniciativa, al igual que los municipios de San Miguel de Tucumán (decreto 0973/S/12) y de Yerba Buena (resolución 044). El municipio capitalino colabora además con carteles que se ubican al lado del símbolo. Los organizadores aguardan que el resto de los municipios se sume a la campaña.

Se trata, por cierto, de una loable iniciativa en pro de un noble objetivo. Ciertamente, el mejor modo de combatir las transgresiones viales es a través de la educación y en el "nacimiento" de un conductor, es decir cuando este va a sacar su carnet de manejo. Si las exigencias para obtener este permiso que otorga la sociedad no son numerosas, si no se realizan cursos con exámenes rigurosos, poco se avanzará en la erradicación de la transgresión y en evitar sus trágicas consecuencias. Si el Estado no hace cumplir la ley en toda su dimensión y en toda la provincia.

A juzgar por las estadísticas, en una década ha desaparecido en el país una ciudad de 75.063 habitantes (equivalente a la población de Yerba Buena). Todo conductor es como un niño, si no se lo educa posiblemente crecerá torcido. Si no se corrige la falla en el origen y se hace una buena siembra, la cosecha no será buena.

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