Feliz día para un pueblo soberano

Por Álvaro José Aurane 07 Junio 2012
El Día del Periodista no llega como celebración sino como reflexión. Son tiempo difíciles para la profesión. Por un lado, hay periodistas que la han bastardeado, consagrando su tarea al "anti" alguien. Por otro, hay legiones de piratas que dicen portar la bandera del periodismo militante, pero del periodismo sólo toman soportes y lenguajes para montar campañas difamatorias contra todo el que critique.

En medio, periodismo y sociedad deben salvar la libertad de expresión para todos. Primero, porque el Gobierno usa y abusa de ella. Fueros legislativos y privilegios procesales de funcionarios son eso: libertad para que se expresen sin ser molestados judicialmente. Segundo, porque la libertad de expresión es madre de la libertad de pensamiento, que no consiste en tener un rincón para pensar en cualquier cosa: es el libre acceso a todas las fuentes de pensamiento.

Luego, la opinión pública -pregona Giovanni Sartori- es tal cosa no sólo porque es una opinión del público sino, también, porque afecta objetos y materias de naturaleza pública: el interés general, el bien común, la cosa pública. La república. Esa opinión no debe ser opinión erudita, pero sí opinión informada. La democracia es el gobierno de esas opiniones consensuadas. Es, por tanto, un gobierno consentido.

Hay que preferir la libertad de expresión porque, como advierte Sartori, un pueblo que nada sabe no es un pueblo soberano sino, apenas, un rey de copas.

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