Estrenos de cine en Tucumán

Darín toma los hábitos para asumir la causa de los pobres.

COMPROMISO SOCIAL. Jeremie Renier y Ricardo Darín en una escena de Elefante blanco, de Trapero.
COMPROMISO SOCIAL. Jeremie Renier y Ricardo Darín en una escena de "Elefante blanco", de Trapero.
07 Junio 2012
El desafío era enorme, pero extremadamente seductor: interpretar a un cura villero comprometido con la causa de los pobres, que enfrenta peligrosamente un contexto hostil. Semejante papel no era para desestimar, por lo que Ricardo Darín no dudó un instante, se calzó la sotana y siguió las directivas de Pablo Trapero. El resultado es "Elefante blanco", filme que ya ha sido premiado en distintos festivales y que va camino a convertirse en una de las producciones más vistas del año. A partir de hoy, la película puede disfrutarse también en las salas tucumanas.

Darín está muy entusiasmado con este proyecto, en el que se homenajea de alguna manera a los denominados sacerdotes del tercer mundo, que irrumpieron en los 70 con la característica de ser curas obreros que trabajan en las villas (uno de los casos emblemáticos es el padre Luis Farinello). "Si la película genera un movimiento de sensibilización para que se tome conciencia de que las villas están plagadas de gente trabajadora, que rema contra la corriente para alimentar a sus hijos, me doy por contento", señaló el actor, que había trabajado con Trapero en "Carancho".

La historia encierra crudas escenas, que reflejan la lucha diaria de estos sacerdotes que deben enfrentar a diario complicadas situaciones, arriesgando la vida para defender su compromiso y su lealtad con los más necesitados. Incluso -lo aceptó el propio Darín- la película sobrevuela la historia y obra del legendario padre Carlos Mujica, asesinado por la siniestra triple A el 11 de mayo de 1974.

"Tengo la sensación de que hablar del padre Mujica es un poco petulante de mi parte, prefiero hablar de los sacerdotes que no asesinaron. Son ellos quienes trasladan su espíritu hasta acá" afirmó Darín.

La actriz Martina Gusmán -también trabajó con Darín en "Carancho"- sostuvo que en esta historia la villa es un personaje más. Trapero (su marido) agregó: "el compromiso de esa gente en el filme no se limita solo a las participaciones durante algunas escenas, sino que para los trabajos que surgían durante la filmación, en lugar de llamar a personas de afuera, se contrataba a los vecinos".

El título refiere a la locación principal del filme, un edificio con una estructura casi abandonada cuyo destino era ser el hospital más grande de Latinoamérica, ubicado en la villa 15 de Lugano.

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