La culpa es de los marcianos

Por Juan Manuel Asis 06 Junio 2012
Tenga excusas a mano, siempre; no peque de ingenuo. No es un consejo, es una regla que parece aplicarse siempre por estos lares, y que va con la dama y con el caballero. En especial si son dirigentes -del rubro que sea-, siempre hay que andar con una buena excusa en la cartera o en el bolsillo, sea cual sea el tema que haya que enfrentar. En el país hay expertos en la materia. Hay excusas para todos los gustos para salir del paso. Todos tienen explicaciones para todo, nadie es culpable de nada. Las responsablidades son del enemigo, de los alienígenas, de las brujas, del azar que siempre perjudica, pero siempre de los antipáticos vecinos.

Las culpas jamás son propias, siempre ajenas, de esos malnacidos que sólo saben poner piedras. ¿Ejemplo? Uno típico, que abarca a la clase política, aunque es aplicable en menor escala en otras actividades: los tiempos de crisis, que en el país son recurrentes. Los que quieren mostrarse arriesgados en esas horas suelen repetir que la crisis es una oportunidad. Es así para aquellos que ponen la inteligencia al servicio de superar los escollos. Pero están los otros, los que buscan brujas o marcianos; para ellos la crisis es una buena excusa para tapar la inoperancia que los acompaña. Son los que no asumen costos. Que eso lo pague el resto.

Seguramente usted, lector, estará repasando mentalmente las veces que escuchó todo lo que no se puede atender. Lo que no se puede mejorar o las acciones que no se pueden impulsar por culpa de la crisis. Estos pícaros no están en extinción, ni mucho menos; parecen ser los más, para desgracia del resto. Solo hay que identificarlos -y desplazarlos- para que las excusas sean cada vez menos y para que los aciertos sean cada vez mayores; para que las responsabilidades se asuman, para que haya autocrítica y, en suma, para que todos sean mejores. Cuando suceda la sociedad será mejor; sin ninguna excusa.

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