05 Junio 2012 Seguir en 
En su mirada la tristeza era evidente. David trataba de mostrarse fuerte ante la tragedia que llegó a su familia, pero no podía contener las lágrimas al recordar los últimos minutos de su hermano, Matías Garay. "Se me murió en los brazos", dijo al relatar la fatídica noche del sábado.
Ayer a la mañana, David era uno de los cientos de vecinos del barrio Belgrano de San Andrés, que cortaron el tráfico en la ruta 9 justo frente a la gruta donde Matías fue ultimado por un ladrón que quiso robarle la moto.
Además de pedir que el crimen del joven de 20 años no quede impune, los vecinos también protestaron por una ola de inseguridad, que calificaron de insostenible.
En la gruta
David estaba en su casa el sábado a las 21.40, cuando su madre se le acercó. "Andá a verlo a tu hermano, que dicen que le pegaron un tiro", le dijo la mujer, nerviosa. David corrió hasta la gruta ubicada en la entrada del barrio. Los amigos de Matías lo abrazaban, y el muchacho estaba sobre la moto.
Los amigos de la víctima, "Guily" y Franco, le contaron que estaban conversando en esa esquina, cuando un joven se bajó de una moto y le apuntó con el arma, pidiéndole que se bajara de su moto. "Lo vi venir con el arma en la mano. Nos gatilló a los tres, y salió el disparo que le dio a Matías en el pecho", contó "Guily".
Recién cuando lo hirieron, el joven se dio cuenta de lo que pasó. Antes, se reía, pensando tal vez que le estaban jugando una broma. Los ladrones escaparon, sin llevarse la moto. "Lo subimos a un auto. En el camino le decía 'no te vayás, no me dejés'. Me respondía que él no se iba a morir; pero se murió", contó David, frente a la gruta donde le dispararon.
Con mucho dolor, los familiares y vecinos despidieron a Matías el domingo a la tarde, mientras la Policía seguía buscando a los delincuentes. Según comentaron fuentes judiciales, ayer a la tarde hubo dos aprehendidos (Ver "Dos allanamientos...").
El ataque contra Matías ocurrió tan rápido, que los amigos de la víctima apenas recordaban cómo estaban vestidos, y no hubo testigos que los vieran marcharse.
Para ellos, que dijeron que a estos casos los veían sólo por los medios de prensa, la tragedia les tocó la puerta, y salieron indignados a protestar.
Volver a la tranquilidad
Hay un hecho que conmovió al barrio Belgrano hace un año y medio. En una pequeña acequia ubicada justo frente a la gruta donde atacaron a Matías, la policía Perla Robles, que vive a una cuadra del lugar, evitó que una adolescente de 15 años fuera violada. Era el 31 de diciembre de 2010.
Desde entonces, según comentó el padre de la adolescente que ayer estaba en la quema de neumáticos sobre el pavimento, comenzaron a sucederse una serie de robos y otros hechos de inseguridad.
"Yo vivo hace 34 años aquí. Estas cosas no pasaban, ahora todos los días nos enteramos de algún hecho", dijo Silvia González, una de las vecinas. El barrio depende de la comuna de San Andrés, pero está separado por unos cañaverales del casco urbano principal del pueblo.
Un cartel resumía el reclamo: "Que la muerte de Matías no sea en vano. Mayor seguridad". En rigor, los vecinos pidieron que se instale un destacamento policial. Quieren policías permanentemente en el barrio. El jefe de la comisaría, Julio Galván, reconoció a LA GACETA que no tiene móviles para que patrullen la zona. "Sólo contamos con dos motos", dijo. En esos rodados deben recorrer una amplia jurisdicción, que incluye casas que están en zonas alejadas.
Ayer a la mañana, David era uno de los cientos de vecinos del barrio Belgrano de San Andrés, que cortaron el tráfico en la ruta 9 justo frente a la gruta donde Matías fue ultimado por un ladrón que quiso robarle la moto.
Además de pedir que el crimen del joven de 20 años no quede impune, los vecinos también protestaron por una ola de inseguridad, que calificaron de insostenible.
En la gruta
David estaba en su casa el sábado a las 21.40, cuando su madre se le acercó. "Andá a verlo a tu hermano, que dicen que le pegaron un tiro", le dijo la mujer, nerviosa. David corrió hasta la gruta ubicada en la entrada del barrio. Los amigos de Matías lo abrazaban, y el muchacho estaba sobre la moto.
Los amigos de la víctima, "Guily" y Franco, le contaron que estaban conversando en esa esquina, cuando un joven se bajó de una moto y le apuntó con el arma, pidiéndole que se bajara de su moto. "Lo vi venir con el arma en la mano. Nos gatilló a los tres, y salió el disparo que le dio a Matías en el pecho", contó "Guily".
Recién cuando lo hirieron, el joven se dio cuenta de lo que pasó. Antes, se reía, pensando tal vez que le estaban jugando una broma. Los ladrones escaparon, sin llevarse la moto. "Lo subimos a un auto. En el camino le decía 'no te vayás, no me dejés'. Me respondía que él no se iba a morir; pero se murió", contó David, frente a la gruta donde le dispararon.
Con mucho dolor, los familiares y vecinos despidieron a Matías el domingo a la tarde, mientras la Policía seguía buscando a los delincuentes. Según comentaron fuentes judiciales, ayer a la tarde hubo dos aprehendidos (Ver "Dos allanamientos...").
El ataque contra Matías ocurrió tan rápido, que los amigos de la víctima apenas recordaban cómo estaban vestidos, y no hubo testigos que los vieran marcharse.
Para ellos, que dijeron que a estos casos los veían sólo por los medios de prensa, la tragedia les tocó la puerta, y salieron indignados a protestar.
Volver a la tranquilidad
Hay un hecho que conmovió al barrio Belgrano hace un año y medio. En una pequeña acequia ubicada justo frente a la gruta donde atacaron a Matías, la policía Perla Robles, que vive a una cuadra del lugar, evitó que una adolescente de 15 años fuera violada. Era el 31 de diciembre de 2010.
Desde entonces, según comentó el padre de la adolescente que ayer estaba en la quema de neumáticos sobre el pavimento, comenzaron a sucederse una serie de robos y otros hechos de inseguridad.
"Yo vivo hace 34 años aquí. Estas cosas no pasaban, ahora todos los días nos enteramos de algún hecho", dijo Silvia González, una de las vecinas. El barrio depende de la comuna de San Andrés, pero está separado por unos cañaverales del casco urbano principal del pueblo.
Un cartel resumía el reclamo: "Que la muerte de Matías no sea en vano. Mayor seguridad". En rigor, los vecinos pidieron que se instale un destacamento policial. Quieren policías permanentemente en el barrio. El jefe de la comisaría, Julio Galván, reconoció a LA GACETA que no tiene móviles para que patrullen la zona. "Sólo contamos con dos motos", dijo. En esos rodados deben recorrer una amplia jurisdicción, que incluye casas que están en zonas alejadas.
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