Plata de más para el alperovichismo sin fondos

Por Álvaro José Aurane 02 Junio 2012
Hay un documento. Arriba, a la izquierda, tiene impreso el escudo nacional y, debajo de él, H. Senado de la Nación. "Comisión de Coparticipación Federal de Impuestos", se lee en letras grandes, las cuales aclaran, también, que se trata del Cuadro N 2. El nombre, desprovisto de todo preciosismo, pero desbordante en detalles, reza:

Distribución al conjunto de provincias y Ciudad Autónoma de Buenos Aires por el régimen de distribución de la Ley 23.548 y regímenes especiales. Período enero / abril

. Ha sido elaborado por la Subsecretaría de Relaciones con las Provincias, que depende de la Secretaría de Hacienda, que forma parte del Ministerio de Economía de la Nación.

Es el detalle oficial de todo el dinero "acumulado" de la coparticipación y de otras operatorias especiales que la Nación le mandó a cada distrito. Muestra, en la columna de la izquierda, que lo enviado a Tucumán durante el primer cuatrimestre del año pasado totalizó $ 1.723,5 millones. En la columna derecha exhibe que, por los mismos conceptos, durante los cuatro primeros meses de este 2012, a esta provincia le remitieron $ 2.166,9 millones. La misma planilla lo aclara: un 25,7% más. Más o menos, la inflación interanual real. Y tres veces más que la inflación del Indec, a la cual el alperovichismo le dice "amén".

O sea, en los 120 días iniciales de este año, Tucumán recibió de la Nación $ 443,4 millones más que en el mismo período de 2011.

Otra noción de verdad

El alperovichismo aprobó en marzo un brutal aumento del Impuesto a los Ingresos Brutos. La alícuota de ese tributo recesivo, que grava con efecto cascada cada instancia de la producción y encarece el producto en el precio final que pagarán por igual ricos y pobres, pasó del 2,5% al 3,5%. Subió un 40%. En la Legislatura, el oficialismo explicó con esa medida mejoraría la recaudación y la Provincia no tendrìa que endeudarse tomando préstamos.

En mayo, esos mismos legisladores autorizaron al Poder Ejecutivo para que endeude al Estado por hasta $ 400 millones. El empréstito autorizado no fija la menor de las pautas. No impone una tasa máxima a pagar por el préstamo, ni un plazo tope de amortización, ni prohibe el pago de adicionales por gestión, gastos administrativos ni seguro.

José Alperovich había manifestado públicamente su "preocupación" por el contexto económico. Ya el 18 de noviembre de 2011, mientras entregaba casas en un barrio de San Andrés, había pronosticado que venía un año "ajustado". Como complemento, el 8 de mayo pasado aseveró que, como es un gobernador previsor, necesitaba, por las dudas, aval parlamentario para tomar el préstamo. Y 15 días después, directamente, afirmó: "este mes está viniendo flojo, creo que habrá $ 30 millones menos también".

A las 48 horas, el ministro de Economía de ese gobernador (que con el permiso para tomar el crédito ya tenía todo previsto) afirmó en conferencia de prensa a LA GACETA, Canal 8, CCC y Canal 10, entre otros medios, "nuestras arcas ya están exhaustas".

Más aún, Jorge Jiménez planteó que como la Nación mandaba menos plata que la prevista ("Este año los niveles -de coparticipación- están viniendo bastante deprimidos, menos de lo que estaba presupuestado."), iba a tener que aplicarle un ajuste al Presupuesto 2012 ("Si seguimos con esta tendencia de caída, calculamos que va a ser de entre $ 300 y $ 350 millones. Gran parte de ese ajuste ya lo estamos haciendo").

Es decir, van a pedir un segundo préstamo, pero esta vez a los contribuyentes: del dinero público que la Legislatura aprobó que se distribuyera en la administración pública central, los organismos autárquicos y los poderes del Estado, para adquirir bienes o prestar servicios en beneficio de los tucumanos, el Gobierno retendrá unos $ 30 millones por mes.

El senador radical José Cano llevó esas declaraciones del ministro de Economía a la Cámara Alta y se las trasladó al jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina. Pero el senador Sergio Mansilla interrumpió para sostener que Jiménez había sido tergiversado. "Según el senador Mansilla, el medio (LA GACETA) es el que mintió", tradujo Abal Medina.

Léase, el alperovichismo dice ahora, por boca de Mansilla -uno de sus fundadores-, que no es cierto que Tucumán recibe menos plata de la Nación. Y como las declaraciones del ministro Jiménez están grabadas por los medios (audio disponible en LAGACETA.com), lo que el alperovichismo confiesa que, en realidad, no es verdad todo lo argumentado por el gobernador y su Gabinete para justificar tarifazos, empréstitos, paritarias, ajustes...

El propio Alperovich lo confirmó. El mandatario "preocupado" por lo que su entorno traducía como una "caída" de los fondos federales, declaró hace unos días que la situación económica de la Provincia "goza de buena salud". Tanto, que pagará el aguinaldo anticipadamente. Dicho lo cual, viajó despreocupado a EEUU, a gestionar que compre limones tucumanos una potencia que denunció a la Argentina ante la Organización Mundial de Comercio por trabas a las importaciones.

O sea, la precariedad institucional de Tucumán es tal que la realidad de las finanzas provinciales es un puñado de versiones oficialistas, todas contradictorias. Quizá por eso, el kirchnerismo no le cree al alperovichismo. Y porque no le cree decidió dejar documentadamente en claro que si al Gobierno tucumano le falta plata, no hay que pedirle explicaciones a la Casa Rosada. Porque a la planilla oficial que demuestra que la provincia recibió en el primer cuatrimestre de 2012 casi un 26% más que en el mismo segmento de 2011, el mismísimo kirchnerismo se la "acercó" al senador Cano.

Otra noción de aumento

Algo surge con claridad en esta gestión donde ni siquiera el gobernador se pone de acuerdo respecto de si hay que brindar o llorar por las finanzas estatales. Resulta más que evidente que el oficialismo tiene severos problemas para hablar de lo que realmente hace con la plata de los tucumanos: $ 60.000 millones en Presupuestos públicos desde que el alperovichismo es tal cosa. Y tiene esas complicaciones en los más variados sentidos y magnitudes de la expresión.

En algunos casos, lo que no quiere es hablar. Y eso se desprende de la información de la propia Casa de Gobierno. De acuerdo con los datos oficiales, en marzo de 2011, el gasto estatal en concepto de "Remuneraciones" totalizó $ 362 millones. En marzo pasado, la cifra ascendió a $ 555 millones: $ 193 millones más.

Esa diferencia arroja una incomodidad: no se puede explicar enteramente por el impacto de las recomposiciones salariales. Si se decide ser generoso, puede decirse que la suba de sueldos tuvo una incidencia real del 25% en las cuentas públicas. Aplicada sobre los $ 362 millones de las "Remuneraciones" de marzo de 2011, el resultado da $ 92 millones más. ¿Y los otros 101 millones de la diferencia para totalizar los $ 193 millones del cotejo interanual? ¿Los consumieron las 9.152 designaciones de planta permanente concretadas sólo durante 2011, el año de las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias, de la reelección de Cristina Fernández de Kirchner y de la recontra-reelección de José Alperovich? ¿También los comieron los otros miles y miles de contratados?

Esos 101 millones mensuales que ni la suba de haberes puede explicar, representan al año, aguinaldo incluido, poco más de $ 1.300 millones extra. Casi el 10% del Presupuesto 2012.

Las riquezas que nos faltan son las designaciones que nos sobran.

Otra noción de obras

Según Cano, a la hora de hablar del destino de los fondos públicos, hay cuestiones de las cuales el alperovichismo, además de no querer, no puede hablar. Por caso, el Fondo Especial de Desarrollo Eléctrico del Interior (Fedei):

• $ 6 millones en 2005

• $ 7 millones en 2006

• $ 7,7 millones en 2007

• $ 9,1 millones en 2008

• $ 9,5 millones en 2009

• $ 11,5 millones en 2010

• $ 13,8 millones en 2011

Pero, a partir de la respuesta escrita de la Jefatura de Gabinete a su cuestionario previo a la visita de Abal Medina, el opositor dice que parte de estos $ 64,6 millones para brillan por su ausencia:

• La iluminación para Villa Belgrano (Resolución 832/07), por $ 973.000, no se hizo.

• La adquisición de transformadores de potencia para la estación de Lules (Resolución 858/08), por $ 1,3 millón, no se concretó.

• El Plan de equipamiento para obras eléctricas de la Dirección de Arquitectura y Urbanismo (Resolución 897/08), por $ 991.000, tampoco se dio.

• A la iluminación de una avenida en la localidad de Delfín Gallo (Resolución 974/09), por $ 45.000, jamás la vieron.

Respecto de 2011 y 2012 se lee:

No se presentaron obras para ser financiadas por el Fedei

. Así que o Tucumán no las necesita, o no hay, en el universo alperovichista de 69.387 estatales (eran 44.000 cuando en 2003), personal para hacer proyectos para algo más que pavimento y cordón cuneta.

Otra noción de patria

El ministro de Economía declaró exhaustas las arcas provinciales el 25 de mayo: ese día emblemático en que los argentinos nos evocamos como un pueblo que quiere saber de qué se trata. Como una sociedad que exige al Gobierno que cumpla con su deber de dar publicidad de sus actos.

Pero en Tucumán, el alperovichismo ni siquiera enseña a sus gobernados qué hizo con sus recursos. Por el contrario, su decir y su desdecir de mayo expone que, respecto de los recursos del pueblo, no manifiesta la verdad.

Pareciera que la situación económica y financiera fuese un rumor. Pero después se ve que el Gobierno que pide aval para endeudarse por $ 400 millones es el mismo que recibió, en el arranque del año, $ 443 millones más que en el inicio de 2011. El mismo que, además, ajustará casi $ 400 millones del Presupuesto. El mismo que, pese al dineral, mantiene la emergencia económica perpetua. El mismo que no le paga el 82% móvil a los jubilados...

Entonces surge que, en realidad, es la legalidad de Tucumán la que, en todo caso, es un chisme.

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