Una noche especial

20 Mayo 2012
- Para la posteridad.- Antes del concierto, las autoridades descubrieron en el hall de entrada una placa en honor a los 100 años del teatro. La senadora Beatriz Rojkés de Alperovich y el vicegobernador, Regino Amado (foto), participaron del acto junto con los funcionarios del Ente de Cultura.

- Por dentro y por fuera.- En el teatro no sólo brillaban los caireles de la araña de la sala. También por fuera se destacaban las líneas neoclásicas de las fachadas gracias a la espectacular iluminación. Lo más llamativo era el juego de luces cambiantes en celeste y blanco que destacaba las aberturas en arco de la fachada principal, un recurso que ya ha sido probado exitosamente en la casa del Obispo Colombres ubicada en el parque 9 de Julio.

- Protesta de luthería.- Estudiantes de la carrera de Luthería, que se dicta en la Facultad de Artes de la UNT, aprovecharon el acontecimiento para repartir volantes en las escalinatas, a la entrada del teatro, y se manifestaron pacíficamente con pancartas a la salida. Reclamaron más espacio físico; ampliación del cuerpo docente; publicación del balance y agilización del nuevo plan de estudios de esa carrera.

- La concertina y el director.- Quienes estuvieron en las primeras filas pudieron apreciar el sobrado oficio de la concertina, Haydée Francia, esposa del maestro Calderón, así como la seguridad y la expresividad de la géstica del director, que recorrió los cuatro movimientos de la Séptima de Beethoven sin partitura.

- Tchaikovsky recargado.- Los que creyeron que iban a escuchar "otra vez el famoso y tantas veces tocado N° 1 de Tchaikovsky" se llevaron la sabrosa sorpresa de redescubrirlo en su imponencia gracias a las prodigiosas manos del pianista Bruno Gelber.

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