Nadie sabía qué pasaba, qué estaba en juego. A raíz de cómo se gritaba o de las acusaciones que se escuchaban, los testigos pensaban que se trataba de algo clave para el futuro de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT). Cuando se enteraban, no podían creer que el escándalo que se vivió entre el jueves y ayer en el pasillo 200 de la Facultad de Filosofía y Letras tenía que ver sólo con la elección de director del Departamento de Historia.
Para el cargo se habían presentado dos listas. Una, encabezada por el ex decano de esa unidad académica, hoy opositor, Luis Marcos Bonano; la otra -más cercana a la actual decana, Judith Casali de Babot-, liderada por Daniel Campi.
Durante los días previos, la junta electoral -integrada por Alcira Alurralde (presidenta), por Gabriela Tío Vallejo y por Gustavo Salvatierra- había resuelto impugnaciones, que tenían que ver con la aceptación de una candidatura (la firma había sido digitalizada y enviada desde el exterior) y con la inclusión de personas al padrón (voto dividido: Alurralde lo rechazó).
Según fuentes cercanas a la junta, el jueves Campi formuló un nuevo cuestionamiento, en el que habría alegado que no le comunicaron lo resuelto -en la junta, no obstante, contarían con la rúbrica de este, en la notificación-. El comienzo de la elección se demoró; y luego se conoció una resolución firmada por Casali, por la que suspendía la elección hasta que la junta se expida. El órgano fiscalizador respondió que ya se había expedido, y ratificó la elección para el día siguiente. Pero ayer tampoco se votó.
La decana resolvió dejar sin efecto la elección y elevar las actuaciones al consejo directivo de la facultad, para que se expida. En el proceso comicial de renovación de consejeros directivos de las 13 facultades -que se desarrolló entre el 20 de abril y el 4 de este mes-, perdieron los candidatos docentes y estudiantiles afines al decanato de Filosofía. Esto implica que el consejo que presidirá Casali, en su mayoría, le resultará opositor.
Por los pasillos del Centro Prebisch se rumoreaba que el sector afín al decanato iba a perder la elección en Historia (la carrera de la decana) por tres votos y que precisaban prorrogarla hasta contar con los sufragios. Argumentan esto sobre la base de que el lunes se reintegran docentes cercanos a la gestión, que están de licencia. En los considerandos de la resolución, Casali menciona las impugnaciones y el rechazo, por parte de la junta, de uno de los cuestionamientos. Además, recuerda que, por reglamento, le compete a la decana, y no a la junta, fijar la fecha de los comicios.
Por otro lado, en la mañana de ayer, varias agrupaciones estudiantiles se movilizaron al rectorado para reclamar más presupuesto, en el marco de una jornada nacional de lucha por la educación pública.
Para el cargo se habían presentado dos listas. Una, encabezada por el ex decano de esa unidad académica, hoy opositor, Luis Marcos Bonano; la otra -más cercana a la actual decana, Judith Casali de Babot-, liderada por Daniel Campi.
Durante los días previos, la junta electoral -integrada por Alcira Alurralde (presidenta), por Gabriela Tío Vallejo y por Gustavo Salvatierra- había resuelto impugnaciones, que tenían que ver con la aceptación de una candidatura (la firma había sido digitalizada y enviada desde el exterior) y con la inclusión de personas al padrón (voto dividido: Alurralde lo rechazó).
Según fuentes cercanas a la junta, el jueves Campi formuló un nuevo cuestionamiento, en el que habría alegado que no le comunicaron lo resuelto -en la junta, no obstante, contarían con la rúbrica de este, en la notificación-. El comienzo de la elección se demoró; y luego se conoció una resolución firmada por Casali, por la que suspendía la elección hasta que la junta se expida. El órgano fiscalizador respondió que ya se había expedido, y ratificó la elección para el día siguiente. Pero ayer tampoco se votó.
La decana resolvió dejar sin efecto la elección y elevar las actuaciones al consejo directivo de la facultad, para que se expida. En el proceso comicial de renovación de consejeros directivos de las 13 facultades -que se desarrolló entre el 20 de abril y el 4 de este mes-, perdieron los candidatos docentes y estudiantiles afines al decanato de Filosofía. Esto implica que el consejo que presidirá Casali, en su mayoría, le resultará opositor.
Por los pasillos del Centro Prebisch se rumoreaba que el sector afín al decanato iba a perder la elección en Historia (la carrera de la decana) por tres votos y que precisaban prorrogarla hasta contar con los sufragios. Argumentan esto sobre la base de que el lunes se reintegran docentes cercanos a la gestión, que están de licencia. En los considerandos de la resolución, Casali menciona las impugnaciones y el rechazo, por parte de la junta, de uno de los cuestionamientos. Además, recuerda que, por reglamento, le compete a la decana, y no a la junta, fijar la fecha de los comicios.
Por otro lado, en la mañana de ayer, varias agrupaciones estudiantiles se movilizaron al rectorado para reclamar más presupuesto, en el marco de una jornada nacional de lucha por la educación pública.
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