Por Operación Traviata se reabrió la causa judicial sobre la muerte de José Ignacio Rucci, asesinado por Montoneros en septiembre del 73. Por Disposición final citaron a declarar al dictador Jorge Rafael Videla, presidente de facto entre 1976 y 1980, tras su confesión: "No había otra solución; estábamos de acuerdo en que era el precio a pagar para ganar la guerra contra la subversión y necesitábamos que no fuera evidente para que la sociedad no se diera cuenta (...). Había que eliminar a un conjunto grande de personas que no podían ser llevadas a la Justicia ni tampoco fusiladas".
El periodista Ceferino Reato, autor de ambas obras, disertará hoy, en el ciclo de conferencias de LA GACETA, en el marco las actividades por el centenario de nuestro diario. La cita, de entrada gratuita, es a las 20.30, en el Centro Cultural Virla (25 de Mayo 265).
En una entrevista exclusiva, el también autor de Operación Primicia (sobre el ataque de Montoneros al cuartel de Formosa, en octubre de 1975), adelantó algunos de los temas que abordará.
- En Disposición Final señalás que una punta para esclarecer lo que ocurrió con las víctimas de la última dictadura es seguir la línea jerárquica que marca Videla: a los jefes de las Zonas en que se había dividido el país, y a los miembros de las unidades de Inteligencia. ¿Pensás que hay cierta reticencia gubernamental o judicial para indagar a fondo por esas vías?
- Creo que sí. Lo que interesa, desde el rédito político, son los juicios masivos prolongados en el tiempo. Según una especialista, consultada por Página/12, en materia de Justicia, memoria y verdad, en lo que menos se avanzó es en esto último. Cuando Graciela Fernández Meijide intentó avanzar para esclarecer las verdaderas cifras de desaparecidos, fue duramente hostigada. La politización de los organismos de derechos humanos, en cierta medida, los ha dejado sin alma y los ha volcado a cuestiones, como YPF, que no hacen a sus objetivos centrales. La cuestión de la apropiación de chicos podría resolverse con una ley que obligara a todos los que están dentro de cierta franja etaria a hacerse un análisis de ADN. El problema, con este Gobierno, es quién y cómo administraría esos datos.
- ¿Creés que el del 76 fue un golpe cívico-militar?
- El del 76 fue el golpe en el que el Ejército tuvo más autonomía respecto de la sociedad civil. Obviamente, un relevante sector del empresariado, representado por José Alfredo Martínez de Hoz, apoyó y fue beneficiado por el golpe. Videla dice que la decisión de designar a Martínez de Hoz ministro de economía se tomó una semana antes del golpe. La hipótesis del golpe cívico-militar implica dos sectores, con una fuerza equivalente, que hacen un pacto. Las cabezas de las Fuerzas Armadas creían tener un enorme poder y no necesitar de ninguna ayuda. Hoy casi todos los empresarios son cristinistas, pero esas inclinaciones no nos autorizan a decir que en la Argentina hay un gobierno político-empresario. En países con instituciones débiles, el empresariado suele acercarse a los oficialismos porque esa proximidad puede transformarse en una ventaja para sus negocios. La tesis del golpe cívico-militar es un dibujo teórico político que resulta funcional a la intención del gobierno de quedarse con ciertos negocios.








