06 Mayo 2012 Seguir en 
MENDOZA.- Un joven de 19 años murió esta madrugada luego de ser baleado en el marco de incidentes ocurridos cuando la Policía se enfrentó con jóvenes que participaban de una fiesta, en el departamento mendocino de Godoy Cruz, y por el hecho un agente de la fuerza quedó detenido.
El incidente se produjo cuando los policías acudieron a la vivienda ante una denuncia por ruidos molestos y fueron recibidos a pedradas. Según fuentes del del Ministerio de Seguridad provincial, los agentes abrieron fuego con escopetas del tipo itakas que disparaban postas de goma contra los jóvenes.
No obstante, de acuerdo con la investigación posterior, uno de los policías realizó un disparo con balas de plomo, mediante una pistola calibre 9 milímetros y uno de los impactos terminó con la vida de Franco Díaz, un joven de 19 años que residía en Chile, y había regresado a Mendoza para visitar a sus parientes. La bala ingresó por su mentón, con salida por la nuca y murió a los pocos minutos.
El ministerio de Seguridad de Mendoza se decidió la separación de once policías que participaron del hecho, los cuales fueron demorados en la sección de Contraventores del Palacio de Investigaciones, a disposición de la fiscal Claudia Ríos, quien ordenó el secuestro de todas las armas utilizadas.
Posteriormente, uno de los policías quedó detenido como acusado de realizar disparos con una pistola reglamentaria, mientras que el resto de los agentes fue liberado.
El hecho causó conmoción en la provincia y el mismo gobernador local, Francisco Pérez, solicitó que se haga ejercer todo el peso de la ley para la posible responsabilidad de un policía en el hecho, al que calificó como "lamentable, por la pérdida de la vida de un chico de 19 años". (NA-Diario Uno)
El incidente se produjo cuando los policías acudieron a la vivienda ante una denuncia por ruidos molestos y fueron recibidos a pedradas. Según fuentes del del Ministerio de Seguridad provincial, los agentes abrieron fuego con escopetas del tipo itakas que disparaban postas de goma contra los jóvenes.
No obstante, de acuerdo con la investigación posterior, uno de los policías realizó un disparo con balas de plomo, mediante una pistola calibre 9 milímetros y uno de los impactos terminó con la vida de Franco Díaz, un joven de 19 años que residía en Chile, y había regresado a Mendoza para visitar a sus parientes. La bala ingresó por su mentón, con salida por la nuca y murió a los pocos minutos.
El ministerio de Seguridad de Mendoza se decidió la separación de once policías que participaron del hecho, los cuales fueron demorados en la sección de Contraventores del Palacio de Investigaciones, a disposición de la fiscal Claudia Ríos, quien ordenó el secuestro de todas las armas utilizadas.
Posteriormente, uno de los policías quedó detenido como acusado de realizar disparos con una pistola reglamentaria, mientras que el resto de los agentes fue liberado.
El hecho causó conmoción en la provincia y el mismo gobernador local, Francisco Pérez, solicitó que se haga ejercer todo el peso de la ley para la posible responsabilidad de un policía en el hecho, al que calificó como "lamentable, por la pérdida de la vida de un chico de 19 años". (NA-Diario Uno)







