"La actual política no asegura el abastecimiento"

El ex candidato a vicepresidente de la Nación por el radicalismo estuvo en la provincia y ratificó su reparo al proyecto de expropiación de YPF. No descartó que la medida sea parte de un "negociado del Gobierno nacional" y que la Argentina no está en condiciones de afrontar las inversiones que requiere la petrolera. Pronosticó además una caída de la economía y dificultades fiscales en las provincias.

 LA GACETA / FOTO DE OSVALDO RIPOLL
LA GACETA / FOTO DE OSVALDO RIPOLL
06 Mayo 2012

"El desabastecimiento actual y la vulnerabilidad energética que hemos logrado no son consecuencia de una YPF controlada por los españoles (por Repsol), sino de la mala política energética de este Gobierno. Pero las demás empresas hicieron algo parecido, agotaron sus reservas conocidas porque era claramente más rentable que explorar", dijo Javier González Fraga. Con tono firme y sin perder el hilo de su fundamentación, el ex candidato a vicepresidente, acompañando a Ricardo Alfonsín en la fórmula de la UCR -2011-, afirmó que la expropiación del 51% de las acciones de la petrolera insignia argentina podría tratarse "de un negociado por parte del Gobierno nacional" y que el proyecto aprobado en el Parlamento no muestra señales de una recuperación de la producción de hidrocarburos, a favor del autoabastecimiento.

-¿Cree que el Gobierno podría vender otra vez la empresa?

-No lo afirmó, pero tampoco lo descarto. No queda claro por qué expropió sólo algunas acciones y no la totalidad. No queda claro tampoco el rol del contralor. Es una empresa (YPF) que puede hacer cualquier maniobra ahora con la plata de los argentinos. Es un disparate también que se destinen acciones a las 12 provincias petroleras, que representan el 15% de la población, con la plata de todos los argentinos. Me parece que hay mucho atropello; no es que se modifique el dominio del petróleo, ya que las provincias vienen lucrando con las concesiones y no tienen por qué tener propiedades además en destilerías y estaciones de servicio. Estoy en contra de esta ley que no tiene que ver con soberanía hidrocarburífera, solo es un manotazo que demuestra que no se terminan de reconocer los errores cometidos durante los últimos años.

-La política energética debe ser el tema de fondo a resolver...

-Hasta ahora no hay ningún indicio de que vaya a modificarse la política energética, la que nos llevó a situación de desabastecimiento y dependencia de la importación, ni se ha tomado alguna medida para frenar el derroche y fomentar la exploración. Pero hay que evitar los amagues. Por ejemplo, hay que ver que hay detrás de Vaca Muerta (el megayacimiento en medio del conflicto entre el Gobierno y Repsol). Se trata de una yacimiento de gas no convencional y para explotarlo hace falta U$S 20.000 millones, más tecnología. Sólo un par de empresas en el mundo están en condiciones de afrontar un proyecto así.

-¿Pueden invertir?

-Por supuesto. Hay algunas de origen norteamericano que invierten en Irak y en plena guerra. Ahora, la que invierte en ese país pretende una tasa de retorno cinco veces más alta que la que tiene en Estados Unidos o en Brasil. Cuando uno atropella las instituciones, como sucedió aquí, las empresas aspiran a una tasa de retorno muy elevada.

-En Argentina se invirtió menos del 5% de total de la región, ¿afectará aún más la expropiación?

-No significa que dejarán de venir; sí vendrán a un país de riesgo y que expropia sin ningún motivo.

-¿Argentina está en condiciones de afrontar inversiones en YPF?

-Para nada. Argentina tiene escasez de dólares y, sobre todo, de recursos fiscales, y no tiene acceso al endeudamiento. Si arreglase la falta de credibilidad del Indec (Instituto Nacional de Estadística y Censo) y la deuda con el Club de París, entre otros problemas, podría tener acceso al crédito internacional. Pero en estas condiciones hoy sólo tiene acceso a la maquinita de imprimir billetes. Usar reservas del Banco Central e imprimir billetes en una maquinita es la misma cuestión: se trata de emisión monetaria que genera inflación. La actual política no nos asegura un mayor abastecimiento de combustible, pero, contrariamente, nos lleva a dificultades fiscales externos.

-¿Cuál es el panorama económico para el resto de 2012?

-Mi panorama no es apocalíptico, de crisis ni de maxidevaluaciones. Sí creo que estamos frente a un bajo crecimiento económico que rondará el 2%, una inflación superior al 25% y con ajustes de los servicios públicos.

-Ese panorama tuvo que ver con la decisión del Poder Ejecutivo de frenar la quita de los subsidios, por ahora...

-Se dio cuenta que se enfriaba la economía. De la quita de subsidios planificado originalmente iba a sacar casi $ 20.000 millones, fundamentalmente, de los bolsillos de los porteños. Pero sacó casi 10.000 millones, y eso se sentirá. Se registrará una situación complicada, con conflictos no visto desde hace años. Hay ya aumento de morosidad, un significativo incremento de cheques rechazados y un cambio de clima importante. En el interior del país se verán claramente dificultades fiscales.

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