Irma Abraham no aportó ni un dato que permita saber qué pasó con Marita Verón

Irma Abraham no aportó ni un dato que permita saber qué pasó con Marita Verón

La mujer contó el supuesto encuentro con la joven, dos días antes de su desaparición, pero no dio información relevante para la causa. La testigo repitió los mismos hechos que había comentado a LA GACETA en una entrevista"No tengo información de Marita ahora", dijo, y la querella pidió que sea acusada por falso testimonio

AL BANQUILLO. Irma Abraham, dueña de tres moteles, ingresa a la sala donde prestó declaración durante una hora. LA GACETA / FOTOS DE JORGE OLMOS SGROSSO AL BANQUILLO. Irma Abraham, dueña de tres moteles, ingresa a la sala donde prestó declaración durante una hora. LA GACETA / FOTOS DE JORGE OLMOS SGROSSO
04 Mayo 2012
Dijo que iba a contar todo. Que lo que Marita Verón le confió dos días antes de desaparecer, sólo lo iba a decir si la citaban a declarar. El nombre de Irma Abraham no es uno más en una provincia que la conoció durante años como la "madama tucumana", dueña de varios hoteles alojamiento.

Sin embargo, cuando ayer a la tarde los jueces le dieron la posibilidad de hablar, luego de las declaraciones publicadas el domingo en LA GACETA, Abraham no brindó ni un dato nuevo que permita dilucidar qué pasó con Marita.

La mujer hoy tiene 85 años. Camina despacio y oye poco, por lo que tres abogados tuvieron que pararse a su lado para interrogarla. "Recibo una llamada telefónica de una niña que me da su nombre. Me dice que tenía un problema, que un conocido le había dado mi número, pero no me dijo quién", comentó. Luego, repitió la misma escena que había contado el domingo.

El encuentro

Se encontró con Marita en la esquina de Paso de los Andes y San Martín, y charlaron en el auto. "Conversamos. La noté muy afligida. Me dice que estaba enterada de que yo vivía en España, y le respondo que ya no, que me había separado hacía 11 años y que mi ex marido quedó allá", contó Abraham.

"Me dice que estaba cansada del trato que le daba su madre. Que ella era la que mandaba en casa, y que le dijo que no quería tener que criar otro nieto, pero no me contó que estuviera embarazada", expresó la testigo.

"¿Le pidió algo?", le preguntó el fiscal Carlos Sale. "No. Cuando nos despedimos me dijo 'gracias', y que no había conseguido lo que esperaba de mí. Es todo lo que tengo para aportar", dijo Abraham. La mujer reconoció que tiene una especie de enemistad con Susana Trimarco, porque la fundación María de los Ángeles es querellante en una causa contra una nuera suya, por prostitución de menores. "Es una causa armada", afirmó.

Abraham aprovechó para criticar a Trimarco. "Es astuta, está usufructuando con la desgracia de su hija. Es una opinión personal mía", expresó. Más tarde, cuando le pedían algunas precisiones sobre sus dichos, la testigo afirmó no recordar detalles. "Tomo una pastilla para la memoria", dijo.

"Ni una palabra"

Cuando el querellante Carlos Varela Alvarez le preguntó si tuvo vinculaciones con la prostitución, la testigo fue tajante. "No voy a hablar ni una palabra de mi vida privada", manifestó. Tampoco quiso dar los nombres de otras personas a las que les habría contado la conversación con Marita.

"Ella llegó con un pantaloncito vaquero y una camisita blanca pegada al cuerpo. Yo no me acuerdo como vestía, muchas veces salgo en camisón y me pongo el 'tapa mugre', porque tengo una vida agitada", afirmó.

La dueña de hoteles alojamiento intentó acercarles a los jueces una carpeta donde, según ella, se acreditaba que todos sus papeles estaban en regla. "No pretendo ayudar a ninguno de los imputados, bajo ningún punto de vista. No soy amiga ni enemiga. No sé por quién fue secuestrada esta chica. No hubiera tolerado algo así, porque yo soy madre postiza, he criado 10 niños", agregó.

"Me causó mucha tristeza enterarme de su desaparición, me gustaría que no me lo recuerden. No tengo información de Marita ahora", dijo. Así, pasó un testimonio que aportó poco y nada para la causa.

Trimarco en la sala.- Susana Trimarco llegó ayer a la tarde a tribunales y presenció el testimonio de Irma Abraham. Cuando la testigo hablaba mal de Trimarco, la madre de Marita Verón sólo movía la cabeza, en señal negativa. Estuvo acompañada por los abogados de la fundación María de los Ángeles.

Atención mediática.- La declaración de Irma Abraham captó la atención de los medios, y ayer a la tarde la sala de prensa estuvo llena. La testigo se fue caminando lentamente, y frente a los micrófonos repitió casi lo mismo que adentro de la sala. "Hay que terminar con los rufianes, no con la prostitución", lanzó mientras era escoltada por dos policías hacia la salida.

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