Cómo hacer para no caer ahora en una crisis hidroeléctrica

El Instituto Argentino de la Energía "General Mosconi" propone incorporar 7.500 Megavatios de potencia promedio para sostener la demanda en 11 años. Aseguran que ningún proyecto de centrales hidroeléctricas cumple con los standards actuales, aunque plantean seguir con las licitaciones como alternativa.

PLAN. La construcción de grandes presas hidroeléctricas requiere un plazo mínimo de ocho años; por ello, plantean la necesidad de fijar una política de Estado. TELAM
PLAN. La construcción de grandes presas hidroeléctricas requiere un plazo mínimo de ocho años; por ello, plantean la necesidad de fijar una política de Estado. TELAM
29 Abril 2012
Si no se clarifican a su debido tiempo la raíz de la crisis y se planifica una solución, el país seguirá acudiendo a alternativas de urgencias para cubrir las deficiencias de la matiz energética. Esa premisa, sin dudas, fue salteada por un Gobierno nacional que no pudo contrarrestar la baja de producción de hidrocarburos en el momento adecuado y ante las anteriores advertencias de los especialistas. Ahora, ese supuesto se plantea también sobre la generación de energía hidroeléctrica, como sustento del sistema eléctrico nacional.

A través de un informe llamado "Propuesta para el sector hidroeléctrico de la República Argentina 2012-2013", el Instituto Argentino de la Energía "General Mosconi" advierte que es necesario incorporar en promedio 7.500 Megavatios, en una proyección a 2023, para poder sostener la tasa de crecimiento media de la demanda nacional, de entre un 4% y 5% también anual.

De esa forma, según la entidad especializada, los recursos hidroeléctricos alcanzarían en 11 años el 40% de participación en la matriz energética nacional, porcentaje conseguido en las décadas '80 y '90. "Cabe entonces poder definir una política de Estado que promueva la construcción de presas con sentido estratégico en el marco de un plan de desarrollo nacional y regional, por lo que hay entonces un gran desafío por delante, y ello merece repensar cómo debe organizarse el Gobierno para que se pueda alcanzar un fin tan exigente a la luz de la realidad actual", dice el estudio.

En 2009, el parque generador interconectado de energía contó con una potencia disponible en el Sistema Argentino de Interconexión -SADI- de 27.045 Megavatios, resultando un 57,4% térmica, un 38,9% hidráulica y un 3,7% nuclear. Esa utilidad implicó un incremento de un 6% respecto del año anterior: 58% térmica, 38,5% hidráulica y 3,5% nuclear.

Un año después, la potencia utilizable cayó a unos 23.000 Mw, cuando la demanda había registrado una máxima de 21.000Mw ( en agosto del año pasado el consumo máximo llegó a los 21.564Mw por una ola de frío que cubrió al país).

Según el especialista, la generación hidroeléctrica implica hoy un 38% de la matriz total; el 7% corresponde a la nuclear y el resto, a los hidrocarburos. Alcanzar ese 40% de participación implicaría nuevas represas hidroeléctricas, y adaptadas a las exigencias internacionales del siglo, como cumplimiento de normas ambientales.

"En los '80 y '90 la participación hidroeléctrica era del 40% de la matriz energética del país. Es deseable que la implicación de las fuentes hídrica sea ese porcentaje en la actualidad. Pero se dejaron de hacer obras y pasaron a tener mayor preponderancia los hidrocarburos: petróleo y gas. Aunque la parte nuclear sigue estancada", comentó Guillermo Malinow, consultor en recursos hídricos y miembro del instituto.

"Hubo un parate en materia hidroeléctrica a partir de la privatización del sector, cuando se decidió que Aguas y Energía Hidroeléctrica e Hidronor -agencias estatales a cargo del desarrollo de proyectos-, y esta son las consecuencias", enfatizó Malinow, quién aseguró que "estamos en crisis y se debe pensar qué hacer".

Proyectos sin actualizar
La presidenta Cristina Fernández anunció la semana pasada la firma de un acuerdo para la construcción de las represas hidroeléctricas "Presidente Néstor Carlos Kirchner" y "Gobernador Jorge Cepernic". En el acto, la mandataria enfatizó que las represas generarán 33,5% de energía hidroeléctrica, lo que reducirá de casi 62% a 57% los combustibles fósiles.

Malinow comentó que se tratan de dos proyectos nacidos en los '70 y que integraban una carpeta que contenía una cantidad de obras planeadas varias décadas atrás. Las provincias y el Gobierno nacional acordaron la concreción de algunas, en base a prioridades, incluyendo las políticas y económicas, además de las técnicas.

"El país no tiene en estos momentos ningún proyecto en condiciones para llamar a licitación. Son obras que requieren adecuación a los estándares actuales. Pero se están licitando y los contratos establecen que el contratista debe concluir la obra, lo cual es complicado. Es preferible que se entregara el proyecto ya definido". Entre los proyecto licitados se encuentran: el Chihuido I en Neuquén, Los Blancos en Mendoza, y el Cóndor Cliff y la Barrancosa -bautizados ahora Presidente Néstor Kirchner y Gobernador Jorge Cepernic (ex mandatarios de esa provincia).

El Instituto Argentino de la Energía planteó, sin embargo, que desechar los planes de obras existentes hace décadas implicaría retraer a cero nuevamente la producción hidroeléctrica. "Si es lo mejor, es otra cuestión. Los proyectos están hechos. Enviar todo para atrás significará volver a atrasarnos. Estará bien o no es lo mejor, no sé, es lo que hay. Apoyemos eso y tratemos de corregir", finalizó el ingeniero.

Tamaño texto
Comentarios
Comentarios