Sarkozy recorta distancia, pero Hollande sigue victorioso

El Presidente se acercó dos puntos al candidato socialista, pero la diferencia es amplia. Dentro del oficialismo hay reticencia por la estrategia de seducir a la extrema derecha. Preocupación de parlamentarios. Sondeo

28 Abril 2012
PARÍS.- El presidente francés, Nicolas Sarkozy, logró mejorar dos puntos porcentuales pero sigue detrás del candidato socialista François Hollande de cara a la segunda vuelta de las elecciones en Francia que tendrán lugar el 6 de mayo, según las últimas encuestas.

El actual mandatario conservador suma el 46% de los apoyos para su reelección, de acuerdo con un sondeo del instituto CSA publicado ayer, frente al 54% que obtiene Hollande. En la primera ronda del domingo pasado, el socialista se impuso también a su rival en el poder, por lo que el actual mandatario quien lucha ahora por obtener el apoyo de los electores que votaron por el centro (expresión que salió en quinto lugar con François Bayrou, con el 9% de los votos) o por la extrema derecha del Frente Nacional que postuló a Marine Le Pen, tercera en los comicios con el 18%.

Reticencias internas

Pero la estrategia de Sarkozy volverse hacia la ultraderecha comienza a asustar a una parte de los dirigentes de su propio partido, la Unión por un Movimiento Popular (UMP), aun cuando muy pocos se atreven a manifestar públicamente sus reticencias a ese cambio. En privado las lenguas se desatan desde el escrutinio de la primera vuelta.

"Sarkozy-Buisson (en referencia a Patrick Buisson, consejero del jefe de Estado, surgido de la extrema derecha) es la estrategia de la tierra arrasada. Él dijo que si no era reelegido dejaría la política. Debería pensar más en nosotros, que vamos a tener que seguir en la brega", protestó una parlamentaria del UMP, bajo condición de anonimato. Ocurre que las elecciones de diputados se realizan desdobladas de las presidenciales, en junio, pero su resultado depende, en buena medida, de la táctica del Presidente.

"Se está haciendo todo lo que no debería hacerse en esta campaña. Se habla demasiado de seguridad e inmigración, cuando se habría debido hablar de empleo, del proteccionismo europeo, de tomar medidas sobre el combustible", deploró, pidiendo no ser identificado, un ministro.

"La victoria cuenta con 100 padres y la derrota es huérfana. Si se gana, se gana...", declaró un dirigente del oficialismo. Sobreentendido: será responsabilidad de Sarkozy si pierde la votación. "Estamos en pleno combate; no es el momento" de expresar sus estados de ánimo, declaró el ex ministro, Patrick Devedjian. "La ultraderecha sólo es fuerte cuando la derecha es débil y carece de un pensamiento propio", había dicho el domingo. El ex primer ministro, el liberal Jean-Pierre Raffarin, admitió indirectamente sus diferencias con la táctica electoral, pero no las explicitó. "Si las manifestara, debilitaría a mi campo", declaró.

En cambio, el ex ministro de Cultura, Renaud Donnedieu de Vabres, fue categórico: "esta estrategia nos conducirá "al fracaso". (DPA-AFP-Télam)

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