El precio del azúcar compensará pérdidas
La campaña azucarera a punto de comenzar presenta un sector debilitado por bajos precios internos de su principal producto, el azúcar. Sin embargo, los daños climáticos a los cañaverales y una inmovilización de azúcares prevista para estos días restringirán la oferta, y mejorarán los precios. Un escenario de desconfianza generalizada.
29 Abril 2012 Seguir en 
La zafra 2012 encuentra a los azucareros bastante debilitados a causa de una política comercial errática que desplegó la parte industrial del sector que elabora el azúcar y el alcohol que se consume en el país. Reconocido por los presidentes del Centro Azucarero Argentino (CAA), Fernando Nebbia, y del Centro Azucarero Regional de Tucumán (CART), Julio Colombres, en la última temporada hubo ingenios en el país que no cumplieron los acuerdos de exportación de azúcar o de producción de etanol de jugo directo de caña, lo que habría posibilitado que la interzafra que está a punto de concluir se desarrollara en un escenario de precios internos rentables, cosa que finalmente no ocurrió.
Más grave que el hecho de que en los meses en que no hay producción de azúcar el precio interno del producto se haya desplomado de $ 230 a $ 170 la bolsa de 50 kilos parece ser la mala jugada de algunos ingenios contra los cañeros, a quienes les retuvieron azúcar para exportación (20%) para luego no exportarlo. Así, les pagaron a los productores un precio inferior al del mercado, para luego volcar ese azúcar a la plaza nacional, provocando un exceso de oferta que impactó en los valores mayoristas. Ahora, por estos días, la mesa de seguimiento de las exportaciones de azúcar, que integra la mayoría de las instituciones industriales y cañeras de la Argentina, se propone inmovilizar nada menos que 140.000 toneladas de azúcar para que la zafra 2012 comience sin presiones a la baja sobre el precio interno. Esta acción demuestra cabalmente que sobra azúcar que, según las proyecciones y los acuerdos establecidos el año pasado, no debería haberse ofertado en el mercado interno. Lo preocupante es que la vida sigue, y siempre será necesario definir estrategias comerciales, en un sector en que se ha quebrado una confianza entre sus miembros que tanto había costado construir.
Si la Argentina fuera la antigua Grecia, tal vez se podría pensar que los dioses del Olimpo interceden para poner un poco de equilibrio en el sector azucarero, para compensar los desequilibrios en que incurren los hombres. Así, una feroz sequía diezmó los cañaverales, al punto de que el industrial Jorge Rocchia Ferro estima que la producción total de azúcar este año en Tucumán no superará el 1,1 millón de toneladas, contra la posibilidad de elaborar hasta 1,7 millón de toneladas en nuestra provincia si las condiciones para la producción fueran óptimas. El presidente de Cañeros Unidos del Este (CUE), Mario Tizeira, gran crítico de los manejos de la mesa azucarera nacional, es más pesimista, y cree que Tucumán apenas obtendrá unas 900.000 toneladas de azúcar este año a causa de los factores climáticos. El problema cuando la naturaleza compone los desaguisados en que incurren las mentes humanas es que el ajuste suele recaer siempre en los que menos tienen, los cañeros minifundistas, que no acceden al riego o a otras tecnologías que les serviría para sobrellevar la crisis. Lo positivo en este caso es que ante un escenario de caída de la producción de azúcar, los precios internos reaccionarán al alza, lo que favorecerá a los productores, pero afectará duramente a los consumidores, que deberán afrontar el traslado de la suba de los precios mayoristas a los minoristas que ya habían asumido el año pasado.
Otro punto interesante este año es el crédito ya aprobado de la Corporación Andina de Fomento (CAF), que otorgará U$S 100 millones a la industria azucarera y U$S 20 millones al sector cañero. Estos recursos, cuyo destino apunta a mejorar la competitividad del sector, insuflarán importantes bríos a la actividad y renovarán objetivos y expectativas. En el plano medioambiental, todo parece indicar que este año será menos conflictivo que los anteriores en cuanto al vuelco de vinaza en los cursos de agua. Punto para los industriales azucareros tucumanos, que todavía deben dar cuenta ante la Justicia Federal por contaminar la cuenca del río Salí-Dulce, según denuncian en Santiago del Estero.
Con una producción que se inicia acotada por la sequía, y que podría caer aún más si hay heladas, los precios internos del azúcar serán buenos y acompañados por valores externos y del bioetanol más que aceptables. Será importante que el precio del azúcar se recupere, para que los azucareros puedan ganar dinero en un escenario de costos en alza permanente.
Más grave que el hecho de que en los meses en que no hay producción de azúcar el precio interno del producto se haya desplomado de $ 230 a $ 170 la bolsa de 50 kilos parece ser la mala jugada de algunos ingenios contra los cañeros, a quienes les retuvieron azúcar para exportación (20%) para luego no exportarlo. Así, les pagaron a los productores un precio inferior al del mercado, para luego volcar ese azúcar a la plaza nacional, provocando un exceso de oferta que impactó en los valores mayoristas. Ahora, por estos días, la mesa de seguimiento de las exportaciones de azúcar, que integra la mayoría de las instituciones industriales y cañeras de la Argentina, se propone inmovilizar nada menos que 140.000 toneladas de azúcar para que la zafra 2012 comience sin presiones a la baja sobre el precio interno. Esta acción demuestra cabalmente que sobra azúcar que, según las proyecciones y los acuerdos establecidos el año pasado, no debería haberse ofertado en el mercado interno. Lo preocupante es que la vida sigue, y siempre será necesario definir estrategias comerciales, en un sector en que se ha quebrado una confianza entre sus miembros que tanto había costado construir.
Si la Argentina fuera la antigua Grecia, tal vez se podría pensar que los dioses del Olimpo interceden para poner un poco de equilibrio en el sector azucarero, para compensar los desequilibrios en que incurren los hombres. Así, una feroz sequía diezmó los cañaverales, al punto de que el industrial Jorge Rocchia Ferro estima que la producción total de azúcar este año en Tucumán no superará el 1,1 millón de toneladas, contra la posibilidad de elaborar hasta 1,7 millón de toneladas en nuestra provincia si las condiciones para la producción fueran óptimas. El presidente de Cañeros Unidos del Este (CUE), Mario Tizeira, gran crítico de los manejos de la mesa azucarera nacional, es más pesimista, y cree que Tucumán apenas obtendrá unas 900.000 toneladas de azúcar este año a causa de los factores climáticos. El problema cuando la naturaleza compone los desaguisados en que incurren las mentes humanas es que el ajuste suele recaer siempre en los que menos tienen, los cañeros minifundistas, que no acceden al riego o a otras tecnologías que les serviría para sobrellevar la crisis. Lo positivo en este caso es que ante un escenario de caída de la producción de azúcar, los precios internos reaccionarán al alza, lo que favorecerá a los productores, pero afectará duramente a los consumidores, que deberán afrontar el traslado de la suba de los precios mayoristas a los minoristas que ya habían asumido el año pasado.
Otro punto interesante este año es el crédito ya aprobado de la Corporación Andina de Fomento (CAF), que otorgará U$S 100 millones a la industria azucarera y U$S 20 millones al sector cañero. Estos recursos, cuyo destino apunta a mejorar la competitividad del sector, insuflarán importantes bríos a la actividad y renovarán objetivos y expectativas. En el plano medioambiental, todo parece indicar que este año será menos conflictivo que los anteriores en cuanto al vuelco de vinaza en los cursos de agua. Punto para los industriales azucareros tucumanos, que todavía deben dar cuenta ante la Justicia Federal por contaminar la cuenca del río Salí-Dulce, según denuncian en Santiago del Estero.
Con una producción que se inicia acotada por la sequía, y que podría caer aún más si hay heladas, los precios internos del azúcar serán buenos y acompañados por valores externos y del bioetanol más que aceptables. Será importante que el precio del azúcar se recupere, para que los azucareros puedan ganar dinero en un escenario de costos en alza permanente.








