Conectados al respirador

Por Juan Pablo Durán 21 Abril 2012

El parte médico de los 13 concejales oficialistas no es muy alentador. Al asumir sus bancas en diciembre, les diagnosticaron una terrible enfermedad que afecta, principalmente, a los políticos que viven en países del hemisferio sur donde, históricamente, sus sistemas democráticos carecieron de anticuerpos contra el unicato. Para tristeza de sus familias y amigos, los representantes vecinales sufren de SADA, o sea, Síndrome de Alperovich Dependencia Adquirida. Desde ese momento, los concejales ingresaron en un coma profundo, aunque no irreversible. Están conectados a un respirador artificial y no pueden valerse por sí solos ni controlar sus actos. Sin embargo, no son galenos los que conocen la cura. Los politólogos del mundo coinciden en que el remedio llega con varias dosis de institucionalidad. Durante la última semana aparecieron señales de mejoría en algunos concejales. Santiago Cano, quien todo lo consulta, despertó y fue hasta la propia casa de Alperovich. "José, nos están matando con la ordenanza", le dijo a su jefe político. "Fijate vos, Cacho, hacé lo que creas conveniente", le contestó el mandatario. Después de mucho tiempo, un concejal de la capital podrá decidir por su propia voluntad. 


Comentarios