15 Abril 2012 Seguir en 
Corte, siete minutos Tucumán, les pedimos que mantengan sus posiciones, dice una voz que viene desde Buenos Aires y que llena todo Central Córdoba. La cámara se apaga en la sonrisa eterna de Mariano Iúdica y ufffff, público, conductor y jurado respiran y se relajan. Pero la energía sigue bien arriba, bien arribaaaaa, daaaale Tucumáaaan.
Ya han pasado 20 aspirantes a la fama y queda sólo uno en esta segunda noche de "Soñando por cantar". El jurado aprovecha el primer corte después de más de dos horas en vivo y sale catapultado de los sillones rojos para perderse detrás del escenario, decorado con estrellas de cartón forradas en glacé metalizado. El público hace caso, a lo sumo estira las piernas, pero mantiene sus posiciones. En sólo dos noches, Tucumán se ha convertido en una verdadera claque, como se les llama a los equipos de aplaudidores a sueldo. Patricia Sosa, Valeria Lynch, Alejandro Lerner y Oscar Mediavilla vuelven al escenario/pasarela y aprovechan para saludar, tirar besos y firmar autógrafos a los que alcanzan con sus manos. Para muchos de ellos, para los que fueron a comer de plato principal a los famosos y que hicieron cola desde las 6 de la mañana, el sueño está realizado. Dos minutos Tucumán, un minuto Tucumán y otra vez estalla la voz de Iúdica, el "soldado" de Marcelo Tinelli, cómo se definió él mismo.
"Disculpá, ¿no sabés si hacen una pasadita más cada uno?", dice un hombre mayor que está parado en la platea; todos alrededor lo miran como si hubiera llegado de otro planeta. La concursante número 21 la remaba frente al jurado que ya le había bajado tres palancas y el señor, con el cartel de aguante a una tal Nancy todavía en alto, tenía ganas de más.
Cuatro finalistas
Llega el gran momento, la definición. Primer finalista: Oscar Asensio, cantante, productor televisivo y ex director de Turismo y Cultura de Tafí del Valle. Emoción, locura, ovación, lluvia de papelitos, y otra vez al corte. Siete minutos Tucumán... Sin pensar ni un segundo, Asensio se manda a la pasarela para saludar al jurado y "¡vamos papáaaa!", se escucha desde abajo a Sebastián Giobellina, vicepresidente del Ente de Turismo, el organismo que financió y coordinó la logística del "Soñando" en Tucumán.
"Creo que se lo merece Oscar, siempre nos aturde con su música, cada vez que hacíamos algún evento en Tafí del Valle llevábamos periodistas, Oscar empezaba a cantar y yo siempre lo embromaba con que alguna vez deberíamos poner un cantante bueno. Parece que resultó ser bueno", dice el presidente del Ente de Turismo, Bernardo Racedo Aragón, y no tiene inconveniente para revelar que la Provincia invirtió $ 400.000 para que viniera el programa. Según sus cálculos, dividido en los 10 millones de espectadores estimados, el costo de estos dos días de promoción en todo el país fue mínimo.
Mientras tanto, en el escenario el público les pide a sus ídolos que canten. No a los tucumanos, claro. Arranca Valeria con su máaaas, me daaaas cada día máaaas. La secundan Sosa, Lerner y después de mucho insistir, hasta el mismo Mediavilla se anima a unos versos de "Penélope". El público responde con una ovación por algo que nunca vio ni siquiera en la TV; Mediavilla se baja él mismo la temida palanca.
De nuevo en el aire, Tucumán estalla cuando es preciso. Salen los otros dos finalistas, Jéssica Benavídez y Valeria Albarracín, la primera desconocida y la segunda de larga trayectoria lírica. A esta altura ya era seguro que Tucumán, la provincia récord en la que se presentaron 1.200 aspirantes, tendría cuatro finalistas en el concurso (más los tres de la noche anterior). Entonces también el público presionó con cantos y gritos para reclamar lo que consideraba propio. Y otra vez el corte de siete minutos Tucumán.
La sonrisa más enorme y espontánea salió de Leandro Robín cuando le anunciaron que sería el cuarto finalista. El público apoyó con el aplauso y el jurado se explayó en halagos para todos. Otra vez la emoción, las lágrimas que quién sabe si serán o no de cocodrilo y el aullido final de Iúdica. Las luces se apagan y chau Tucumán, excelente programa.
Ya han pasado 20 aspirantes a la fama y queda sólo uno en esta segunda noche de "Soñando por cantar". El jurado aprovecha el primer corte después de más de dos horas en vivo y sale catapultado de los sillones rojos para perderse detrás del escenario, decorado con estrellas de cartón forradas en glacé metalizado. El público hace caso, a lo sumo estira las piernas, pero mantiene sus posiciones. En sólo dos noches, Tucumán se ha convertido en una verdadera claque, como se les llama a los equipos de aplaudidores a sueldo. Patricia Sosa, Valeria Lynch, Alejandro Lerner y Oscar Mediavilla vuelven al escenario/pasarela y aprovechan para saludar, tirar besos y firmar autógrafos a los que alcanzan con sus manos. Para muchos de ellos, para los que fueron a comer de plato principal a los famosos y que hicieron cola desde las 6 de la mañana, el sueño está realizado. Dos minutos Tucumán, un minuto Tucumán y otra vez estalla la voz de Iúdica, el "soldado" de Marcelo Tinelli, cómo se definió él mismo.
"Disculpá, ¿no sabés si hacen una pasadita más cada uno?", dice un hombre mayor que está parado en la platea; todos alrededor lo miran como si hubiera llegado de otro planeta. La concursante número 21 la remaba frente al jurado que ya le había bajado tres palancas y el señor, con el cartel de aguante a una tal Nancy todavía en alto, tenía ganas de más.
Cuatro finalistas
Llega el gran momento, la definición. Primer finalista: Oscar Asensio, cantante, productor televisivo y ex director de Turismo y Cultura de Tafí del Valle. Emoción, locura, ovación, lluvia de papelitos, y otra vez al corte. Siete minutos Tucumán... Sin pensar ni un segundo, Asensio se manda a la pasarela para saludar al jurado y "¡vamos papáaaa!", se escucha desde abajo a Sebastián Giobellina, vicepresidente del Ente de Turismo, el organismo que financió y coordinó la logística del "Soñando" en Tucumán.
"Creo que se lo merece Oscar, siempre nos aturde con su música, cada vez que hacíamos algún evento en Tafí del Valle llevábamos periodistas, Oscar empezaba a cantar y yo siempre lo embromaba con que alguna vez deberíamos poner un cantante bueno. Parece que resultó ser bueno", dice el presidente del Ente de Turismo, Bernardo Racedo Aragón, y no tiene inconveniente para revelar que la Provincia invirtió $ 400.000 para que viniera el programa. Según sus cálculos, dividido en los 10 millones de espectadores estimados, el costo de estos dos días de promoción en todo el país fue mínimo.
Mientras tanto, en el escenario el público les pide a sus ídolos que canten. No a los tucumanos, claro. Arranca Valeria con su máaaas, me daaaas cada día máaaas. La secundan Sosa, Lerner y después de mucho insistir, hasta el mismo Mediavilla se anima a unos versos de "Penélope". El público responde con una ovación por algo que nunca vio ni siquiera en la TV; Mediavilla se baja él mismo la temida palanca.
De nuevo en el aire, Tucumán estalla cuando es preciso. Salen los otros dos finalistas, Jéssica Benavídez y Valeria Albarracín, la primera desconocida y la segunda de larga trayectoria lírica. A esta altura ya era seguro que Tucumán, la provincia récord en la que se presentaron 1.200 aspirantes, tendría cuatro finalistas en el concurso (más los tres de la noche anterior). Entonces también el público presionó con cantos y gritos para reclamar lo que consideraba propio. Y otra vez el corte de siete minutos Tucumán.
La sonrisa más enorme y espontánea salió de Leandro Robín cuando le anunciaron que sería el cuarto finalista. El público apoyó con el aplauso y el jurado se explayó en halagos para todos. Otra vez la emoción, las lágrimas que quién sabe si serán o no de cocodrilo y el aullido final de Iúdica. Las luces se apagan y chau Tucumán, excelente programa.








