Señales contradictorias sobre el futuro económico

El balance preliminar en el inicio del año muestra una economía con más consumo y menos inversión, con más demanda y menos oferta, con menos crecimiento y más inflación, señala un reporte del Banco Ciudad de Buenos Aires. En los mercados globales siguen de cerca la situación argentina por las apuestas que hacen los inversores acerca del cupón PBI

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08 Abril 2012
En caída, estancada o en recuperación. Son los tres escenarios que hoy se plantean respecto del rumbo económico de la Argentina. No existen dudas respecto a que la actividad se frenó abruptamente y comenzó a caer durante el último trimestre de 2011. Aquellos meses fueron protagonizados por subas de las tasas de interés, desaceleración del crédito, prohibición a la compra de moneda extranjera, sequía en el campo, cambios regulatorios que afectaron la demanda inmobiliaria, desaceleración poselectoral de la obra pública y freno indiscriminado a las importaciones, señala los Estudios Económicos elaborado por el Banco Ciudad de Buenos Aires.

Como si esto fuese poco, las expectativas de los consumidores registraron las mayores caídas desde 2009 producto de las restricciones a la compra de divisas, los anuncios de eliminación de subsidios y las promesas del Ejecutivo Nacional de fijar un techo del 18% a los ajustes salariales, muy por debajo de la inflación real.

El inicio del año trajo alivio en algunos de estos frentes y los indicadores capturaron una leve mejoría. Las tasas de interés bajaron abruptamente, se atenuó el impacto de la sequía (y subieron los precios internacionales), el crédito se estabilizó, el gasto público continuó creciendo a buen ritmo y la eliminación de los subsidios fue puesta en revisión. Mientras tanto, los salarios nominales privados siguieron en alza producto de los ajustes rezagados de las paritarias 2011 (en febrero crecieron 1,3% y 35% interanual), indica el reporte al que accedió LA GACETA.

Estos elementos habrían sido suficientes para detener la caída del consumo, pero lejos están de revertir la contracción de la inversión, producto de la mayor incertidumbre política y regulatoria, el freno a las importaciones de bienes de capital, la virtual prohibición a girar utilidades al exterior y el propio freno del consumo. De acuerdo a fuentes privadas, la inversión cayó 4% interanual en febrero, su primera caída desde la crisis de 2009.

Los primeros relevamientos

A pesar del cocktail recesivo que se ofrece desde octubre pasado, los datos conocidos en la semana arrojan señales contradictorias. De un lado, el relevamiento de ventas minoristas elaborado por la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (CAME) mostró números rojos en marzo, con una caída interanual del 2%, cuando venía de registrar una expansión del 6,8% en 2011.

Del otro, las ventas de autos y la recaudación tuvieron buenos desempeños. Las ventas de 0 KM aumentaron 21% interanual en marzo luego de una caída de 3,3% interanual en febrero. En el primer trimestre, las ventas crecieron 9% respecto a igual período del año pasado, muy por debajo del crecimiento de 2011 pero todavía en territorio positivo.

La recaudación de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) mostró un aumento del 29% interanual en marzo, destacándose el alza del 38% del IVA-DGI. Este dato, más allá de la mayor cantidad de días hábiles, muestra un robusto crecimiento de la demanda nominal.

Los primeros relevamientos privados de inflación muestran una importante aceleración en marzo, con aumentos rondando el 2,5% mensual (22% interanual), principalmente impulsados por los alimentos. Aunque resulte prematuro afirmarlo, este dato es consistente con un consumo todavía tonificado y una oferta en retracción por falta de inversiones y cierre de importaciones. Un espejo de lo que podría ser el resto del año.

Una lectura balanceada de los últimos datos de actividad y precios sugiere que todavía resulta prematuro asegurar que la economía se encuentra en franca recuperación. Apenas permiten inferir que el consumo habría comenzado a estabilizarse y, en el mejor de los casos, estaría creciendo a marcha lenta y selectiva, a la espera de los resultados de las próximas paritarias. Los datos también señalan que la cuestión más relevante para anticipar la evolución futura del empleo, los salarios y la inflación sigue siendo la preocupante caída de la inversión, producto de las trabas para importar, la incertidumbre política y regulatoria y el freno de la construcción.

El balance preliminar en el inicio del año muestra una economía con más consumo y menos inversión, con más demanda y menos oferta, con menos crecimiento y más inflación, finaliza el estudio dirigido por el economista Luciano Laspina.

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