

Por Hillary Burke - Analista de la agencia Reuters
BUENOS AIRES.- Las políticas intervencionistas de Argentina han inquietado a economistas de todo el mundo durante años. Pero muchos inversionistas extranjeros no tuvieron problemas en beneficiarse con las fuertes tasas de expansión que esas políticas generaron.
Ahora, a algunos analistas les preocupa la suerte de las ganancias de tenedores de bonos ligados al comportamiento del Producto Bruto Interno (PBI) de Argentina, en medio de una amplia desaceleración de la expansión del país -que supo crecer a tasas chinas- y de nuevos controles gubernamentales sobre la importación y el mercado cambiario.
El Gobierno espera que la economía crezca más de 5% este año, permaneciendo aún por encima del nivel límite para el pago a inversores con cupones atados al PBI, que actualmente se ubica en el 3,26%. Algunos analistas temen que si la desaceleración se intensifica, las autoridades estén tentadas a subestimar las estimaciones oficiales para ahorrar unos U$S 4.000 millones en pagos del cupón en diciembre de 2013.
Otros dicen que el deseo de la presidenta Cristina Fernández de mostrar un crecimiento alto y mantener el apoyo de los votantes hace que este escenario sea muy improbable, incluso si se reducen las fuentes convencionales de fondos para el gasto público. El precio del cupón atado al PBI se disparó en 2010 para más que duplicarse en dólares y más que triplicarse en pesos, de la mano del auge económico. Pero desde mediados de marzo, los cupones en dólares han caído cerca de un 10%, a un precio de U$S 12,31, mientras que los cupones en pesos han perdido cerca de un 5%, a $ 13,08. Esta situación refleja los crecientes temores de los inversores respecto de los pronósticos de expansión económica y una posible jugada del Gobierno para tomar el control de la mayor compañía petrolera del país, YPF.
Los cupones atados al PBI fueron emitidos en 2005 para atraer a los acreedores a un canje, durante la primera reestructuración de una deuda que Argentina se negó a pagar en el inicio de la década.
Shahriar Shahida, cofundador de Constellation Capital Management LLC en Nueva York, dice que las cifras del PBI en el cuarto trimestre fueron más elevadas de lo que la mayoría de los economistas esperaban. "Creo que es muy importante para esta presidenta probar que ella puede seguir mostrando un alto crecimiento", dijo Shahida, y agregó: "a menos que se crea que habrá una brutal desaceleración este año, los cupones siguen siendo atractivos".
A precios actuales, los inversionistas que compran cupones denominados en dólares obtendrán alrededor del 46% de su dinero de vuelta cuando los pagos correspondientes a 2011 se hagan efectivos en diciembre de este año. Shahida dijo que si el crecimiento económico de 2012 supera el umbral del 3,26%, los inversores deberían recuperar cerca del 90% de su inversión en diciembre de 2013. Y si excede el límite del 3,22% ya fijado para 2013, tendrán considerables ganancias a fines de 2014. Shahida cree que los tres cupones -denominados en dólares, pesos y euros- son inversiones atractivas a largo plazo, aunque los cupones en moneda argentina ofrecen retornos todavía más altos, si uno está dispuesto a lidiar con el riesgo cambiario.
La temida desaceleración
Siobhan Morden, jefa de estrategias para América Latina en el banco de inversión Jefferies & Co, dice que el punto de inflexión para los cupones del PBI se vivió en noviembre, después de que el Gobierno impusiera controles cambiarios para frenar la fuga de capitales. "Eso reafirmó que la Presidenta no iba a anticiparse al problema. Ella está imponiendo sus políticas con más intervención y más medidas regulatorias, en lugar de modificar el esquema económico para adaptarse a la presión", dijo Morden.
"La economía argentina se está recalentando, hay claras restricciones por el lado de la oferta. ¿Acaso los empresarios invertirán en este clima de riesgo claramente creciente? ¿Acaso van a aumentar su capacidad productiva?", se preguntó la especialista. Morden no cree que Argentina se encamine hacia una crisis. Pero dice que los indicadores privados y oficiales apuntan a una potencial desaceleración fuerte este año. Actualmente prevé un crecimiento oficial del PBI del 3,4% en 2012, lo que dispararía un pago de U$S 4.000 millones en diciembre de 2013.
"Esta deuda se está convirtiendo en una onerosa carga", dijo y citó la manipulación que hace el Gobierno de los datos de precios al consumidor, presumiblemente para ahorrar dinero en los bonos vinculados a la inflación. "Si el crecimiento se acerca al 3,26%, habrá un riesgo de que los datos sean amañados. Hay una voluntad política clara de mostrar un crecimiento mayor, pero, al mismo tiempo, está el compromiso del enorme pago del cupón", manifestó. Ese análisis está centrado en los cupones denominados en dólares. Ella dijo que los papeles en pesos ya están casi fuera del juego debido a que los controles en el mercado de divisas están creando distorsiones y elevando el riesgo cambiario. Los precios de los cupones atados al PBI decayeron en semanas recientes y tuvieron un comportamiento "pésimo" en los pasados días, añadió. Si aumenta el apetito global por el riesgo y los precios suben, Morden prevé que habrá fuertes ventas. "Hay un deterioro claro del crecimiento y la inflación y (hay otros) desequilibrios. Así que el Gobierno puede intentar estimular la economía, pero quizá solamente resulte en más inflación", vaticinó Morden.








