El tour de compras terminó en la Policía Federal

El escáner móvil de la fuerza detectó un colectivo que transportaba ropa, zapatillas y artículos de electrónica que serían ilegales. Los 30 pasajeros fueron demorados varias horas. Personal de la Dirección General de Aduanas examina los bultos.

FRAZADAS Y ACOLCHADOS. Los bolsones con ropa, zapatillas y artículos de electrónica cubrieron el patio de la Policía Federal, en Santa Fe al 600. LA GACETA / FOTO DE OSVALDO RIPOLL
FRAZADAS Y ACOLCHADOS. Los bolsones con ropa, zapatillas y artículos de electrónica cubrieron el patio de la Policía Federal, en Santa Fe al 600. LA GACETA / FOTO DE OSVALDO RIPOLL
05 Marzo 2012
Un control de policial les arruinó el negocio a 30 personas que regresaban de Bolivia cargadas con todo tipo de mercadería. Les faltaba recorrer pocos kilómetros para llegar a destino cuando un grupo de uniformados de la Policía Federal los interceptó ayer a la mañana.

El puesto de control se había instalado sobre la ruta 9, al frente del ex Arsenal Miguel de Azcuénaga, a la altura del kilómetro 1.302. Los oficiales contaban con el apoyo del escáner móvil que adquirió la fuerza el año pasado. Gracias a este equipo, lograron divisar que un ómnibus llevaba una gran cantidad de bolsas y bolsones en su interior. Eso les llamó la atención y le pidieron al chofer que detuviera la marcha y abriera la bodega. Cuando se levantó la tapa, confirmaron sus sospechas: trasladaban mercadería para la venta que -supusieron- sería ilegal.

La primera medida fue trasladar el colectivo hacia el edificio de la Federal, en Santa Fe al 600. Allí descargaron el equipaje. Los bultos cubrían el patio casi en su totalidad. El contenido era de lo más variado: acolchados, frazadas, ropa para niños y adultos, zapatillas, toallones, ropa interior y artículos de electrónica que se apilaban sobre el piso.

La mercadería está valuada en un monto aproximado de $ 3 millones, según informaron fuentes policiales. Pertenecían a los 30 pasajeros -entre hombres y mujeres- que viajaban en el micro, quienes en un principio fueron demorados por la Policía.

En la misma situación había quedado el chofer del vehículo, hasta que horas después se constató que ninguno de los bultos le pertenecía y recuperó la libertad. En cuanto al ómnibus, que era la unidad 12 de la empresa tucumana "MAZ viajes y turismo", quedó desafectado porque había sido contratado de manera particular para realizar el tour de compras.

Pasado el mediodía llegaron agentes de la Dirección General de Aduanas, quienes tenían la tarea de revisar la mercadería, verificar qué cantidad pertenecía a cada uno de los pasajeros y, en relación a eso, establecer cuál era el delito que se les imputaría de manera individual.

Luego de la inspección, liberaron a los 30 pasajeros, quienes deberán esperar que se realicen los controles correspondientes para establecer cuál será la acusación. Se les imputa haber violado el Código Aduanero, la Ley de Marcas y el Régimen Penal Tributario.

Tensión


Mientras descargaban los bultos, se vivieron momentos de tensión en el edificio policial. Según afirmaron las fuentes, un hombre y una mujer increparon al personal e intentaron agredir a un agente. La pareja, que sería pariente de alguno de los pasajeros, quedó aprehendida por atentado y resistencia a la autoridad.

En tanto, una decena de allegados a las personas demoradas se habían instalado en la vereda de enfrente. Entre ellos estaba Nancy Jiménez, quien denunció maltratos de parte de la Policía. "A una señora mayor la empujaron", aseguró. La mujer velaba por su esposo, que había viajado en ese colectivo a traer indumentaria. "Habíamos pedido un préstamo de $ 5.000 para comprar ropa y zapatillas", contó Nancy. Agregó que ella y su marido son vendedores ambulantes y trabajan todos los días desde la mañana hasta la noche. "Le gano $ 10 a cada par de zapatillas; cuando me enteré de esto me largué a llorar con bronca", aseveró.

Su padre, Sergio Jiménez, la acompañaba. "Le ganamos lo mínimo a la mercadería y venimos de un mal momento porque en verano no vendemos nada; ahora esperábamos levantar un poco con el comienzo de las clases", lamentó el hombre. Además, argumentó que la mayoría de la gente que viajaba en ese colectivo se dedica a la venta callejera porque no consigue otro trabajo.

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