"Nunca tuve funciones para designar jueces"
El Ministro de Gobierno y Justicia, Edmundo Jesús Jiménez, aseguró que en sus 20 años de actuación política los fiscales y jueces de la provincia se eligieron siempre con la intervención de las universidades, el Colegio de Abogados, la Corte Suprema de Justicia de Tucumán y la Legislatura. "El Consejo Asesor de la Magistratura constitucional es un merecimiento (sic) de Alperovich", subrayó.
"... Construyamos un Tucumán moderno, pero también más justo, libre y solidario. Muchas gracias". Esta petición puso punto final al mensaje anual que José Alperovich leyó el jueves en la primera sesión de la Legislatura en el palacio -del siglo XXI- de Muñecas y avenida Sarmiento. Después, el gobernador se quitó los anteojos, tomó el bastón de mando y bajó del estrado. En la retirada, saludó (por segunda vez en el día) al legislador Víctor Lossi -convaleciente de un accidente cerebrovascular-, y se detuvo en el sector de la primera fila para estrechar sucesivamente las manos de los ministros Silvia Rojkés, Pablo Yedlin y Enrique Zamudio.
En la misma hilera -sentado en el primer sillón- estaba el ministro de Gobierno y Justicia, Edmundo Jesús Jiménez, pero el gobernador no lo registró. El titular de la cartera política con récord de permanencia en el cargo (dura lo que dura Alperovich sentado en la silla de Lucas Córdoba) tuvo apenas unos segundos para asimilar el descuido: afuera del recinto, un tropel de periodistas requería sus apreciaciones.
Tras satisfacer la curiosidad de los colegas, el ministro respondió 14 preguntas de LA GACETA en un diálogo de seis minutos que empezó por su papel en la designación discrecional de magistrados vinculados al Poder Ejecutivo (PE) por la amistad o el parentesco entre 2004 y 2006, o sea, entre la supresión del Consejo Asesor de la Magistratura (CAM) que funcionó hasta 2003 y la última reforma constitucional. En ese plazo, el alperovichismo nombró a cinco de los 10 fiscales de Instrucción de la capital -este diario publicó un informe sobre el tema en la edición del 26 de febrero-. Entre ellos, a Guillermo Herrera, que el mes pasado pidió el sobreseimiento de Gustavo Jiménez, hijo del ministro de Economía, y conductor del auto que mató a Silvia Jantzon y a Domingo Marchese en diciembre de 2006.
En el afán de sustraerse de la sospecha de parcialidad, Herrera dijo que no conocía al padre de Gustavo en la misma oportunidad en que admitió ser un viejo amigo del ministro de Gobierno. Este, sin embargo, no quiso hacer comentarios sobre la polémica que involucra al fiscal y negó haber diseñado una Justicia -sobre todo penal- adicta al PE.
-¿Qué opina acerca de Guillermo Herrera y su deseo de ir a juicio político para explicar su participación en el caso Marchese?
-Yo no puedo opinar de las cuestiones de la Justicia. Desconozco porque esto está en expedientes y ellos son los que fundan esas cosas. Creo que, en definitiva, hay que acatar todo lo que los jueces resuelven.
-¿Intervino usted en la designación discrecional de jueces y fiscales amigos del Poder Ejecutivo?
-Todos esos informes son equívocos en muchos aspectos. En ningún momento de mi actuación política de 20 años tuve un lugar que me permitiese designar jueces o fiscales porque estos se eligen siempre con intervención de las universidades, el Colegio de Abogados, la Corte Suprema de Justicia de Tucumán, la Legislatura...
-Pero Herrera y otros magistrados fueron designados cuando ya no existía el Consejo Asesor de la Magistratura.
-Sí, sí había, desde el año 1991.
-Entre 2004 y 2006 no hubo CAM. El Gobierno lo suprimió por decreto del 22 de diciembre de 2003.
-Siempre hubo.
-Ministro, el PE que integra exterminó este órgano por un instrumento que usted mismo firmó.
-Siempre hubo CAM. No, se hizo un Consejo constitucional. Esto es un merecimiento (sic) del Gobierno de Alperovich, que incorporó este órgano a la Constitución. En 1991 yo participé del primer CAM del país, que fue el de esta provincia, donde el PE se autolimitó en materia de designaciones. Pero yo nunca tuve funciones, digamos, que me permitiesen designar jueces.
-¿Qué tiene para decir de los nombramientos discrecionales de hijos de magistrados en la Casa de Gobierno y la Justicia?
-No sé propiamente a qué se refiere usted con estas preguntas genéricas, pero creo que todo el mundo tiene derecho a trabajar...
-Por ejemplo, el caso de (Diego Sebastián) Hevia, que es hijastro del fiscal Herrera y que trabaja a sus órdenes (la titularización consta en el Decreto 3.860 suscrito el 21 de diciembre pasado).
-Mire, yo no conozco bien, pero Hevia seguramente está como empleado desde antes de la gestión de Alperovich y, si no, desde hace ocho años. No es empleado de esta gestión como salió en la publicación. Por eso le digo que hay muchos datos equívocos allí.
-¿Y qué explicación puede dar respecto del nombramiento en su cartera de (38) dirigentes de dos acoples que usted apoyó y que no salieron elegidos en agosto?
-Sí hay algunas personas que fueron... posiblemente designadas en el Ministerio porque son útiles para la gestión. Pero yo le digo: en este último período yo no designé ni a un empleado más que en el anterior. Lo que pasa es que cambió el personal a raíz de que el Secretario de Gobierno (Ramiro González Navarro) pasó a la Legislatura como legislador. Entonces, mucha gente que colaboraba con él se fue y se designó a otros en su lugar. Pero yo no nombré ni un cargo más de los que había anteriormente.
-Usted es el ministro de Gobierno que más tiempo duró en el cargo, ¿no?
-Me halaga realmente estar tantos años junto al gobernador en una gestión tan exitosa. Yo acompaño a Alperovich desde hace casi 10 años y me enorgullece estar al lado de una persona tan dedicada a su provincia, tan preocupado por su gente, en un gobierno donde uno pone el granito que puede. -¿Cuál es su futuro político? -Hay que estar donde se pueda ser útil. Cuando uno forma parte de un proyecto, debe pensar de esa manera. El Ministerio de Gobierno es el lugar que, hasta aquí, el gobernador eligió para mí y, bueno, si el día de mañana tengo que ir a otro espacio, lo haré.
-El mensaje anual de Alperovich guardó silencio sobre una eventual reforma constitucional (que habilite una nueva reelección). ¿No está en los planes del alperovichismo o no es el momento?
-Usted me pregunta a mí algo que debe preguntar al gobernador. Yo no puedo saberlo...
-Si por usted fuese, ¿qué pasaría con esta cuestión?
-Donde yo "fuese", yo no soy.
-Pero usted es el ministro político y debe tener una opinión o alguna recomendación sobre este asunto.
-Sí, por supuesto. Pero no es ni mi función ni mi tarea y no puedo responder sobre algo que excede mis facultades. Es el gobernador el que tiene que decidirlo.
-¿Usted no sería proclive a una segunda reforma constitucional?
-No, no me haga decir eso de ninguna manera.
En la misma hilera -sentado en el primer sillón- estaba el ministro de Gobierno y Justicia, Edmundo Jesús Jiménez, pero el gobernador no lo registró. El titular de la cartera política con récord de permanencia en el cargo (dura lo que dura Alperovich sentado en la silla de Lucas Córdoba) tuvo apenas unos segundos para asimilar el descuido: afuera del recinto, un tropel de periodistas requería sus apreciaciones.
Tras satisfacer la curiosidad de los colegas, el ministro respondió 14 preguntas de LA GACETA en un diálogo de seis minutos que empezó por su papel en la designación discrecional de magistrados vinculados al Poder Ejecutivo (PE) por la amistad o el parentesco entre 2004 y 2006, o sea, entre la supresión del Consejo Asesor de la Magistratura (CAM) que funcionó hasta 2003 y la última reforma constitucional. En ese plazo, el alperovichismo nombró a cinco de los 10 fiscales de Instrucción de la capital -este diario publicó un informe sobre el tema en la edición del 26 de febrero-. Entre ellos, a Guillermo Herrera, que el mes pasado pidió el sobreseimiento de Gustavo Jiménez, hijo del ministro de Economía, y conductor del auto que mató a Silvia Jantzon y a Domingo Marchese en diciembre de 2006.
En el afán de sustraerse de la sospecha de parcialidad, Herrera dijo que no conocía al padre de Gustavo en la misma oportunidad en que admitió ser un viejo amigo del ministro de Gobierno. Este, sin embargo, no quiso hacer comentarios sobre la polémica que involucra al fiscal y negó haber diseñado una Justicia -sobre todo penal- adicta al PE.
-¿Qué opina acerca de Guillermo Herrera y su deseo de ir a juicio político para explicar su participación en el caso Marchese?
-Yo no puedo opinar de las cuestiones de la Justicia. Desconozco porque esto está en expedientes y ellos son los que fundan esas cosas. Creo que, en definitiva, hay que acatar todo lo que los jueces resuelven.
-¿Intervino usted en la designación discrecional de jueces y fiscales amigos del Poder Ejecutivo?
-Todos esos informes son equívocos en muchos aspectos. En ningún momento de mi actuación política de 20 años tuve un lugar que me permitiese designar jueces o fiscales porque estos se eligen siempre con intervención de las universidades, el Colegio de Abogados, la Corte Suprema de Justicia de Tucumán, la Legislatura...
-Pero Herrera y otros magistrados fueron designados cuando ya no existía el Consejo Asesor de la Magistratura.
-Sí, sí había, desde el año 1991.
-Entre 2004 y 2006 no hubo CAM. El Gobierno lo suprimió por decreto del 22 de diciembre de 2003.
-Siempre hubo.
-Ministro, el PE que integra exterminó este órgano por un instrumento que usted mismo firmó.
-Siempre hubo CAM. No, se hizo un Consejo constitucional. Esto es un merecimiento (sic) del Gobierno de Alperovich, que incorporó este órgano a la Constitución. En 1991 yo participé del primer CAM del país, que fue el de esta provincia, donde el PE se autolimitó en materia de designaciones. Pero yo nunca tuve funciones, digamos, que me permitiesen designar jueces.
-¿Qué tiene para decir de los nombramientos discrecionales de hijos de magistrados en la Casa de Gobierno y la Justicia?
-No sé propiamente a qué se refiere usted con estas preguntas genéricas, pero creo que todo el mundo tiene derecho a trabajar...
-Por ejemplo, el caso de (Diego Sebastián) Hevia, que es hijastro del fiscal Herrera y que trabaja a sus órdenes (la titularización consta en el Decreto 3.860 suscrito el 21 de diciembre pasado).
-Mire, yo no conozco bien, pero Hevia seguramente está como empleado desde antes de la gestión de Alperovich y, si no, desde hace ocho años. No es empleado de esta gestión como salió en la publicación. Por eso le digo que hay muchos datos equívocos allí.
-¿Y qué explicación puede dar respecto del nombramiento en su cartera de (38) dirigentes de dos acoples que usted apoyó y que no salieron elegidos en agosto?
-Sí hay algunas personas que fueron... posiblemente designadas en el Ministerio porque son útiles para la gestión. Pero yo le digo: en este último período yo no designé ni a un empleado más que en el anterior. Lo que pasa es que cambió el personal a raíz de que el Secretario de Gobierno (Ramiro González Navarro) pasó a la Legislatura como legislador. Entonces, mucha gente que colaboraba con él se fue y se designó a otros en su lugar. Pero yo no nombré ni un cargo más de los que había anteriormente.
-Usted es el ministro de Gobierno que más tiempo duró en el cargo, ¿no?
-Me halaga realmente estar tantos años junto al gobernador en una gestión tan exitosa. Yo acompaño a Alperovich desde hace casi 10 años y me enorgullece estar al lado de una persona tan dedicada a su provincia, tan preocupado por su gente, en un gobierno donde uno pone el granito que puede. -¿Cuál es su futuro político? -Hay que estar donde se pueda ser útil. Cuando uno forma parte de un proyecto, debe pensar de esa manera. El Ministerio de Gobierno es el lugar que, hasta aquí, el gobernador eligió para mí y, bueno, si el día de mañana tengo que ir a otro espacio, lo haré.
-El mensaje anual de Alperovich guardó silencio sobre una eventual reforma constitucional (que habilite una nueva reelección). ¿No está en los planes del alperovichismo o no es el momento?
-Usted me pregunta a mí algo que debe preguntar al gobernador. Yo no puedo saberlo...
-Si por usted fuese, ¿qué pasaría con esta cuestión?
-Donde yo "fuese", yo no soy.
-Pero usted es el ministro político y debe tener una opinión o alguna recomendación sobre este asunto.
-Sí, por supuesto. Pero no es ni mi función ni mi tarea y no puedo responder sobre algo que excede mis facultades. Es el gobernador el que tiene que decidirlo.
-¿Usted no sería proclive a una segunda reforma constitucional?
-No, no me haga decir eso de ninguna manera.







