03 Marzo 2012 Seguir en 
TEHERÁN.- Los iraníes comenzaron a votaron para renovar los 290 diputados de un Parlamento que seguirá dominado por los conservadores en el poder, luego de que la oposición rechazara participar en protesta contra la represión de la que ha sido víctima desde 2009. Si bien el resultado parece establecido de antemano, el poder llamó a los 48 millones de electores iraníes a concurrir en masa a las urnas para marcar su apoyo al régimen, enfrentado a severas sanciones internacionales y a una amenaza militar de Israel, debido a su controvertido programa nuclear. Irán, cuyo programa nuclear fue condenado por seis resoluciones de la ONU, sufre desde hace dos años de un embargo comercial, financiero y ahora petrolero de los occidentales, el cual comienza a hacer mella en su economía.
A pesar de sus reiterados desmentidos, occidente sospecha que Teherán quiere dotarse del arma atómica, e Israel ha multiplicado en los últimos meses las amenazas de ataques militares contra las instalaciones nucleares iraníes.
Al no haber sondeos dignos de confianza, varios expertos pronosticaron una participación superior al 60% en estos comicios.
Una participación masiva es tanto más importante para el régimen cuanto que la mayoría de los movimientos de oposición reformadora decidieron boicotear las elecciones para protestar contra la violenta represión de la que han sido víctimas desde la cuestionada reelección del presidente Mahmud Ahmadinejad en 2009. La batalla electoral se jugará entonces esencialmente entre conservadores divididos en el seno de una nebulosa de coaliciones de circunstancia con programa muy difusos. Los dos principales protagonistas de esta confrontación son el "Frente unido de los conservadores", allegados al actual presidente del Parlamento Alí Larijani, que critica la gestión de Ahmadinejad y plantea un mayor "realismo" político, y el Frente de la persistencia de la revolución islámica", un grupo también conservador que defiende al presidente y denuncia la "blandura" política de sus adversarios. Los resultados deberían ser conocidos dentro de dos o tres días. Analistas consideran que estos comicios serán un test para Ahmadinejad, quien podría llegar a per el control del Parlamento. (AFP-Télam)
A pesar de sus reiterados desmentidos, occidente sospecha que Teherán quiere dotarse del arma atómica, e Israel ha multiplicado en los últimos meses las amenazas de ataques militares contra las instalaciones nucleares iraníes.
Al no haber sondeos dignos de confianza, varios expertos pronosticaron una participación superior al 60% en estos comicios.
Una participación masiva es tanto más importante para el régimen cuanto que la mayoría de los movimientos de oposición reformadora decidieron boicotear las elecciones para protestar contra la violenta represión de la que han sido víctimas desde la cuestionada reelección del presidente Mahmud Ahmadinejad en 2009. La batalla electoral se jugará entonces esencialmente entre conservadores divididos en el seno de una nebulosa de coaliciones de circunstancia con programa muy difusos. Los dos principales protagonistas de esta confrontación son el "Frente unido de los conservadores", allegados al actual presidente del Parlamento Alí Larijani, que critica la gestión de Ahmadinejad y plantea un mayor "realismo" político, y el Frente de la persistencia de la revolución islámica", un grupo también conservador que defiende al presidente y denuncia la "blandura" política de sus adversarios. Los resultados deberían ser conocidos dentro de dos o tres días. Analistas consideran que estos comicios serán un test para Ahmadinejad, quien podría llegar a per el control del Parlamento. (AFP-Télam)







