28 Febrero 2012 Seguir en 
SANTIAGO.- Vigilias y misas en recuerdo de las más de 500 víctimas, junto a pequeñas protestas por el lento avance de la reconstrucción, marcaron el segundo aniversario del terremoto de 8,8 grados, seguido de un tsunami que azotó Chile el 27 de febrero de 2010. Pobladores de las zonas más afectadas, sectores costeros de las regiones del Maule y BioBío, entre 400 y 500 km al sur de Santiago, esperaron con vigilias la hora exacta del sismo: las 03H34, en el último fin de semana de vacaciones del verano austral.
En el balneario de Constitución, a unos 400 km de Santiago, decenas de personas llegaron hasta la Isla Orrego, un pequeño poblado arrasado por las olas del devastador maremoto que siguió al sismo. Allí, se encendieron cientos de velas y se nombró una a una a las víctimas, reportaron medios locales. También los pobladores instalaron banderas negras en señal de protesta por lo que consideran un lento proceso de reconstrucción. En Santiago, el presidente Sebastián Piñera inauguró un colegio que fue reconstruido y encabezó un oficio religioso en el palacio de La Moneda, en recuerdo de las 523 víctimas que dejó el terremoto.
"Chile hoy día es muy distinto a aquel Chile (en el) que amanecimos ese 27 de febrero. El proceso de reconstrucción avanza a paso firme", afirmó Piñera, defendiéndose de las críticas sobre un progreso lento de la reconstrucción. La catástrofe dejó pérdidas por U$S 30.000 (un 17% del PBI). En materia de vivienda, los pobladores recordaron al presidente su promesa de que nadie pasaría otro invierno viviendo en locales de emergencia, un ofrecimiento que no cumplió. Piñera -que asumió 11 días después del terremoto- ha puesto énfasis en subrayar las responsabilidades políticas de su antecesora, la socialista Michelle Bachelet, quien había descartado el tsunami, en base a informes de la Marina. (AFP)
En el balneario de Constitución, a unos 400 km de Santiago, decenas de personas llegaron hasta la Isla Orrego, un pequeño poblado arrasado por las olas del devastador maremoto que siguió al sismo. Allí, se encendieron cientos de velas y se nombró una a una a las víctimas, reportaron medios locales. También los pobladores instalaron banderas negras en señal de protesta por lo que consideran un lento proceso de reconstrucción. En Santiago, el presidente Sebastián Piñera inauguró un colegio que fue reconstruido y encabezó un oficio religioso en el palacio de La Moneda, en recuerdo de las 523 víctimas que dejó el terremoto.
"Chile hoy día es muy distinto a aquel Chile (en el) que amanecimos ese 27 de febrero. El proceso de reconstrucción avanza a paso firme", afirmó Piñera, defendiéndose de las críticas sobre un progreso lento de la reconstrucción. La catástrofe dejó pérdidas por U$S 30.000 (un 17% del PBI). En materia de vivienda, los pobladores recordaron al presidente su promesa de que nadie pasaría otro invierno viviendo en locales de emergencia, un ofrecimiento que no cumplió. Piñera -que asumió 11 días después del terremoto- ha puesto énfasis en subrayar las responsabilidades políticas de su antecesora, la socialista Michelle Bachelet, quien había descartado el tsunami, en base a informes de la Marina. (AFP)







