Cuidemos entre todos este patrimonio
El templo guarda valiosas obras de los siglos XVII y XIX. Un recorrido permite descubrir maravillosos murales, imágenes coloniales e imponentes estructuras. Lamentablemente, el tiempo las ha ido deteriorando y puso en peligro la estabilidad de las estructuras. Hace dos meses comenzó la restauración de una de las piezas emblemáticas: la pila bautismal. Pero falta mucho más.
15 Febrero 2012 Seguir en 
Una vasta iconografía religiosa representada en imágenes de diferentes siglos, estilos, técnicas, formas y materiales. La Catedral atesora una valiosa parte del patrimonio material que permite conocer la historia cultural y social del Tucumán del siglo XIX.
Pintadas y repintadas le mejoraron la fachada, pero su interior y lo que contiene nunca fue mantenido. Poco a poco los signos del tiempo y el abandono dejaron a la vista el deterioro de las obras.
Finalmente se formó una comisión con el objeto de rescatar los tesoros de la iglesia matriz. "La Catedral sintetiza la historia de los tucumanos. Es fe y cultura y el objetivo es poder prepararla para los festejos del Bicentenario", explica Omar Carrazana, párroco, quien cuenta con el apoyo del Ente Tucumán Turismo.
El primer paso fue salvar del deterioro la pila bautismal. El trabajo está en manos de la restauradora Beatriz Cazzaniga. Ella emprendió esta meticulosa tarea hace dos meses. "Primero se realizaron pruebas y análisis de los productos químicos para determinar cuáles eran aptos, los tiempos y las proporciones", explicó la especialista.
Como ella explica, el medio ambiente y los años maltrataron bastante la obra. Las fisuras, manchas y "caries" dañaron la estructura y agotaron el material. "Restaurar no es rehacer ni repintar. No voy a crear nada, ni tampoco puedo volver al original, lo que tengo que hacer es interpretar al creador y mejorar hasta donde se pueda", detalló.
No se trata de "cepillar" y limpiar, sino que es un camino que abre las puertas a la historia y su significado. Por esto, -destacó Cazzaniga- es un trabajo interdisciplinario en el que intervienen petrógrafos, historiadores, físicos, químicos y hasta arqueólogos.
Para descubrir
Un breve recorrido por el templo permite descubrir increíbles murales que fueron pintados durante 10 años por el artista madrileño Luis Brihuega; uno de ellos es "La Anunciación", al fondo del altar principal.
También hay un antiquísimo órgano importado de París a mediados de 1800, y la cruz considerada por algunas opiniones como la fundacional, traída de Ibatín.
Durante la visita, la escultora va señalando y describiendo las obras que aparecen diseminadas por todo el templo y otros sectores, como la sacristía y la parte superior. En medio del recorrido frena y dice: "nadie sabe nada porque hace falta un inventario serio que detalle las características de cada pieza y su valor patrimonial". Hasta el momento sólo existe un libro sobre la historia de la Iglesia Matriz escrito por Liliana Meyer, pero no se trata de un catálogo específico sobre cada obra.
Por supuesto que en el camino se mezclan las que contienen valor histórico y cultural con las que fueron agregándose durante los años, pero no poseen los atributos para ser considerados tesoros. Así, aparecen imágenes de yeso o cuadros de óleo con imágenes religiosas.
Algunas obras fueron "retocadas", pero no hay constancia ni informes que expliquen qué se hizo y qué materiales se utilizaron. "Cada vez que se realiza una restauración hay que dejar un informe para que los próximos sepan qué se hizo y cómo se trabajó", aclaró Cazzaniga.
La iglesia sufrió varias modificaciones y agregados a su planta original. Entre los recovecos quedaron piezas de indiscutible valor, pero descontextualizadas. En el interior de la sacristía hay un lavatorio de mármol cuyo diseño responde a la corriente barroca. "Se lo deduce por la combinación de mármoles de diferentes colores", detalló la escultora.
Todo está ahí, a la vista, esperando ser valorado por los visitantes, pero más aún por los tucumanos.
LA PILA BAUTISMAL
Data de mediados del siglo XIX, es de mármol. Actualmente está siendo restaurada porque presenta fisuras, "caries" que fueron afectando su estructura y manchas, todo producto del tiempo y del medio ambiente.
LA CRUZ
Hay quienes afirman que es la cruz fundacional, traída cuando se concretó el traslado de la ciudad desde Ibatín en 1685. Es de madera rústica y está ubicada en el ala izquierda, a un costado del altar de San Miguel Arcángel, patrono de la capital.
VIRGEN DEL CARMEN
De origen español, fue traída desde Barcelona en 1892. Es de madera tallada y policromada, sus vestidos están bordados en hilos dorados y tiene pelo natural. Está protegida por una urna de vidrio en el ala derecha de la iglesia.
SAN PEDRO Y SAN PABLO
Son de madera y datan del siglo XIX, al igual que las de San Judas Tadeo y San Simón. Lamentablemente, las polillas hicieron estragos en la estructura interna: suena hueca y le cae el polvillo.
Pintadas y repintadas le mejoraron la fachada, pero su interior y lo que contiene nunca fue mantenido. Poco a poco los signos del tiempo y el abandono dejaron a la vista el deterioro de las obras.
Finalmente se formó una comisión con el objeto de rescatar los tesoros de la iglesia matriz. "La Catedral sintetiza la historia de los tucumanos. Es fe y cultura y el objetivo es poder prepararla para los festejos del Bicentenario", explica Omar Carrazana, párroco, quien cuenta con el apoyo del Ente Tucumán Turismo.
El primer paso fue salvar del deterioro la pila bautismal. El trabajo está en manos de la restauradora Beatriz Cazzaniga. Ella emprendió esta meticulosa tarea hace dos meses. "Primero se realizaron pruebas y análisis de los productos químicos para determinar cuáles eran aptos, los tiempos y las proporciones", explicó la especialista.
Como ella explica, el medio ambiente y los años maltrataron bastante la obra. Las fisuras, manchas y "caries" dañaron la estructura y agotaron el material. "Restaurar no es rehacer ni repintar. No voy a crear nada, ni tampoco puedo volver al original, lo que tengo que hacer es interpretar al creador y mejorar hasta donde se pueda", detalló.
No se trata de "cepillar" y limpiar, sino que es un camino que abre las puertas a la historia y su significado. Por esto, -destacó Cazzaniga- es un trabajo interdisciplinario en el que intervienen petrógrafos, historiadores, físicos, químicos y hasta arqueólogos.
Para descubrir
Un breve recorrido por el templo permite descubrir increíbles murales que fueron pintados durante 10 años por el artista madrileño Luis Brihuega; uno de ellos es "La Anunciación", al fondo del altar principal.
También hay un antiquísimo órgano importado de París a mediados de 1800, y la cruz considerada por algunas opiniones como la fundacional, traída de Ibatín.
Durante la visita, la escultora va señalando y describiendo las obras que aparecen diseminadas por todo el templo y otros sectores, como la sacristía y la parte superior. En medio del recorrido frena y dice: "nadie sabe nada porque hace falta un inventario serio que detalle las características de cada pieza y su valor patrimonial". Hasta el momento sólo existe un libro sobre la historia de la Iglesia Matriz escrito por Liliana Meyer, pero no se trata de un catálogo específico sobre cada obra.
Por supuesto que en el camino se mezclan las que contienen valor histórico y cultural con las que fueron agregándose durante los años, pero no poseen los atributos para ser considerados tesoros. Así, aparecen imágenes de yeso o cuadros de óleo con imágenes religiosas.
Algunas obras fueron "retocadas", pero no hay constancia ni informes que expliquen qué se hizo y qué materiales se utilizaron. "Cada vez que se realiza una restauración hay que dejar un informe para que los próximos sepan qué se hizo y cómo se trabajó", aclaró Cazzaniga.
La iglesia sufrió varias modificaciones y agregados a su planta original. Entre los recovecos quedaron piezas de indiscutible valor, pero descontextualizadas. En el interior de la sacristía hay un lavatorio de mármol cuyo diseño responde a la corriente barroca. "Se lo deduce por la combinación de mármoles de diferentes colores", detalló la escultora.
Todo está ahí, a la vista, esperando ser valorado por los visitantes, pero más aún por los tucumanos.
LA PILA BAUTISMAL
Data de mediados del siglo XIX, es de mármol. Actualmente está siendo restaurada porque presenta fisuras, "caries" que fueron afectando su estructura y manchas, todo producto del tiempo y del medio ambiente.
LA CRUZ
Hay quienes afirman que es la cruz fundacional, traída cuando se concretó el traslado de la ciudad desde Ibatín en 1685. Es de madera rústica y está ubicada en el ala izquierda, a un costado del altar de San Miguel Arcángel, patrono de la capital.
VIRGEN DEL CARMEN
De origen español, fue traída desde Barcelona en 1892. Es de madera tallada y policromada, sus vestidos están bordados en hilos dorados y tiene pelo natural. Está protegida por una urna de vidrio en el ala derecha de la iglesia.
SAN PEDRO Y SAN PABLO
Son de madera y datan del siglo XIX, al igual que las de San Judas Tadeo y San Simón. Lamentablemente, las polillas hicieron estragos en la estructura interna: suena hueca y le cae el polvillo.
San Judas tadeo y san simón
Estas pequeñas imágenes son las más antiguas de la Catedral, del siglo XVII. Son de madera, con extremidades policromadas y encarnadas (a color). Por sus rasgos y ropas podrían haber sido traídas del Alto Perú. Antes estuvieron en Ibatín.
el órgano
Fue traído de París en 1853 y es el segundo más antiguo del país. Necesita afinación, armonización y un turbo ventilador. El fuelle que posee tiene más de 100 años, cuando hay que renovarlo cada 40.
La humedad y sus consecuencias
En la altar de la Virgen de Guadalupe, en el ingreso a la derecha, las estructuras del retablo se vienen abajo por la humedad. Además, las ratas se encargaron de acelerar el deterioro. En esa misma área se encuentra la pila bautismal
vitrales y murales
Los vitrales fueron realizados en Buenos Aires entre 1940 y 1950. Los murales son de Luis Brihuega, un artista español que pasó 10 años en Tucumán y pintó todas las escenas de la Catedral y unos cuadros que están en la iglesia de San Francisco.
Estas pequeñas imágenes son las más antiguas de la Catedral, del siglo XVII. Son de madera, con extremidades policromadas y encarnadas (a color). Por sus rasgos y ropas podrían haber sido traídas del Alto Perú. Antes estuvieron en Ibatín.
el órgano
Fue traído de París en 1853 y es el segundo más antiguo del país. Necesita afinación, armonización y un turbo ventilador. El fuelle que posee tiene más de 100 años, cuando hay que renovarlo cada 40.
La humedad y sus consecuencias
En la altar de la Virgen de Guadalupe, en el ingreso a la derecha, las estructuras del retablo se vienen abajo por la humedad. Además, las ratas se encargaron de acelerar el deterioro. En esa misma área se encuentra la pila bautismal
vitrales y murales
Los vitrales fueron realizados en Buenos Aires entre 1940 y 1950. Los murales son de Luis Brihuega, un artista español que pasó 10 años en Tucumán y pintó todas las escenas de la Catedral y unos cuadros que están en la iglesia de San Francisco.







