Finalizó la huelga de policías en Bahía

Tras 10 días de reclamos, los huelguistas abandonaron la sede legislativa de Salvador, la tercera ciudad más importante de Brasil.

09 Febrero 2012
SALVADOR DE BAHIA, Brasil.- Más de 200 policías en huelga desocuparon pacíficamente el jueves la Asamblea Legislativa de Bahía (noreste), donde se hallaban amotinados desde hace nueve días, y su líder, Marco Prisco, fue arrestado, dijo Robinson Almeida, portavoz del gobierno estatal. Decenas de soldados fuertemente armados recorrían esta mañana el techo y las instalaciones del edificio del parlamento local para garantizar la desocupación. El cerco de más de mil soldados que rodeaba la Asamblea fue desintegrado y los vehículos blindados del ejército que se encontraban en el lugar se replegaron.

Los policías huelguistas y los manifestantes que los apoyan y que acampaban frente al parlamento aseguran que la huelga continúa. "La sociedad no puede abandonar sus derechos", dijo Ricardo Amando de Quirinos, uno de los policías que ocupó el legislativo y que ahora se halla reunido con decenas de uniformados en un gimnasio de Salvador, una de las 12 ciudades sedes de la Copa del Mundo de 2014.

Sin embargo, una fuente del gobierno de Bahía interpretó la salida de los policías del legislativo como el fin de la huelga, iniciada en la noche del 31 de enero y durante la cual se registró una ola de violencia que dejó más de 120 muertos, más del doble del promedio habitual, sobre todo en Salvador, la tercera ciudad de Brasil.

La justicia había emitido órdenes de arresto contra Prisco -militante de un partido opositor al gobernador de Bahía, Jaques Wagner- y otros 11 policías. Al menos cuatro de ellos ya han sido detenidos.

Los policías en huelga exigían un aumento de salario y amnistía para sus 12 líderes. El gobierno de Bahía aceptó el alza salarial de forma progresiva, pero rechazó el indulto de los líderes y de otros policías que hayan violado la ley.

El gobierno brasileño acusa a los policías huelguistas en Bahía de actos violentos y de sembrar el pánico entre la población para obtener sus reivindicaciones en vísperas del Carnaval, que atrae a millones de personas a Salvador. (AFP-NA) 

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