Los griegos, cada vez más pobres, ya no encuentran salidas

Takis Tsafos | Columnista de DPA

08 Febrero 2012
La paciencia de los prestamistas internacionales se acaba y reclaman a Grecia grandes recortes. Pero muchos griegos ya no encuentran salida. La desesperación se extiende. "Todos nos golpean, y es fácil hacerlo cuando el otro ya está en el suelo", dice Andreas Siontis, un psiquiatra de Tesalónica. Mientras en los palacios presidenciales y en las oficinas de políticos se decide sobre recortes de salarios y despidos, en las calles de los barrios pobres de Atenas se viven escenas que recuerdan a los años posteriores de la Segunda Guerra Mundial.

Jubilados sin recursos se agolpan tras el cierre de los mercados para recoger las verduras y frutas deshechadas; mientras 250.000 personas ya dependen de la ayuda diaria de la iglesia y las ONG. Cientos más acuden a las organizaciones humanitarias para recibir atención sanitaria y medicamentos: al haber permanecido desempleados durante mucho tiempo ya no están asegurados. La cifra de personas sin hogar asciende además a 20.000, una forma de pobreza poco habitual en Grecia en los últimos años. Según la prensa, un tercio perdió su casa como consecuencia de la crisis.

Casi uno de cada dos jóvenes está sin empleo, así que abuelos, padres e hijos vuelven a vivir juntos para superar el bache. Y así las cosas, la troika compuesta por expertos de la Unión Europea (UE), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Central Europeo (BCE) reclama salarios un 20% más bajos en el sector privado. Consideran que en comparación a otros países, los sueldos son demasiado elevados.

En los barrios obreros de Atenas, Pireo, Patissia o Sepolia, la mitad de los edificios no ha comprado este año combustible para calefacción. La gente intenta calentarse con calefactores de aire que mantienen encendidos sólo durante algunas horas. Quienes tienen chimenea, hacen fuego, lo que ha contribuido a contaminar el aire ateniense. Algunos políticos y analistas profetizan ya el "hundimiento" de Grecia. Según muchos griegos, el empobrecimiento que han visto hasta ahora no será el final.

El titular del instituto de trabajo del del sindicato GSEE, Savvas Robolis, denuncia que la troika quiera rebajar los ingresos a los niveles de hace 20 o 40 años.

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