En Davos, intentarán remozar el capitalismo

La impresión de que los negocios tendrán que desarrollarse de otra forma se impone incluso en la exclusiva ciudad de los líderes mundiales. La crítica está presente y hasta algunos reconocen que el sistema está envejecido. Hablan de una forma dañina de ganar dinero.

VAN Y VIENEN. Cientos de políticos y de empresarios participan en Davos, Suiza, del Foro Económico Mundial, donde se analiza la realidad internacional. REUTERS
VAN Y VIENEN. Cientos de políticos y de empresarios participan en Davos, Suiza, del Foro Económico Mundial, donde se analiza la realidad internacional. REUTERS
27 Enero 2012
DAVOS, Suiza.- ¿Cómo se puede poner a punto al capitalismo para el siglo XXI? La impresión de que los negocios tendrán que desarrollarse de otra forma se impone incluso en el exclusivo encuentro de los capitalistas: Davos, donde se debate cómo tienen que ser los buenos negocios.

Del capitalismo de los años 80 y 90 se puede decir sin riesgo a ser denunciado que era explotador, perjudicial para el medio ambiente y que se ha desarrollado a costa del hemisferio sur, así como de futuras generaciones. Sin embargo las críticas se hacen cada vez más fuertes y hasta la élite económica reunida en Davos debate ahora abiertamente la cuestión de si el capitalismo del siglo XX puede seguir funcionando y cómo en el futuro se puede aplicar el adjetivo "bueno" a un negocio.

Y ha sido el propio jefe del foro quien ha lanzado la cuestión. El fundador Klaus Schwab dijo que el capitalismo estaba "un poco envejecido". Incluso se podría decir que "el sistema capitalista en su forma actual no encaja en el mundo de ahora".

Hasta reconoce cierta simpatía por los activistas de "Occupy Wall Street" que pasan frío en su campamento iglú cerca del lugar donde se celebra el foro, en una distinguida estación de esquí suiza. No obstante, no ha permitido que los representantes del movimiento intervengan en el foro.

La crítica al capitalismo sin embargo está allí presente. También ha tenido efecto en el foro que decenas de miles de jóvenes desempleados del sur de Europa salieran a la calle a manifestarse; que los activistas hayan acampado junto a los rascacielos de los bancos y que clientes presten más atención a quién le compran las cosas.

Promesas rotas

De las "promesas rotas del capitalismo" habla la secretaria general de la asociación internacional de sindicados ITUC, Sharan Burrow, que representa a 175 millones de trabajadores en todo el mundo. Ya antes el bienestar estaba tan desequilibradamente repartido como no sucedía desde los años 30. En muchas economías ya no entran los jóvenes trabajadores. "El modelo económico se está socavando a sí mismo", añadió la sindicalista, quien agregó: "los disturbios sociales que podrían emerger de ello no le van a gustar a nadie".

Sin embargo, el presidente del consejo de dirección de la mayor empresa especialista en redes Alcatel-Lucent, Ben Verwaayen, tiene otro punto de vista diferente: "En el mundo se encuentran todavía lugares en los que la gente anhela el capitalismo, porque (el sistema) ayuda a salir de la pobreza. El problema no es entonces el concepto sino cómo se lleva a la práctica".

"No sirve de nada despotricar contra las ambiciosas multinacionales, lo que se demanda son innovaciones. Sufrimos de nostalgia. No hay nada que nos lleve a la vida de antes. Tenemos que preguntarnos cómo podemos crear nuevos puestos de trabajo y no cómo mantener los viejos", aseveró el empresario sin dudar al pronunciar sus palabras.

Desde el público, un joven egipcio interviene en el debate y pide que "den a la gente joven plataformas desde las que se puedan crear trabajos". "Entonces no tendrán que esperar a que otra persona lo haga por ellos. Si entonces ese sistema económico se llama capitalismo o de otra forma es igual", añadió.

Reformas ya

Para uno de los capitalistas más acérrimos, David Rubinstein, no hay duda que el capitalismo precisa reformas.

El cofundador del Carlyle Group, del que forman parte los más grandes inversores financieros del planeta, hizo un guiño a las palabras de Churchill señalando que "es la peor forma económica que existe, si no se tiene en cuenta todo lo demás". Y se pregunta también quién en 1912 podía pronosticar cómo se iba a desarrollar el capitalismo del siglo XX. "Ahora estamos en el momento en el que ya hemos pasado el 12 por ciento del nuevo siglo", así que habría que confiar algo en el capitalismo.

Preguntas sin respuestas

¿Pero qué es lo que podrá hacer mejor el capitalismo? "Paguen impuestos y (al menos) el sueldo mínimo a sus empleados ", pedía la sindicalista Burrow. En Estados Unidos las empresas luchan todavía contra el más mínimo aumento de sueldo, que apenas pueden minimizar sus ganancias como si se tratara de un principio.

El inversor financiero Rubinstein señala sin embargo que uno deber seguir las reglas, cuando las haya. "Yo no me lamento por demasiada regulación. Yo pido una regulación clara y para ello la política tiene que mostrar más cualidades de mando", aseveró el empresario.

Los activistas que hicieron pasear perros imaginarios en la avenida principal de Davos tienen sus propia idea de cómo debería ser otro tipo de capitalismo. Los participantes del Foro Económico Mundial creían que esta acción era una broma, pero en realidad era parte de la campaña "atar a los consorcios".

Cuando los grandes grupos empresariales en el extranjero violan los estándares medioambientales, se les debería pedir responsabilidades en su país, según su exigencia. Lorenz Kummer, miembro de la organización de ayuda al desarrollo y crítica del sistema capitalista internacional Swissaid dijo: "política y economía están globalizadas desde hace mucho tiempo. Tan sólo hay fronteras para el derecho". (DPA)

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