Pese a las protestas, Italia avanza con la "fase dos" de su programa de ajuste

21 Enero 2012
MILÁN.- El gobierno de Mario Monti adoptó ayer un vasto plan de liberalización de la economía italiana con el fin de acabar con los obstáculos que frenan el crecimiento de un país en recesión y pese a la oposición de los sectores más afectados. El consejo de ministros, cuya reunión duró más de ocho horas, "ha adoptado un paquete de reformas estructurales en favor del crecimiento", ya que "la economía italiana ha sido frenada durante décadas por obstáculos como la falta de competencia", declaró Monti al finalizar el encuentro.

Tras la adopción a fines de diciembre de un segundo plan de austeridad, Monti lanza con estas liberalizaciones la "fase 2" de su acción con el fin de reactivar la economía de un país en recesión.

Los sectores de la economía que verán como aumenta la competencia son: taxis, farmacias, transportes públicos, gasolineras, distribuidores de gas, profesiones liberales, aseguradoras, bancos, etc. Según las primeras informaciones, este plan prevé un aumento notable del número de licencias de taxi, de farmacias o de notarios, la libertad de los propietarios de las gasolineras de aprovisionarse de carburante con la compañía que deseen, y la abolición de las tarifas mínimas de los abogados y notarios.

Ex comisario europeo de la competencia, Monti, que ha hecho de este asunto una de sus grandes prioridades desde su llegada al poder a mediados de noviembre, instó hace dos semanas a un "desarme multilateral de todas las corporaciones para hacer un hueco a la competencia y a los jóvenes". También subrayó la necesidad de "reducir las protecciones" de las que se beneficia "cada categoría en Italia, más que en otros países".

"La economía italiana está muy bloqueada y liberalizar los principales sectores podría llevar el potencial de crecimiento al 2%", estimó para la AFP el economista Giuliano Noci, profesor del MIP, la escuela de comercio de la Universidad Politécnica de Milán.

La asociación de consumidores Adiconsum calculó, por su parte, que la caída de los precios que entrañará la inevitable apertura a la competencia de muchos sectores supondrá para las familias italianas un ahorro de más de 1.000 euros al año. Pero las corporaciones más afectadas están en pie de guerra contra estas medidas.

Los taxistas han multiplicado en los últimos días las huelgas salvajes. La organización de farmacéuticos Federfarma no ha excluido por su lado formas "extremas de protesta". Ahora Monti tendrá que someter su plan al Parlamento, donde estas corporaciones cuentan con numerosos apoyos.

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