21 Enero 2012 Seguir en 
Los inversores analizan las razones de la crisis global para decidir con su percepción de la realidad lo que atraviesan los países centrales y así están cambiando el destino de sus colocaciones para canalizarlas en parte hacia las naciones emergentes. Esto lo reflejan las Bolsas en las primeras semanas del año, porque en las naciones desarrolladas, el envejecimiento de la población, el alargue en la edad para jubilarse y la duda sobre las deudas soberanas son de una fuerza que acumula presión. La nueva señal será también los balances a diciembre.
El desapalancamiento que durará varios años en los centros financieros trata de ser ordenado -pero continúa- y es ayudado por el capital barato de los salvatajes. Los pesimistas ven algunas dificultades a futuro para fondearse a las empresas que cotizan sus acciones en los mercados desarrollados. Compañías gigantes del sector financiero, automotriz y de la fotografía han quebrado. Se vislumbra un pozo en el financiamiento a futuro a través de la colocación de las nuevas emisiones por las grandes empresas. Habrá que convencer de lo que hay detrás de cada papel, porque en su momento las acciones tecnológicas dejaron un tendal.
Las Bolsas brindaron el fondeo a largo plazo para las compañías de rápido crecimiento, asignando bien el capital y diversificando riesgos, pero también los escándalos y fraudes corporativos le hicieron daño al mercado de capitales y a los inversionistas. Estos se entusiasman ahora con los emergentes, inclusive con la Bolsa de Buenos Aires, que viene con muy buenas ruedas en el año. El dato de Brasil escalando en el ranking global es muy bueno y va por más.
Era razonable que si más de la mitad del ahorro y la inversión se origina en los países emergentes, luego la canalización de fondos hacia estos fuera creciendo y muy firme.
El desapalancamiento que durará varios años en los centros financieros trata de ser ordenado -pero continúa- y es ayudado por el capital barato de los salvatajes. Los pesimistas ven algunas dificultades a futuro para fondearse a las empresas que cotizan sus acciones en los mercados desarrollados. Compañías gigantes del sector financiero, automotriz y de la fotografía han quebrado. Se vislumbra un pozo en el financiamiento a futuro a través de la colocación de las nuevas emisiones por las grandes empresas. Habrá que convencer de lo que hay detrás de cada papel, porque en su momento las acciones tecnológicas dejaron un tendal.
Las Bolsas brindaron el fondeo a largo plazo para las compañías de rápido crecimiento, asignando bien el capital y diversificando riesgos, pero también los escándalos y fraudes corporativos le hicieron daño al mercado de capitales y a los inversionistas. Estos se entusiasman ahora con los emergentes, inclusive con la Bolsa de Buenos Aires, que viene con muy buenas ruedas en el año. El dato de Brasil escalando en el ranking global es muy bueno y va por más.
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