22 Enero 2012 Seguir en 
La consultora Finsoport Economía & Finanzas afirma que la afectación climática sobre el sector agropecuario "llega en un momento por demás inoportuno desde el punto de vista de la generación de divisas que la Argentina necesita a lo largo del año". Aunque el estudio, al igual que el informe del Banco Ciudad, remarca que la crisis actual dista de ser tan aguda como en 2008-2009,
El año pasado las exportaciones totales crecieron un 22,6%, un porcentaje similar al de 2010 respecto de 2009, según el trabajo de Finsoport. Las importaciones, en cambio crecieron un 30%, muy por debajo del alza del 45% de 2010, pero un suba suficiente como para conducir a una disminución de U$S 1.506 millones en el saldo comercial.
"Este resultado fue mejor al esperado, en especial si se tiene en cuenta que las importaciones de combustibles crecieron un 106% : crecieron U$S 4.713 millones. El resultado comercial de 2011 fue sostenido más por una reducción del ritmo de importaciones que por un aumento mayor de las exportaciones", destacó la consultora económica.
Si bien no hay definiciones concretas sobre las consecuencias de la sequía en varias zonas del país, sobre el conjunto de la producción agrícola, los informes dados a conocer hasta ahora coinciden en una posible reducción de la producción del orden de las 11 millones de toneladas respecto de las estimaciones de diciembre de 2011, concentradas básicamente en los cultivos de soja y maíz.
El estudio de Finsoport afirma por su parte que la diferencia entre las expectativas preexistentes de producción y los niveles de producción logrados en la campaña 2010-2011, sería de dos millones de toneladas. "A la reducción en las cantidades se suma una merma importante en el precio de los productos, cuya trayectoria es hoy muy volátil. Además, el cálculo global encierra panoramas regionales muy dispares, algunos de los cuales denotan una situación extremadamente crítica. Todos estos factores y la misma expectativa de continuación de la sequía, conforman un escenario de gran pesimismo en el sector agropecuario", informó.
A nivel global, el cambio de perspectivas significa pasar de un total exportado de U$S 29.841 millones a U$S 26.268 millones, una reducción de expectativas de U$S 3.573 millones. El cálculo está realizado bajo los valores actuales de los productos.
El año pasado las exportaciones totales crecieron un 22,6%, un porcentaje similar al de 2010 respecto de 2009, según el trabajo de Finsoport. Las importaciones, en cambio crecieron un 30%, muy por debajo del alza del 45% de 2010, pero un suba suficiente como para conducir a una disminución de U$S 1.506 millones en el saldo comercial.
"Este resultado fue mejor al esperado, en especial si se tiene en cuenta que las importaciones de combustibles crecieron un 106% : crecieron U$S 4.713 millones. El resultado comercial de 2011 fue sostenido más por una reducción del ritmo de importaciones que por un aumento mayor de las exportaciones", destacó la consultora económica.
Si bien no hay definiciones concretas sobre las consecuencias de la sequía en varias zonas del país, sobre el conjunto de la producción agrícola, los informes dados a conocer hasta ahora coinciden en una posible reducción de la producción del orden de las 11 millones de toneladas respecto de las estimaciones de diciembre de 2011, concentradas básicamente en los cultivos de soja y maíz.
El estudio de Finsoport afirma por su parte que la diferencia entre las expectativas preexistentes de producción y los niveles de producción logrados en la campaña 2010-2011, sería de dos millones de toneladas. "A la reducción en las cantidades se suma una merma importante en el precio de los productos, cuya trayectoria es hoy muy volátil. Además, el cálculo global encierra panoramas regionales muy dispares, algunos de los cuales denotan una situación extremadamente crítica. Todos estos factores y la misma expectativa de continuación de la sequía, conforman un escenario de gran pesimismo en el sector agropecuario", informó.
A nivel global, el cambio de perspectivas significa pasar de un total exportado de U$S 29.841 millones a U$S 26.268 millones, una reducción de expectativas de U$S 3.573 millones. El cálculo está realizado bajo los valores actuales de los productos.
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