Busca a su hija de 5 años entre los restos del naufragio del Costa Concordia

Entre los 24 desaparecidos hay figuras heroicas e historias trágicas.

NO PIERDE LA ESPERANZA. Susy Albertin pide que sigan buscando a su hija, Dayana Arlotti, de 5 años. REUTERS
NO PIERDE LA ESPERANZA. Susy Albertin pide que sigan buscando a su hija, Dayana Arlotti, de 5 años. REUTERS
20 Enero 2012
ISLA DEL GIGLIO, Italia.- Un joven músico que se embarcó por primera vez en un crucero, una niña de cinco años y su padre que desaparecieron en la oscuridad, dos amigas a quienes nadie encuentra, son algunas de las historias trágicas del naufragio en el Mediterráneo.

De las 24 personas que están desaparecidas desde la fatídica noche en que se hundió el crucero "Costa Concordia", hay figuras heroicas, como el del joven baterista con cara de hippie y corazón bondadoso y anécdotas dolorosas como la de una mujer generosa que no abandonó a su amiga.

El baterista que le dejó su lugar a un nene
Giuseppe Girolamo, un músico de 30 años, nacido en Bari (al sur de Italia) empezó a trabajar para una orquesta de cruceros tan sólo el pasado 4 de diciembre.

En la última foto en Facebook del baterista, con fecha 27 de diciembre, aparece alegre acompañado por un grupo de amigos, todos con gorros navideños.

Según los testigos, estaba tocando en el momento en el que el navío encalló frente a la isla italiana del Giglio. Un colega lo vio que estaba por subir en una chalupa y que llevaba puesto el chaleco salvavidas. Pero al notar que un niño perdido lloraba, le cedió su lugar en el bote. Un gesto altruista que probablemente le costó la vida. Ahora aparece en la lista de desaparecidos, aunque sus amigos en Facebook no pierden la esperanza de hallarlo con vida.

Dayana y su papá cayeron por la escalera
William Arlotti, de 36 años, y su hija Dayana, de 5 años, fueron separados de la mujer que los acompañaba, la novia del padre, durante la caótica evacuación. La mujer se agarró a una escalera mientras el padre con la hija se deslizaba en la oscuridad por la inclinación de la nave.

La madre de la niña, divorciada de Arlotti, sigue desesperada desde la isla las labores de búsqueda, pero cuanto más pasa el tiempo menores son las esperanzas.

Mandaron un mensaje y luego se perdieron
El último mensaje de la pareja francesa, Mylène, de 23 años, y su compañero, Mickaël, de 25 años, llegó el fatídico viernes 13 casi a medianoche. Exactamente una hora después del choque contra el escollo de la isla del Giglio. En un mensaje enviado con el móvil a los padres de Mickaël les describe telegráficamemte la situación: "El barco se inclina, tenemos los chalecos salvavidas, evacuación en el caos, todo el mundo empuja. Envío este para tenerlos informados".

Desde entonces no se sabe nada de ellos. La familia se aferra a una esperanza: "Si no encuentran los cuerpos es porque están vivos".

La mentira piadosa de dos sicilianas
Maria Grazia Trecarichi, 50 años y Lucia Virzi, 49 años, viajaban con la hija de una de ellas y el novio. Estaban listas para subir a la lancha cuando una de ellas quiso regresar a la cabina para buscar una chaqueta en medio de la evacuación. Una vez llegada a la orilla, la joven llama a su madre, que la tranquiliza: "Sí, ya estamos en las lanchas". Una mentira piadosa. Poco después llama al marido, le narra el caos a bordo y le dice: "estamos cayendo en el mar". (AFP-NA)

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