Un tucumano vio la pelea y señaló a tres rugbiers
La Policía bonaerense pidió sus pares tucumanos que confirmaran un dato y luego de una investigación llegaron a un testigo clave. Los sospechosos son menores de edad. Anoche los policías contestaron la solicitud, pero no se espera que haya detenciones en el corto plazo. No hubo viajes oficiales.
18 Enero 2012 Seguir en 
Un nombre, una dirección y un club de rugby. El pedido de la Policía de Pinamar contenía datos precisos, pero al mismo tiempo era amplio, ya que solicitaban cualquier información que se pudiera obtener para identificar a posibles responsables de la agresión de la que fue víctima Ezequiel Biagioli.
Los policías tucumanos comenzaron la investigación, pero el nombre aportado por la bonaerense parecía no haber intervenido en la golpiza en la costa. Cuando parecía que conseguir datos se transformaría en una misión imposible, encontraron un testigo de la paliza, que señaló a dos adolescentes que juegan al rugby, y que habrían intervenido en el hecho.
La golpiza se produjo el domingo a las 2, en una playa céntrica de Pinamar. Según dijeron testigos a la Policía del lugar, Biagioli, de 15 años, le dijo una mala palabra a un amigo suyo, lo que provocó un mal entendido con un grupo que lo golpeó salvajemente. Los amigos de la víctima, que quedó inconsciente luego de recibir patadas en la cabeza, comentaron que se trató de rugbistas tucumanos.
Las primeras versiones indicaban que se trataría de jóvenes de entre 18 a 22 años que estaban representando a un club de rugby de la provincia en el Seven Juvenil de Miramar. Esta información fue desmentida ayer por el titular de la Unión de Rugby de Tucumán, Francisco Veglia.
"Ningún equipo de la URT pidió autorización para viajar. Todo equipo, de cualquier categoría, debe realizar el pedido oficial para jugar cualquier torneo. Es decir que si intervinieron tucumanos en este hecho, viajaron de forma personal, y si juegan al rugby es circunstancial", expresó Veglia.
La búsqueda
Mientras Biagioli se recupera en un centro médico de Mar del Plata, la Policía de Yerba Buena recibió el lunes a la noche un pedido de colaboración de la Jefatura Departamental de Pinamar, firmada por el subcomisario Néstor Rubén Serafini, en la que les solicitaban, en primer lugar, que confirmaran una información que le aportó un joven a la familia de la víctima, en el sanatorio.
"Nos llegó el pedido de colaboración para determinar si en la provincia residía un joven, que jugaba al rugby en el club Los Tarcos", comentó el comisario Víctor Fernández, segundo jefe de la comisaría de Yerba Buena.
Los policías, al mando de Fernández y de Carlos Carrillo, chequearon la información y llegaron hasta la casa del muchacho ayer a la mañana. Allí los recibió el padre del joven, que les informó que su hijo estuvo en la costa, pero que había emprendido el retorno el sábado al mediodía a Tucumán desde Mar del Plata. Más tarde, el hombre, su hijo y un abogado llegaron a la comisaría donde presentaron el pasaje, que demostraría que el muchacho estaba viajando cuando se produjo la agresión.
Los investigadores trataron de indagar entre las familias que viajaron a la costa durante la primera quincena. Hacia la tarde, una mujer, residente en Yerba Buena, llegó hasta la comisaría, luego de que se enteró que los policías estaban buscando información de la golpiza, según comentaron fuentes policiales.
La mujer les contó a los efectivos que recién llegaba con su familia de las vacaciones, y que su hijo le contó que, mientras paseaba por la Avenida del Mar de Pinamar aquella madrugada, fue testigo de la pelea. Allí habría identificado al menos a dos rugbiers tucumanos -menores de edad- que habrían participado de la golpiza, y dijo que reconoció a un tercero, que estaba un poco más alejado.
Anoche, la Policía tucumana contestaba el pedido a sus pares bonaerenses. Al no haber orden judicial, los investigadores no podían ir tras los sospechosos. Aún resta definir si la causa va a ser caratulada como lesiones graves, como quiere el fiscal de Pinamar Diego Benci, que sostiene que Biagioli sufrió heridas que pusieron en riesgo su vida, según informa el diario La Nación.
Los policías tucumanos comenzaron la investigación, pero el nombre aportado por la bonaerense parecía no haber intervenido en la golpiza en la costa. Cuando parecía que conseguir datos se transformaría en una misión imposible, encontraron un testigo de la paliza, que señaló a dos adolescentes que juegan al rugby, y que habrían intervenido en el hecho.
La golpiza se produjo el domingo a las 2, en una playa céntrica de Pinamar. Según dijeron testigos a la Policía del lugar, Biagioli, de 15 años, le dijo una mala palabra a un amigo suyo, lo que provocó un mal entendido con un grupo que lo golpeó salvajemente. Los amigos de la víctima, que quedó inconsciente luego de recibir patadas en la cabeza, comentaron que se trató de rugbistas tucumanos.
Las primeras versiones indicaban que se trataría de jóvenes de entre 18 a 22 años que estaban representando a un club de rugby de la provincia en el Seven Juvenil de Miramar. Esta información fue desmentida ayer por el titular de la Unión de Rugby de Tucumán, Francisco Veglia.
"Ningún equipo de la URT pidió autorización para viajar. Todo equipo, de cualquier categoría, debe realizar el pedido oficial para jugar cualquier torneo. Es decir que si intervinieron tucumanos en este hecho, viajaron de forma personal, y si juegan al rugby es circunstancial", expresó Veglia.
La búsqueda
Mientras Biagioli se recupera en un centro médico de Mar del Plata, la Policía de Yerba Buena recibió el lunes a la noche un pedido de colaboración de la Jefatura Departamental de Pinamar, firmada por el subcomisario Néstor Rubén Serafini, en la que les solicitaban, en primer lugar, que confirmaran una información que le aportó un joven a la familia de la víctima, en el sanatorio.
"Nos llegó el pedido de colaboración para determinar si en la provincia residía un joven, que jugaba al rugby en el club Los Tarcos", comentó el comisario Víctor Fernández, segundo jefe de la comisaría de Yerba Buena.
Los policías, al mando de Fernández y de Carlos Carrillo, chequearon la información y llegaron hasta la casa del muchacho ayer a la mañana. Allí los recibió el padre del joven, que les informó que su hijo estuvo en la costa, pero que había emprendido el retorno el sábado al mediodía a Tucumán desde Mar del Plata. Más tarde, el hombre, su hijo y un abogado llegaron a la comisaría donde presentaron el pasaje, que demostraría que el muchacho estaba viajando cuando se produjo la agresión.
Los investigadores trataron de indagar entre las familias que viajaron a la costa durante la primera quincena. Hacia la tarde, una mujer, residente en Yerba Buena, llegó hasta la comisaría, luego de que se enteró que los policías estaban buscando información de la golpiza, según comentaron fuentes policiales.
La mujer les contó a los efectivos que recién llegaba con su familia de las vacaciones, y que su hijo le contó que, mientras paseaba por la Avenida del Mar de Pinamar aquella madrugada, fue testigo de la pelea. Allí habría identificado al menos a dos rugbiers tucumanos -menores de edad- que habrían participado de la golpiza, y dijo que reconoció a un tercero, que estaba un poco más alejado.
Anoche, la Policía tucumana contestaba el pedido a sus pares bonaerenses. Al no haber orden judicial, los investigadores no podían ir tras los sospechosos. Aún resta definir si la causa va a ser caratulada como lesiones graves, como quiere el fiscal de Pinamar Diego Benci, que sostiene que Biagioli sufrió heridas que pusieron en riesgo su vida, según informa el diario La Nación.







