16 Enero 2012 Seguir en 
BUENOS AIRES.- La jueza María Inés Lona, una de las argentinas que sobrevivieron al naufragio del crucero Costa Concordia frente a las costas de Italia, en el mar Tirreno, afirmó hoy al llegar al país que el comandante de la nave los abandono. "Se fue primero, apenas se supo lo que ocurría. Nunca apareció ni dio un mensaje a los pasajeros", dijo.
Esta mañana, la magistrada de 72 años, que arribó al aeropuerto internacional de Ezeiza, tras la odisea que vivió en Italia, nadó un centenar de metros para salvar su vida, debido a que ya no quedaban botes para poder escapar del crucero. "Fue supervivencia, no un acto de valentía", afirmó la mujer, ante decenas de periodistas que aguardaban el arribo de los argentinos que estuvieron en la tragedia que ya se cobró seis vidas y cuyo saldo luctuoso aún podría ser peor.
Lona explicó que decidió arrojarse al agua cuando vio que no había forma de escapar: "me dijeron se hunde el barco, tirénse a el agua... y yo me tiré", afirmó. "Lo único que hicieron fue avisar que había que ir al tercer puente para abordar los botes, y pasó una hora y media y no dijeron más nada", aseguró la jueza, quien además advirtió en base al testimonio de otros pasajeros que el capitán estaba "muy enfiestado, con mujeres y tomando".
Con un tono calmo a pesar de la emergencia vivida, la jueza remarcó: "tuve suerte. Me tiré desde unos dos o tres metros hacia el agua y no me golpeé con ninguna piedra. Eran unos 50 ó 60 metros y pude llegar a la isla, a unos peñascos. Mi miedo era que el barco se hundiera y me chupara", contó. Luego, se reencontró con sus hijas: "me encontraron como a las dos horas. Me fueron buscando y me encontraron. Estaba toda mojada, pero no tenía hipotermia", dijo.
Sobre los momentos previos al naufragio, señaló: "Después de comer, a eso de las nueve de la noche, estábamos en el camarote y sentimos un golpe fuerte. Nos quedamos a oscuras. Nos decían que era un problema energético y que nos quedáramos en los camarotes. Después empezó la alarma y nos dijeron que había que ir hasta el cuarto puente y desde ahí a los botes". (NA-DyN)
Esta mañana, la magistrada de 72 años, que arribó al aeropuerto internacional de Ezeiza, tras la odisea que vivió en Italia, nadó un centenar de metros para salvar su vida, debido a que ya no quedaban botes para poder escapar del crucero. "Fue supervivencia, no un acto de valentía", afirmó la mujer, ante decenas de periodistas que aguardaban el arribo de los argentinos que estuvieron en la tragedia que ya se cobró seis vidas y cuyo saldo luctuoso aún podría ser peor.
Lona explicó que decidió arrojarse al agua cuando vio que no había forma de escapar: "me dijeron se hunde el barco, tirénse a el agua... y yo me tiré", afirmó. "Lo único que hicieron fue avisar que había que ir al tercer puente para abordar los botes, y pasó una hora y media y no dijeron más nada", aseguró la jueza, quien además advirtió en base al testimonio de otros pasajeros que el capitán estaba "muy enfiestado, con mujeres y tomando".
Con un tono calmo a pesar de la emergencia vivida, la jueza remarcó: "tuve suerte. Me tiré desde unos dos o tres metros hacia el agua y no me golpeé con ninguna piedra. Eran unos 50 ó 60 metros y pude llegar a la isla, a unos peñascos. Mi miedo era que el barco se hundiera y me chupara", contó. Luego, se reencontró con sus hijas: "me encontraron como a las dos horas. Me fueron buscando y me encontraron. Estaba toda mojada, pero no tenía hipotermia", dijo.
Sobre los momentos previos al naufragio, señaló: "Después de comer, a eso de las nueve de la noche, estábamos en el camarote y sentimos un golpe fuerte. Nos quedamos a oscuras. Nos decían que era un problema energético y que nos quedáramos en los camarotes. Después empezó la alarma y nos dijeron que había que ir hasta el cuarto puente y desde ahí a los botes". (NA-DyN)







