Entre 1999 y 2009, el entonces oficial del pelotón Charly, tercer grupo de la fuerza de élite estadounidense conocida como Navy Seals, se ganó la reputación de ser el francotirador más letal en toda la historia del grupo, informó el diario "La Nación".
Oficialmente se le adjudican 150 víctimas, una cifra que supera el récord anterior, de 109, alcanzado por un francotirador durante la Guerra de Vietnam. Pero Kyle afirma que el número es mayor. Sólo en su segunda batalla en Falluyah, a finales de 2004, dice haber dado muerte a 40 enemigos.
En "American Sniper", un libro publicado recientemente en EEUU por la editorial HarperCollins, Kyle relató con lujo de detalles el trabajo que desempeñó como combatiente en Irak. "Me gustó lo que hice. Todavía me gusta. Si las circunstancias fuesen diferentes -si mi familia no me necesitase- volvería en un abrir y cerrar de ojos", escribió.
"Puedo enfrentarme a Dios"
En un operativo de vigilancia desde un edificio, narró, vieron cómo una mujer les lanzó un objeto amarillo a varios infantes estadounidenses. Ante el grito de su jefe "¡es una granada! ¡dispara!", Kyle titubeó pero terminó por apretar el gatillo dos veces. "Era mi deber. No me arrepiento -escribe-. Mis balas salvaron a varios estadounidenses cuyas vidas valían claramente mucho más que la de aquella mujer de alma retorcida. Puedo enfrentarme a Dios con la conciencia tranquila", dijo.
Fue tal la eficacia de este francotirador, indicó el periódico Eltiempo.com, que los insurgentes iraquíes hasta ofrecieron una recompensa por su cabeza. Pero Kyle, que hoy vive en Texas, se justifica diciendo: "Creo que el mundo es un lugar mejor sin salvajes que atenten contra la vida de estadounidenses".
Sangre fría
Este estadounidense de Texas, que aprendió a usar un arma de pequeño, se convirtió en un virtuoso cumpliendo una de las funciones más controvertidas en los conflictos armados.
En la Segunda Guerra Mundial, los francotiradores de élite eran considerados asesinos en serie. En las guerras contemporáneas, donde se valora la precisión, estos especialistas ganaron un estátus especial.
Kyle se enorgullece de haber matado a un hombre a una distancia de 2.100 metros, en Ciudad Sadr, un distrito en los suburbios de Bagdad, en 2008.

Los asesinatos a tiros cometidos por sociópatas o psicópatas -como el caso del noruego que mató a 69 jóvenes en la isla de Utoeya- refuerzan la imagen fría de estos profesionales. Por su parte, explica el odio por "el enemigo" que se fue acrecentando durante sus viajes a Irak. "Odio profundamente el mal que había dentro de esa mujer", dice Kyle en referencia a su primera víctima de sexo femenino. "La odio hasta el día de hoy". (Lanacion.com - Eltiempo.com)







