EN CASA. Iuvalé jugó un año en Salta, seis en Gimnasia y ahora lleva casi uno en Atlético. Su brújula no tiene sur. LA GACETA / FOTO DE NICOLÁS IRIARTE
Silvio Iuvalé nació en el centro de la República, pero la capital de su hogar es, sin dudas, el norte. ¿Por qué? Seis años viviendo en Jujuy y casi uno en Tucumán dividen geográficamente su existencia: el fragor de la gran ciudad y la tranquilidad inigualable del interior del país. La pretemporada de Atlético en Salta no hace más que seguir satisfaciéndolo. "Estuve mucho tiempo acá, me han tratado muy bien y es una región muy cálida para vivir, muy agradable. Familiarmente estamos muy agradecidos a la gente de todo el norte", explica el volante central cuyos dos hijos nacieron en la Tacita de Plata. "Cuando encontrás tranquilidad en donde vivís ocurren estas cosas, te dan ganas de quedarte", agregó.
Iuvalé llegó al "lobo" jujeño en 2006 y se enamoró de sus costumbres, comidas y tradiciones, mientras la gente valoraba su trabajo en la cancha. "En Jujuy tienen comidas muy ricas. Aprendí a comer picantes como la llajua para acompañar a los platos y asados", confiesa sobre lo que es una salsa picante hecha a base de locoto, un ají típicamente boliviano. Pero la experiencia en el "lobo" no fue su debut norteño. A eso hay que agregarle una temporada en Juventud Antoniana, en la Linda, donde empezó hacerle sentir a su paladar el sabor de la empanada.
"Sé que hay una pequeña guerra entre las provincias de acá, por cuál es la mejor, pero todas son ricas. Por supuesto que tienen sus diferencias pero las como igual", aclaró, sin ponerse de ningún bando gastronómico.
No sólo de comida se alimenta el hombre: el baile típico también es algo que Iuvalé llegó a disfrutar y asimilar. "El carnaval de Jujuy es muy lindo. Muy diferente a lo que estamos acostumbrados con el de Río de Janeiro o Gualeguaychú. Participé de una tarqueada con mi señora y mis hijos en uno, y me encantó", revela Silvio. La tarqueada es una fiesta que nace de la "tarka" una especie de flauta que tocan los que participan de ella, típica de Perú, Bolivia y el norte criollo, hogar de Iuvalé.
Esta semana que empieza será especial. Se viene el clásico. "Todos queremos jugar. La prioridad es el torneo y la preparación también, pero el hincha quiere ganarlo y nosotros también. Vamos por él", tiró.
Iuvalé llegó al "lobo" jujeño en 2006 y se enamoró de sus costumbres, comidas y tradiciones, mientras la gente valoraba su trabajo en la cancha. "En Jujuy tienen comidas muy ricas. Aprendí a comer picantes como la llajua para acompañar a los platos y asados", confiesa sobre lo que es una salsa picante hecha a base de locoto, un ají típicamente boliviano. Pero la experiencia en el "lobo" no fue su debut norteño. A eso hay que agregarle una temporada en Juventud Antoniana, en la Linda, donde empezó hacerle sentir a su paladar el sabor de la empanada.
"Sé que hay una pequeña guerra entre las provincias de acá, por cuál es la mejor, pero todas son ricas. Por supuesto que tienen sus diferencias pero las como igual", aclaró, sin ponerse de ningún bando gastronómico.
No sólo de comida se alimenta el hombre: el baile típico también es algo que Iuvalé llegó a disfrutar y asimilar. "El carnaval de Jujuy es muy lindo. Muy diferente a lo que estamos acostumbrados con el de Río de Janeiro o Gualeguaychú. Participé de una tarqueada con mi señora y mis hijos en uno, y me encantó", revela Silvio. La tarqueada es una fiesta que nace de la "tarka" una especie de flauta que tocan los que participan de ella, típica de Perú, Bolivia y el norte criollo, hogar de Iuvalé.
Esta semana que empieza será especial. Se viene el clásico. "Todos queremos jugar. La prioridad es el torneo y la preparación también, pero el hincha quiere ganarlo y nosotros también. Vamos por él", tiró.








