"Hay una gran predisposición a gastar"

23 Diciembre 2011
Crisis. Qué palabra fea: no es del todo corta, pero tampoco es larga. Cuando se la pronuncia, el choque de la C y la R causa una especie un chirrido molesto; en los oídos suena áspera como una lija, y en el espíritu despierta la pena. Desde hace algunos meses, los diarios, la televisión, la radio y los medios on line la vienen pronunciando como hace tiempo que no lo hacían: crisis económica, crisis global, crisis financiera... Sin embargo, parece que estamos inmunizados a sus efectos depresivos. Por eso compramos, compramos y compramos.

"Si interpretamos las atmósferas, notamos que, al igual que en 2010, hay una gran predisposición a gastar. Todavía no percibimos como cercana la situación internacional complicada. Pensamos que es algo que nos puede golpear a largo plazo y decidimos priorizar el corto plazo", explica Eduardo Robinson, economista de la Fundación del Tucumán.

El especialista afirma que, incluso, hay quienes sostienen que se trata de un problema lejano, que jamás repercutirá en el país. "A eso hay que sumarle que el incremento de los precios incentiva al gasto en forma inmediata. Nadie se plantea ahorrar en el corto o en el mediano plazo. Por eso, es muy elevada la propensión al consumo", indicó. Robinson agregó que un gran porcentaje de los usuarios de tarjetas de crédito está sobreendeudados y que por eso muchos comercios incentivan las compras con efectivo.

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