29 Julio 2003 Seguir en 
La mañana de ayer puso en marcha la maquinaria proselitista tanto del Partido Justicialista como de Fuerza Republicana. Prácticamente a la misma hora, peronistas y republicanos hicieron lo lógico. No hubo sorpresas de ningún tipo. Unos se sentaron en el Hipódromo para darle su apoyo a Julio Miranda y los otros se juntaron en el patio de Laprida 853 para respaldar a Antonio Domingo Bussi. Nada nuevo bajo el sol.
Obviamente, en ambos casos las resoluciones fueron por unanimidad, porque no hay margen -ni en uno ni en el otro partido- para desobedecer las órdenes de sus líderes. El "sijulismo" no dudó un instante en proponer al gobernador como candidato a senador para los comicios del 26 de octubre y a presidente del partido.
Bussi, por su parte, también se dio el lujo de sentirse como si estuviera sentado en la sede de su partido, y no detenido en la Capital Federal. Primero fue el concejal electo Miguel Brito quien sostuvo el celular para que el líder republicano escuchara los elogios y la defensa de su persona. Después el teléfono móvil descansó al lado de un parlante y las roncas voces de los discursos sonaron como dulces melodías en los oídos del general encerrado en la Capital Federal.
En Fuerza Republicana no todo se circunscribió al pasado militar de Bussi; también se trató el presente político de su hijo, quien con vivas y aplausos fue postulado como candidato a senador por FR. Se reeditará el duelo Miranda-Bussi (h), en cuyo primer round, el 6 de junio de 1999, triunfó el peronista. Fue aquella noche en la que el hoy diputado nacional se fue a dormir ganador y se despertó derrotado.
Con los ojos cruzados
Mientras Fuerza Republicana transita su camino poniendo un ojo en la campaña y el otro en los tribunales federales, el peronismo acomoda el tren proselitista con el único objetivo de que Miranda se siente en una de las bancas de la Nación. Por eso, en la interna -que no será abierta y donde sólo votarán los justicialistas- habrá muchas listas, pero todas llevarán a Miranda como postulante a senador.
Guiños y amistades
La interna es una gran solución para Miranda, que añora el guiño de Néstor Kirchner. Una vez que se constituya en ganador el presidente de la Nación no tendrá más remedio que avalarlo. Eso es hacia afuera de Tucumán. Y hacia adentro, Miranda no quiere bendecir públicamente a ningún amigo; por lo tanto aprovechará las internas para decir -igual que Kirchner- "fue la voluntad de los afiliados".
La pelea más fuerte a la hora de definir a los candidatos se produce por el cupo femenino. El ring al que se subieron Malvina Seguí y Stella Maris Córdoba está en Buenos Aires. Ambas aseguran que en sus esquinas está el kirchnerismo apoyándolas. La senadora ya tiene puestos los guantes y algunos simpatizantes de la diputada cuentan que esta semana ella definirá si subirá al ring.
En la era menemista se puso de moda la estrategia de las encuestas. A través de ellas se suben y se bajan candidatos. Ayer, varios mirandistas bisbisearon al oído de su líder que hicieran un sondeo, no sólo para medir a ambas contendientes sino también para analizar otros nombres. Así se podría oxigenar las listas, que si no terminarán llevando nombres archiconocidos y gastados. Miranda se quedó estudiando la idea. La propuesta lo entusiasma, porque el 26 de octubre el peronismo no sólo se enfrentará con los republicanos sino también con Recrear, que quiere hacer entrar en los circuitos de la política a Mercedes Paz. La ex tenista se había comprometido a tomar una decisión este fin de semana. Por ese motivo se reunirá en las próximas 48 horas con el senador Pablo Walter.
Obviamente, en ambos casos las resoluciones fueron por unanimidad, porque no hay margen -ni en uno ni en el otro partido- para desobedecer las órdenes de sus líderes. El "sijulismo" no dudó un instante en proponer al gobernador como candidato a senador para los comicios del 26 de octubre y a presidente del partido.
Bussi, por su parte, también se dio el lujo de sentirse como si estuviera sentado en la sede de su partido, y no detenido en la Capital Federal. Primero fue el concejal electo Miguel Brito quien sostuvo el celular para que el líder republicano escuchara los elogios y la defensa de su persona. Después el teléfono móvil descansó al lado de un parlante y las roncas voces de los discursos sonaron como dulces melodías en los oídos del general encerrado en la Capital Federal.
En Fuerza Republicana no todo se circunscribió al pasado militar de Bussi; también se trató el presente político de su hijo, quien con vivas y aplausos fue postulado como candidato a senador por FR. Se reeditará el duelo Miranda-Bussi (h), en cuyo primer round, el 6 de junio de 1999, triunfó el peronista. Fue aquella noche en la que el hoy diputado nacional se fue a dormir ganador y se despertó derrotado.
Con los ojos cruzados
Mientras Fuerza Republicana transita su camino poniendo un ojo en la campaña y el otro en los tribunales federales, el peronismo acomoda el tren proselitista con el único objetivo de que Miranda se siente en una de las bancas de la Nación. Por eso, en la interna -que no será abierta y donde sólo votarán los justicialistas- habrá muchas listas, pero todas llevarán a Miranda como postulante a senador.
Guiños y amistades
La interna es una gran solución para Miranda, que añora el guiño de Néstor Kirchner. Una vez que se constituya en ganador el presidente de la Nación no tendrá más remedio que avalarlo. Eso es hacia afuera de Tucumán. Y hacia adentro, Miranda no quiere bendecir públicamente a ningún amigo; por lo tanto aprovechará las internas para decir -igual que Kirchner- "fue la voluntad de los afiliados".
La pelea más fuerte a la hora de definir a los candidatos se produce por el cupo femenino. El ring al que se subieron Malvina Seguí y Stella Maris Córdoba está en Buenos Aires. Ambas aseguran que en sus esquinas está el kirchnerismo apoyándolas. La senadora ya tiene puestos los guantes y algunos simpatizantes de la diputada cuentan que esta semana ella definirá si subirá al ring.
En la era menemista se puso de moda la estrategia de las encuestas. A través de ellas se suben y se bajan candidatos. Ayer, varios mirandistas bisbisearon al oído de su líder que hicieran un sondeo, no sólo para medir a ambas contendientes sino también para analizar otros nombres. Así se podría oxigenar las listas, que si no terminarán llevando nombres archiconocidos y gastados. Miranda se quedó estudiando la idea. La propuesta lo entusiasma, porque el 26 de octubre el peronismo no sólo se enfrentará con los republicanos sino también con Recrear, que quiere hacer entrar en los circuitos de la política a Mercedes Paz. La ex tenista se había comprometido a tomar una decisión este fin de semana. Por ese motivo se reunirá en las próximas 48 horas con el senador Pablo Walter.






