El aporte está en la puesta en escena

El Teatro Alberdi estrenó el fin de semana la pieza "A puerta cerrada", escrita por Sartre en 1944.

29 Julio 2003
El infierno son los demás. La frase que repite uno de los protagonistas de la obra "A puerta cerrada" es paradigmática del pensamiento sartreano. Una infanticida, una lesbiana y un desertor (un "cobarde") están en el infierno y cada uno de ellos intenta el reconocimiento del otro: están condenados a vivir entre ellos, a ser mirados por el otro, lo que es lo mismo que decir a ser juzgado. El Teatro Alberdi estrenó el fin de semana esta pieza escrita por Sartre en 1944, dirigida por Pablo Parolo y con las actuaciones de Andrés D?Andrea, Paula Cutín, Cynthia Avellaneda y César Romero.
El aporte más visible es la misma puesta de "A puerta cerrada". El director ubicó al espectador en el mismo espacio del escenario, permitiendo un acercamiento real del público con la acción, que se desarrolla entre tres canapés, un cortapapel y una escultura de bronce, y una puerta cerrada. Además, los recuerdos de los personajes tienen su propia representación en los palcos.
Quizá lo que más deba ajustar el director sea la labor de los actores. Por un lado, es un acierto la composición que hacen de los condenados; pero por el otro, no la mantienen durante la hora y cuarto que dura la obra, y se observa una gradual (y riesgosa) pérdida de convicción.

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