La agitación política aún no encuentra sosiego en la provincia. El tiempo que mediará hasta la entrega del poder a José Alperovich, el 29 de octubre, está condimentado por tensiones electorales. Y la jura de aquel acontecerá tres días después de los comicios para elegir a los congresistas nacionales.
La decisión de despegar la renovación legislativa de la de las autoridades provinciales obedeció a necesidades estratégicas del mirandismo.
El decurso de los hechos le dio la razón al oficialismo. Ganó la elección del 29 de junio con Alperovich, pero la historia no acabó en ese momento. Se forjó un cuadro de situación que mostró a un peronismo omnipotente y a Fuerza Republicana desdibujada en el tercer término. Como una cuña entre ambos se situó Unión por Tucumán. No alcanzó eso, sin embargo, para privar al ex gobernador Antonio Bussi de la intendencia de San Miguel de Tucumán.
Cuando aún no pasaron 30 días del acto electoral, algunos hechos alteraron la relación de fuerzas. Los cimbronazos sacudieron a la oposición. Unión por Tucumán entró en coma al día siguiente de los comicios, pero el blanqueo de la situación se estiró un poco más.
El replanteo de actitudes políticas se justifica por la diferentes perspectivas que encuadran a los turnos electorales de junio y de octubre.
La confluencia que se estructuró para junio en derredor de Esteban Jerez en busca del poder en el ámbito provincial tuvo por pegamento al combate contra la corrupción administrativa.
Por el poder nacional
El 26 de octubre, en cambio, competirán proyectos políticos de alcance federal. Las referencias nacionales alcanzan una significación desequilibrante. Tallan Néstor Kirchner y Ricardo López Murphy en forma preponderante.
Jerez se afilió a Recrear -la corriente del ex radical López Murphy- y dejó de ser el líder suprapartidario. Pasó a formar parte de una de las piezas del engranaje político.
Algunos de sus ex socios políticos le reprochan el modo unilateral en que cortó vínculos. Y se quejan mucho más del reparto anticipado de las primeras candidaturas para octubre que se propone desde Recrear -Pablo Walter senador, Jerez diputado-.
El ofrecimiento primario lo recibió el radical José Ricardo Ascárate. Desde la UCR -con el consenso de otros núcleos partidarios- salió la contraoferta de un frente cívico y social que incluye una variante sustancial: sólo se acepta la postulación de Jerez para senador o diputado.
Y la primera plaza de la categoría que no ocupe el ex fiscal Anticorrupción se reserva para la UCR. De todas formas, esa posición, que impulsan radicales como José Ricardo Ascárate y Roberto Palina, aún está sujeta a la ratificación final de la convención partidaria.El radicalismo está, en efecto, sacudido por intensas controversias internas. Se contraponen precandidaturas diversas con proposiciones políticas diferenciadas. Carlos Courel buscará postularse para un nuevo período porque está convencido de que hizo una buena gestión.
Descarta un acuerdo con Recrear y admite que habló con Alperovich - por asuntos institucionales, dijo-. Courel competirá con Ascárate y con Roberto Palina, entre otros dirigentes.
En lo formal, la convención del domingo próximo y luego la elección interna del 24 de agosto determinarán los rumbos oficiales de la UCR. No obstante, existe una ley no escrita que indica que los descontentos actúan después para sabotear la disposición orgánica. Abundan los ejemplos en ese sentido.
Del Viejo Mundo
La segunda sorpresa llegó de la mano del juez hispano Baltasar Garzón, por cuyo requerimiento fue detenido Antonio Domingo Bussi. Desde España se le reclama por presuntas desapariciones de ciudadanos de ese origen. Fuerza Republicana necesita de la presencia del ex gobernador para emprender la batalla por las bancas legislativas de octubre. La conquista de la intendencia de San Miguel de Tucumán era la palanca de poder que ansiaba conquistar para darle consistencia al proyecto político.
El oficialismo hizo todo lo posible para no entorpecer al bussismo. Fernando Juri no se cansó de repetir que el adversario a vencer era Ricardo Bussi. La coalición jerecista debía desaparecer del tablero. Dentro de las filas del peronismo, había voces que refunfuñaban con la política del distrito. Ellas entendían que iba a contrapelo de la prédica de Kirchner.
La palabra presidencial tampoco hizo mella en los planes del mirandismo. Kirchner dijo el 9 de julio que no le agradaba la llegada del ex gobernador a la intendencia. El PJ ignoró eso. Y el Presidente destrabó el escollo que había para la tramitación de las extradiciones. La suerte de Bussi está en manos del juez Canicoba Corral.
Ante semejante viraje, el mirandismo juega desde una posición estrictamente legalista.
Esperar hasta el 29 de octubre es la consigna oficial, pero también se desliza la idea de una nueva elección para elegir intendente. La postura legalista busca no irritar al bussismo. La Casa de Gobierno lo prefiere como principal expresión opositora. Ricardo Bussi sueña con ser senador desde diciembre de 2003. El viernes, este volvió para aglutinar a los cuadros partidarios y a disipar las inquietudes. La consigna de Kirchner izquierdista trasunta el propósito de crear un eje de polarización ideológico-electoral.
La oposición a Kirchner también es encarnada por Recrear, por lo que se superpondrían los discursos. Los adictos a López Murphy replican que el bussismo está pegado a las políticas del mirandismo, y que el jefe de FR se equivocó al apostar por Carlos Menem.
Para después de octubre
Un claro mensaje para la nueva administración salió de la convergencia de las alas políticas y sindicales del mirandismo, que se plasmó en el club Caja Popular. "Con Alperovich no tenemos la misma confianza que había con Miranda", explicó crudamente uno de los actores de la demostración de fuerzas. Existen, en realidad, profundas reservas respecto de los manejos futuros del senador, de quien dicen que desarrolla un discurso en privado y otro en público acerca de los trabajadores estatales. El gobernador electo debería tener en cuenta al sindicalismo porque de lo contrario su gestión será complicada, razonan.
Los avales a Miranda -en calidad de senador- y a Carlos Cisneros para que dispute la primera candidatura a diputado sintetizan las definiciones propiamente políticas. Cisneros no piensa resignar sus expectativas de poder, en un proceso electoral que será corto. Quienes siguen de cerca los hechos entrevén una lista única.






