27 Julio 2003 Seguir en 
MONROVIA.- Los enfrentamientos con armas pesadas entre las fuerzas leales al gobierno y la guerrilla que acosa a la capital de Liberia han dejado a la población civil entre dos fuegos. Según el presidente de este país africano, Charles Taylor, más de 1.000 personas han muerto sólo en Monrovia durante la última semana, cuando los guerrilleros que buscan su derrocamiento iniciaron una recia ofensiva con oleadas de granadas de mortero. Ayer, durante un oficio religioso para conmemorar el aniversario de la fundación de Liberia, hecho ocurrido en 1847, Taylor reiteró que está listo para dimitir, pero tampoco esta vez ofreció fecha.
Siete personas murieron ayer y varias decenas resultaron heridas por proyectiles de morteros que impactaron en una iglesia protestante abarrotada de desplazados. Tiroteos con armas pesadas y verdaderos duelos de morteros continuaron en distintas partes de la ciudad. Los rebeldes del grupo Liberianos Unidos para la Reconciliación y la Democracia (LURD) mantienen desde hace ocho días el acoso, mientras Nigeria y otros países africanos preparan una fuerza multinacional de paz.
Se teme una catástrofe
La población civil de Monrovia es la más afectada por los enfrentamientos. El suministro de electricidad y de agua potable ha quedado interrumpido en casi toda la ciudad, lo que aumenta la posibilidad de un brote de cólera que puede extenderse rápidamente, debido al colapso de los servicios sanitarios. Las agencias internacionales de asistencia han advertido sobre una inminente catástrofe humanitaria, ya que los combates impiden que los cooperantes puedan llevar auxilio a los miles de liberianos hacinados en iglesias, escuelas y otros refugios.
El ataque contra el templo se produjo a pesar de una tregua declarada el viernes por el LURD (la segunda en menos de una semana), poco después de que el presidente de EE.UU., George W. Bush, ordenó el desplazamiento de una fuerza naval en las costas liberianas para apoyar a las tropas multinacionales que llegarán en los próximos días.
Triste recordación
Estados Unidos fundó la república de Liberia como patria para sus esclavos negros liberados a mediados del siglo XIX. Joseph Jenkins Roberts, nacido en Virginia, fue su primer presidente. El país fue gobernado por los descendientes de los esclavos estadounidenses durante casi un siglo y medio, hasta que Samuel Doe, de la etnia krahn, tomó el poder tras un golpe en 1980.
En 1989, Taylor, descendiente de la clase dominante de esclavos liberados, encabezó una rebelión que terminó con la ejecución de Doe. La guerra entre facciones continuó durante años hasta que se alcanzó un precario acuerdo en 1996. Taylor asumió el poder en una elección especial en 1997, pero hace tres años que los rebeldes tratar de derrocarlo por la fuerza. (Reuter/Especial)
Siete personas murieron ayer y varias decenas resultaron heridas por proyectiles de morteros que impactaron en una iglesia protestante abarrotada de desplazados. Tiroteos con armas pesadas y verdaderos duelos de morteros continuaron en distintas partes de la ciudad. Los rebeldes del grupo Liberianos Unidos para la Reconciliación y la Democracia (LURD) mantienen desde hace ocho días el acoso, mientras Nigeria y otros países africanos preparan una fuerza multinacional de paz.
Se teme una catástrofe
La población civil de Monrovia es la más afectada por los enfrentamientos. El suministro de electricidad y de agua potable ha quedado interrumpido en casi toda la ciudad, lo que aumenta la posibilidad de un brote de cólera que puede extenderse rápidamente, debido al colapso de los servicios sanitarios. Las agencias internacionales de asistencia han advertido sobre una inminente catástrofe humanitaria, ya que los combates impiden que los cooperantes puedan llevar auxilio a los miles de liberianos hacinados en iglesias, escuelas y otros refugios.
El ataque contra el templo se produjo a pesar de una tregua declarada el viernes por el LURD (la segunda en menos de una semana), poco después de que el presidente de EE.UU., George W. Bush, ordenó el desplazamiento de una fuerza naval en las costas liberianas para apoyar a las tropas multinacionales que llegarán en los próximos días.
Triste recordación
Estados Unidos fundó la república de Liberia como patria para sus esclavos negros liberados a mediados del siglo XIX. Joseph Jenkins Roberts, nacido en Virginia, fue su primer presidente. El país fue gobernado por los descendientes de los esclavos estadounidenses durante casi un siglo y medio, hasta que Samuel Doe, de la etnia krahn, tomó el poder tras un golpe en 1980.
En 1989, Taylor, descendiente de la clase dominante de esclavos liberados, encabezó una rebelión que terminó con la ejecución de Doe. La guerra entre facciones continuó durante años hasta que se alcanzó un precario acuerdo en 1996. Taylor asumió el poder en una elección especial en 1997, pero hace tres años que los rebeldes tratar de derrocarlo por la fuerza. (Reuter/Especial)







