Ese error que cometió ni bien arrancó el encuentro le costó caro. Pero ya está, no vale la pena lamentarse. San Martín empató 1 a 1 en Salta con Central Norte y sigue sumando. No sólo rescató un punto importante en un campo complicado, sino que extendió a 10 los encuentros que lleva sin perder, todo un logro en este certamen tan complicado. Y eso que terminó pidiendo la hora. Afortunadamente, el arquero Lucas Hoyos sigue siendo el mejor custodio de esta buena racha.
Los "santos" comenzaron mejor. Pero una pelota mal entregada le permitió a los dueños de casa generar un gran contragolpe que Matías Ceballos transformó en gol cuando apenas si se habían jugado cuatro minutos. Los de La Ciudadela no sintieron el golpe. Salieron desesperados a buscar el empate. Pero esa ansiedad les jugó en contra. Cada ataque que se generaban por la buena distribución de Héctor López y las gambetas de Gustavo Ibáñez, el local replicaba aprovechando los espacios que le dejaba la visita. Pero el afán ofensivo del "albirrojo" tuvo su premio: el "Súper Ratón", se tuvo fe en un tiro libre y, con un exquisito disparo, empató el cotejo a los 16?. De ahí en más, ambos equipos desaprovecharon las situaciones que generaron por errores del rival.
En el complemento, la historia tuvo un giro excepcional. Los salteños se adueñaron del campo de juego y de las acciones. Fue un monólogo del local. Aprovechando que los dirigidos por Pedro Monzón se refugiaron en su campo, lo atacaron por todos los sectores, por arriba, por abajo y siempre chocaron con esa inmensa pared que formaron las manos del arquero Hoyos.
Lo del "santo" en esta etapa fue muy pobre. A su favor tuvo un penal que le cometió Matías Villavicencio a Patricio Rodríguez y que el árbitro no sancionó y un furibundo contragolpe generado por Gustavo Ibáñez que Antonio Ibáñez no pudo definir. Por suerte, Hoyos se lució y sus manos son de oro.
Los "santos" comenzaron mejor. Pero una pelota mal entregada le permitió a los dueños de casa generar un gran contragolpe que Matías Ceballos transformó en gol cuando apenas si se habían jugado cuatro minutos. Los de La Ciudadela no sintieron el golpe. Salieron desesperados a buscar el empate. Pero esa ansiedad les jugó en contra. Cada ataque que se generaban por la buena distribución de Héctor López y las gambetas de Gustavo Ibáñez, el local replicaba aprovechando los espacios que le dejaba la visita. Pero el afán ofensivo del "albirrojo" tuvo su premio: el "Súper Ratón", se tuvo fe en un tiro libre y, con un exquisito disparo, empató el cotejo a los 16?. De ahí en más, ambos equipos desaprovecharon las situaciones que generaron por errores del rival.
En el complemento, la historia tuvo un giro excepcional. Los salteños se adueñaron del campo de juego y de las acciones. Fue un monólogo del local. Aprovechando que los dirigidos por Pedro Monzón se refugiaron en su campo, lo atacaron por todos los sectores, por arriba, por abajo y siempre chocaron con esa inmensa pared que formaron las manos del arquero Hoyos.
Lo del "santo" en esta etapa fue muy pobre. A su favor tuvo un penal que le cometió Matías Villavicencio a Patricio Rodríguez y que el árbitro no sancionó y un furibundo contragolpe generado por Gustavo Ibáñez que Antonio Ibáñez no pudo definir. Por suerte, Hoyos se lució y sus manos son de oro.
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