27 Julio 2003 Seguir en 
Cinco años de recesión económica, default, devaluación, pesificación, colapso del sistema financiero, desaparición del crédito financiero y comercial. El escenario no podía ser peor.
Pero en Tucumán lo era: los bonos se desvalorizaron entre un 10% y un 20%, con lo cual se encarecieron los productos que consumen los tucumanos y los insumos y stocks de las empresas.
A pesar de ese panorama fueron muchas las empresas de la Provincia que pelearon para no bajar las persianas y, ya que no podían crecer, al menos mantenerse en la palestra.
Las fórmulas aplicadas fueron más o menos las mismas en los diferentes sectores: achicamiento de gastos, establecer prioridades para los pagos, sacrificar los ahorros y reducir la planta de personal. Diferentes empresarios tucumanos comentaron a LA GACETA cómo hicieron para sobrevivir.
El presidente de la Federación Económica de Tucumán, Eduardo El Eter, consideró que es difícil trasmitir el esfuerzo que hicieron los empresarios. "Hemos sobrevivido sobre la base del endeudamiento bancario, con el sistema previsional, con los proveedores, con el Estado. Se achicó el stock y en muchos casos, los empresarios tuvieron que vender parte del patrimonio que habían heredado de padres o abuelos. Creo que nos guiaba un sol: las cosas van a cambiar y todavía seguimos creyendo en que es posible un rumbo económico que atienda más a los que producen la riqueza en el país", señaló el dirigente.
Silvia Rojkés, de la Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios, comentó que la mayoría de las PyME achicó gastos en dos sentidos: en la esfera empresaria y en el ámbito personal del empresario. "Tratamos de seguir dando buena atención al cliente aunque con menos empleados; de mantener los locales iluminados pero gastando menos luz; se compraba menos cantidad a los proveedores, se priorizaron los pagos: primero los salarios, después la luz y al último los impuestos.
Lo bueno es que se produjo una fuerte corriente de solidaridad entre empresarios y familiares, por ejemplo, en el canje de bonos, lo que permitió que muchos de nosotros no termináramos prisioneros de las ?cuevas? y de la especulación", señaló la dirigente empresaria.
"Algunos recursos que se tenían para garantizar la solvencia de la empresa tuvieron que venderse o ponerse como garantía para obtener préstamos. Hubo empresas que habiendo siendo muy cumplidoras de sus obligaciones impositivas, se atrasaron en ese rubro o en el pago de los alquileres, se gastaron hasta las últimas reservas, hubo que reducir personal. En fin, fue un proceso tan traumático que esta reactivación que comienza a darse no alcanza para crecer sino apenas para tratar de recuperar el nivel que teníamos antes de la debacle económica del país", sostuvo el ejecutivo Manuel Calviño.
El gerente de Relaciones Institucionales de un supermercado que pertenece al Grupo Casino, Rafael Conejero, señaló que en su caso fue vital el apoyo de la casa central que hizo una inversión de 30 millones de dólares en plena crisis. "Sobrevivimos sin descuidar a nuestros clientes pero a costa de no crecer como empresas. Veníamos abriendo una boca por año pero no se pudo abrir más locales", explicó. "Nos esforzamos por seguir brindando buenos precios y servicios a los clientes y se hicieron ahorros internos", agregó.
El presidente de la filial local de la Cámara Argentina de la Construcción, Juan Carlos Falivene, señaló que en su rubro la falta de crédito sólo afecto a las empresas que no estaban saneadas. "La mayoría de las firmas del sector venía trabajando hace tiempo con fondos propios. Al desaparecer prácticamente la obra pública, nos volcamos al sector privado. Es llamativo que en muchos casos nos paguen con dólares, creo que los que guardaban la plata en el colchón están invirtieron ahora en construir", conjeturó.
Cuatro areas claves para el éxito
Las empresas, principalmente las pequeñas y medianas, están enfrentando grandes dificultades debido a las elevadas tasas de interés, a la reducción del nivel de actividad de la economía y al aumento de la competencia en el mercado.
Las recomendaciones para afrontar con éxito esta crisis se dividen en cuatro áreas principales:
Dar prioridad a la gestión financiera.
Aumentar la productividad con reducción de costos.
Perfeccionar la política de ventas y marketing.
Invertir en calidad y tecnología.
Lo importante es que el empresario no se deje vencer por la presión y tome decisiones apresuradas o basadas en información insuficiente. El momento podrá ser un fuerte estímulo para modificar prácticas inadecuadas e incluir nuevos procedimientos que hagan a la empresa más eficiente y competitiva.
Pero en Tucumán lo era: los bonos se desvalorizaron entre un 10% y un 20%, con lo cual se encarecieron los productos que consumen los tucumanos y los insumos y stocks de las empresas.
A pesar de ese panorama fueron muchas las empresas de la Provincia que pelearon para no bajar las persianas y, ya que no podían crecer, al menos mantenerse en la palestra.
Las fórmulas aplicadas fueron más o menos las mismas en los diferentes sectores: achicamiento de gastos, establecer prioridades para los pagos, sacrificar los ahorros y reducir la planta de personal. Diferentes empresarios tucumanos comentaron a LA GACETA cómo hicieron para sobrevivir.
El presidente de la Federación Económica de Tucumán, Eduardo El Eter, consideró que es difícil trasmitir el esfuerzo que hicieron los empresarios. "Hemos sobrevivido sobre la base del endeudamiento bancario, con el sistema previsional, con los proveedores, con el Estado. Se achicó el stock y en muchos casos, los empresarios tuvieron que vender parte del patrimonio que habían heredado de padres o abuelos. Creo que nos guiaba un sol: las cosas van a cambiar y todavía seguimos creyendo en que es posible un rumbo económico que atienda más a los que producen la riqueza en el país", señaló el dirigente.
Silvia Rojkés, de la Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios, comentó que la mayoría de las PyME achicó gastos en dos sentidos: en la esfera empresaria y en el ámbito personal del empresario. "Tratamos de seguir dando buena atención al cliente aunque con menos empleados; de mantener los locales iluminados pero gastando menos luz; se compraba menos cantidad a los proveedores, se priorizaron los pagos: primero los salarios, después la luz y al último los impuestos.
Lo bueno es que se produjo una fuerte corriente de solidaridad entre empresarios y familiares, por ejemplo, en el canje de bonos, lo que permitió que muchos de nosotros no termináramos prisioneros de las ?cuevas? y de la especulación", señaló la dirigente empresaria.
"Algunos recursos que se tenían para garantizar la solvencia de la empresa tuvieron que venderse o ponerse como garantía para obtener préstamos. Hubo empresas que habiendo siendo muy cumplidoras de sus obligaciones impositivas, se atrasaron en ese rubro o en el pago de los alquileres, se gastaron hasta las últimas reservas, hubo que reducir personal. En fin, fue un proceso tan traumático que esta reactivación que comienza a darse no alcanza para crecer sino apenas para tratar de recuperar el nivel que teníamos antes de la debacle económica del país", sostuvo el ejecutivo Manuel Calviño.
El gerente de Relaciones Institucionales de un supermercado que pertenece al Grupo Casino, Rafael Conejero, señaló que en su caso fue vital el apoyo de la casa central que hizo una inversión de 30 millones de dólares en plena crisis. "Sobrevivimos sin descuidar a nuestros clientes pero a costa de no crecer como empresas. Veníamos abriendo una boca por año pero no se pudo abrir más locales", explicó. "Nos esforzamos por seguir brindando buenos precios y servicios a los clientes y se hicieron ahorros internos", agregó.
El presidente de la filial local de la Cámara Argentina de la Construcción, Juan Carlos Falivene, señaló que en su rubro la falta de crédito sólo afecto a las empresas que no estaban saneadas. "La mayoría de las firmas del sector venía trabajando hace tiempo con fondos propios. Al desaparecer prácticamente la obra pública, nos volcamos al sector privado. Es llamativo que en muchos casos nos paguen con dólares, creo que los que guardaban la plata en el colchón están invirtieron ahora en construir", conjeturó.
Las empresas, principalmente las pequeñas y medianas, están enfrentando grandes dificultades debido a las elevadas tasas de interés, a la reducción del nivel de actividad de la economía y al aumento de la competencia en el mercado.
Las recomendaciones para afrontar con éxito esta crisis se dividen en cuatro áreas principales:
Dar prioridad a la gestión financiera.
Aumentar la productividad con reducción de costos.
Perfeccionar la política de ventas y marketing.
Invertir en calidad y tecnología.
Lo importante es que el empresario no se deje vencer por la presión y tome decisiones apresuradas o basadas en información insuficiente. El momento podrá ser un fuerte estímulo para modificar prácticas inadecuadas e incluir nuevos procedimientos que hagan a la empresa más eficiente y competitiva.







