27 Julio 2003 Seguir en 
En las entrevistas laborales es indispensable estar muy preparado para todas las preguntas que se pueden hacer al interesado en obtener el empleo. Una de las más difíciles de contestar es: ¿Qué sueldo te gustaría tener por este trabajo?Es mejor ir con la respuesta preparada a esperar que el entrevistador la haga y sólo entonces pensar cuál es el interés que se tiene. No hay una sola respuesta a dicha pregunta ya que el salario al cual se puede aspirar depende totalmente de la situación profesional; del estado en el que se encuentre el entrevistado dentro del proceso de selección y del momento vital que esté atravesando.
El primer paso es reflexionar, al iniciarse el proceso de búsqueda de trabajo, sobre cuánto se espera cobrar en el puesto al que se aspira. Para llegar a una conclusión más clara, es válido comparar con amigos o conocidos que se encuentran en puestos similares; ponerse en contacto con especialistas del mercado laboral o de agencias de trabajo. Todo eso ayudará a valorar las condiciones de la oferta y a negociarlas si se considera necesario y posible.
Posibles respuestas
Los siguientes ejemplos pueden ayudar a formular la propia respuesta, que tendrá que adaptarse a las necesidades y a los objetivos económicos de cada uno, a la experiencia profesional que se haya acumulado, a las ofertas alternativas que se pueda tener, al interés por el puesto y al momento en el que el aspirante se encuentres dentro del proceso de selección. Estas respuestas se ofrecen como ideas o sugerencias y no como dogmas para seguir.
En este momento las condiciones económicas no son mi prioridad. Esta respuesta es válida cuando la persona no tiene ningún compromiso económico, como familia, deudas hipotecarias, deudas por un auto, hijos en el colegio, etc.) ni mucha experiencia profesional. El empleo, en estos casos, puede servir para obtener experiencia y si el interesado es joven, y todavía vive en casa de sus padres, puede afrontar una temporada de ingresos bajos a cambio de cierta capacitación que le servirá más adelante.
El sueldo promedio de los profesionales de mi sector es de X pesos. Aspira a ganar esa media. Esta es una respuesta adecuada si el aspirante ya se encuentra en la recta final del proceso de selección y ya ha percibido que la empresa tiene interés en contratarlo.
Por menos de X pesos no me interesa moverme. Puede ser una respuesta indicada cuando ya se cuenta con experiencia personal y cuando el entrevistador es alguien a quién uno conoce. Ante una persona de confianza, es preferible ser abierto y honesto desde el principio y ahorrarle tiempo si no está dispuesto a pagar lo que el aspirante pretende.
Prefiero no hablar de dinero ahora. Me gustaría conocer mejor los detalles de la posición, las responsabilidades, las oportunidades de formación... antes de formarme una idea sobre la dimensión económica. Una respuesta de este tipo es adecuada cuando se cuenta con un trabajo con un buen sueldo pero cuyas exigencias resulten agobiantes. Se trata de un momento personal en el que se prefiere sacrificar, quizás, la parte económica, para encontrar una posición más cómoda.
Al hablar de dinero no hay que ser excesivamente rígido. Es mejor hablar de rangos y no de cantidades exactas. Conviene utilizar expresiones como me gustaría en vez de quiero o necesito.
Hay que estar atento para no perder oportunidades que pueden ofrecerte ventajas en cuanto a aprendizaje, calidad de vida, o formación profesional por ser demasiado rígido con el salario en una fase demasiado incipiente del proceso.
Cuanto menos experiencia se tiene, menos ofertas de trabajo alternativas existen, y menos necesidades económicas urgentes se tiene, hay que actuar de forma más flexible con la dimensión económica. Se tiene más poder de negociación una vez que se ha demostrado las capacidades profesionales.
Fuente: www.azcarreras.com
El primer paso es reflexionar, al iniciarse el proceso de búsqueda de trabajo, sobre cuánto se espera cobrar en el puesto al que se aspira. Para llegar a una conclusión más clara, es válido comparar con amigos o conocidos que se encuentran en puestos similares; ponerse en contacto con especialistas del mercado laboral o de agencias de trabajo. Todo eso ayudará a valorar las condiciones de la oferta y a negociarlas si se considera necesario y posible.
Posibles respuestas
Los siguientes ejemplos pueden ayudar a formular la propia respuesta, que tendrá que adaptarse a las necesidades y a los objetivos económicos de cada uno, a la experiencia profesional que se haya acumulado, a las ofertas alternativas que se pueda tener, al interés por el puesto y al momento en el que el aspirante se encuentres dentro del proceso de selección. Estas respuestas se ofrecen como ideas o sugerencias y no como dogmas para seguir.
En este momento las condiciones económicas no son mi prioridad. Esta respuesta es válida cuando la persona no tiene ningún compromiso económico, como familia, deudas hipotecarias, deudas por un auto, hijos en el colegio, etc.) ni mucha experiencia profesional. El empleo, en estos casos, puede servir para obtener experiencia y si el interesado es joven, y todavía vive en casa de sus padres, puede afrontar una temporada de ingresos bajos a cambio de cierta capacitación que le servirá más adelante.
El sueldo promedio de los profesionales de mi sector es de X pesos. Aspira a ganar esa media. Esta es una respuesta adecuada si el aspirante ya se encuentra en la recta final del proceso de selección y ya ha percibido que la empresa tiene interés en contratarlo.
Por menos de X pesos no me interesa moverme. Puede ser una respuesta indicada cuando ya se cuenta con experiencia personal y cuando el entrevistador es alguien a quién uno conoce. Ante una persona de confianza, es preferible ser abierto y honesto desde el principio y ahorrarle tiempo si no está dispuesto a pagar lo que el aspirante pretende.
Prefiero no hablar de dinero ahora. Me gustaría conocer mejor los detalles de la posición, las responsabilidades, las oportunidades de formación... antes de formarme una idea sobre la dimensión económica. Una respuesta de este tipo es adecuada cuando se cuenta con un trabajo con un buen sueldo pero cuyas exigencias resulten agobiantes. Se trata de un momento personal en el que se prefiere sacrificar, quizás, la parte económica, para encontrar una posición más cómoda.
Al hablar de dinero no hay que ser excesivamente rígido. Es mejor hablar de rangos y no de cantidades exactas. Conviene utilizar expresiones como me gustaría en vez de quiero o necesito.
Hay que estar atento para no perder oportunidades que pueden ofrecerte ventajas en cuanto a aprendizaje, calidad de vida, o formación profesional por ser demasiado rígido con el salario en una fase demasiado incipiente del proceso.
Cuanto menos experiencia se tiene, menos ofertas de trabajo alternativas existen, y menos necesidades económicas urgentes se tiene, hay que actuar de forma más flexible con la dimensión económica. Se tiene más poder de negociación una vez que se ha demostrado las capacidades profesionales.
Fuente: www.azcarreras.com







