Duro golpe de "boqueteros" en dos locales

Los delincuentes se llevaron herramientas eléctricas, linternas y pinzas. Algunos artículos se salvaron.

HABILIDOSOS. Los ladrones entraron por los techos y luego pasaron de un local a otro a través de un agujero en la pared.
HABILIDOSOS. Los ladrones entraron por los techos y luego pasaron de un local a otro a través de un agujero en la pared.
24 Marzo 2002
Una ferretería ubicada en Maipú y San Juan fue desvalijada ayer por la noche por un grupo de delincuentes que entró al comercio a través de una especie de puerta ventana ubicada en el techo del local.
"Por el movimiento que realizaron, debe ser gente que se hizo pasar como clientes para ver dónde guardábamos las cosas más caras", contó Marcelo Quiroga, empleado de la ferretería. Los delincuentes se llevaron herramientas eléctricas, linternas y pinzas. Quiroga dijo que algunos artículos se salvaron ya que estaban encadenados por ser de mucho valor. Los ladrones rompieron la caja registradora, pero sólo se llevaron $30 que se guardaban para tener cambio.
Los delincuentes entraron por la puerta que hay en el techo del local, a dos metros de altura. "No sabemos cómo hicieron para romper los candados", dijo el empleado. Una vez adentro, y con el botín en sus manos, los maleantes se las ingeniaron para hacer un boquete en la pared y pasar a la perfumería que está a la par, de donde se llevaron diferentes productos de belleza. Según los cálculos del dueño de la ferretería, Pablo Hión, se llevaron $10.000 en productos.

En un quiosco
Setenta pesos y varios paquetes de cigarrillos fue el saldo de un asalto realizado ayer, a las 15.30, en un "drugstore" de 9 de Julio al 100. Claudio Avellaneda, empleado, estaba guardando las bebidas en la heladera cuando ingresó un supuesto cliente. "Me pidió cigarrillos y cuando llegué a la caja para buscarlos sentí el caño de un revólver en la espalda", contó el joven.
Luego del rápido robo, el ladrón se fugó en una moto enduro con otra persona. Cuando Avellaneda vio la moto, se llevó una sorpresa. "El acompañante robó una cartera hace unos días en el microcentro; lo identifiqué por el vehículo. Hace 10 años que existe el local y nunca antes nos habían asaltado", contó.
Añadió que tuvo suerte: "quince minutos antes del atraco les había pagado a todos los proveedores".

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