20 Noviembre 2011 Seguir en 
Los indignados aseguran de entrada que los partidos no les representan, y lo mantienen de cara a las elecciones. Pero instan a votar en masa. Su objetivo, dicen, es "romper el juego" de las expresiones mayoritarias: el socialista PSOE y el conservador PP.
El Movimiento 15-M, nacido una semana antes de los comicios regionales del 22 de mayo para exigir cambios políticos, económicos y sociales en España, está formado por corrientes muy diversas sin una estructura jerárquica, pero la mayoría coincide en un punto: su oposición al "bipartidismo hegemónico" que, en su opinión, lleva a una "alternancia, pero sin alternativa".
Si en la cita ante las urnas de hace medio año no pedían el voto para nadie, o a lo sumo instaban a no votar ni al PP ni al PSOE, ahora varias iniciativas impulsan apoyar a los que luchan por el tercer puesto para darles mayor presencia en Diputados.
"Votemos masivamente a los partidos que más oportunidad tengan de ganarles a socialistas y a populares en cada circunscripción. Utilicemos el voto para que no les salgan los números", propone en su web la iniciativa #AritmEtica20N, que junto a otras como nolesvotes.com o No más PPSOE (la sigla reúne a PP y a PSOE) pide un voto alternativo a las grandes agrupaciones.
Basándose en los resultados de comicios anteriores y en sondeos preelectorales, #AritmEtica20N ha elaborado una tabla de cálculos en la que, en cada circunscripción electoral, indica los dos partidos con mayores posibilidades, más allá del PSOE y el PP. Así, en Madrid pide que se vote a Izquierda Unida (IU) o Unión Progreso y Democracia (UPyD), mientras que en Vizcaya apoya al Partido Nacionalista Vasco (PNV) y a la independentista Amaiur.
Su intención no es apoyar determinadas opciones ideológicas, sino evitar que se difumine el voto de protesta y resulte inútil, ya que no le arrebata escaños a las grandes formaciones políticas.
"No dispersemos los votos en partidos mejores, pero demasiado chicos para ser un peligro real; no permitamos con nuestra abstención que el bipartidismo triunfe de nuevo", exigen los indignados, que reclaman una mayor participación ciudadana y una reforma electoral que favorezca a expresiones políticas más pequeñas. Las encuestas proyectan que 13 partidos minoritarios podrían lograr en conjunto 40 de las 350 bancas de Diputados en disputa; de ellos, IU se llevaría hasta ocho.
El Movimiento 15-M, nacido una semana antes de los comicios regionales del 22 de mayo para exigir cambios políticos, económicos y sociales en España, está formado por corrientes muy diversas sin una estructura jerárquica, pero la mayoría coincide en un punto: su oposición al "bipartidismo hegemónico" que, en su opinión, lleva a una "alternancia, pero sin alternativa".
Si en la cita ante las urnas de hace medio año no pedían el voto para nadie, o a lo sumo instaban a no votar ni al PP ni al PSOE, ahora varias iniciativas impulsan apoyar a los que luchan por el tercer puesto para darles mayor presencia en Diputados.
"Votemos masivamente a los partidos que más oportunidad tengan de ganarles a socialistas y a populares en cada circunscripción. Utilicemos el voto para que no les salgan los números", propone en su web la iniciativa #AritmEtica20N, que junto a otras como nolesvotes.com o No más PPSOE (la sigla reúne a PP y a PSOE) pide un voto alternativo a las grandes agrupaciones.
Basándose en los resultados de comicios anteriores y en sondeos preelectorales, #AritmEtica20N ha elaborado una tabla de cálculos en la que, en cada circunscripción electoral, indica los dos partidos con mayores posibilidades, más allá del PSOE y el PP. Así, en Madrid pide que se vote a Izquierda Unida (IU) o Unión Progreso y Democracia (UPyD), mientras que en Vizcaya apoya al Partido Nacionalista Vasco (PNV) y a la independentista Amaiur.
Su intención no es apoyar determinadas opciones ideológicas, sino evitar que se difumine el voto de protesta y resulte inútil, ya que no le arrebata escaños a las grandes formaciones políticas.
"No dispersemos los votos en partidos mejores, pero demasiado chicos para ser un peligro real; no permitamos con nuestra abstención que el bipartidismo triunfe de nuevo", exigen los indignados, que reclaman una mayor participación ciudadana y una reforma electoral que favorezca a expresiones políticas más pequeñas. Las encuestas proyectan que 13 partidos minoritarios podrían lograr en conjunto 40 de las 350 bancas de Diputados en disputa; de ellos, IU se llevaría hasta ocho.







